Villa Diamante: un artista entre el vinilo y la descarga digital

El reconocido DJ lanzó Por amor al baile, un álbum que homenajea al rock nacional que se puede bajar de Internet
Gabriel Plaza
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17 de noviembre de 2013  

Villa Diamante puede hacer bailar diez personas en un clubbing de madrugada o agitar a una multitud de cuarenta mil personas, como pasó en el último Festival Internacional de Folklore Buenos Aires (Fifba), donde ofició de telonero de Arbolito. En los últimos años, su tarea como DJ traspasó el sitial de las bandejas para convertirse en un agitador de escenas musicales como la cumbia y el folklore, a partir de la creación de las fiestas Zizek y del sello ZZK Records, que reunió a un seleccionado de originales artistas (Tremor, Fauna, La Yegros, King Coya, Chancha Via Circuito, Frikstailers, El Remolón, Lagartijeando), que llegaron a tocar en los festivales más importantes del mundo como el Coachella, SXSW y Roskilde.

"Cuando me dicen que soy DJ es como que me queda medio chico, porque me siento más un arengador cultural. En un punto mis proyectos son todos con otra gente. No soy yo arriba del pedestal de DJ diciendo «Soy el más capo». Siempre estoy junto a un montón de gente arengando a otro montón de gente, como pasa en el CAD (Combinado Argentino de Danza), en la disquería Mercurio o como pasó con Zizek. Siempre hice un trabajo de tribus con las que voy laburando. Eso es lo que me gusta de mi laburo: compartir y estar con gente. Es la mejor forma de armar un proyecto y pensar cosas nuevas".

Villa Diamante también es un termómetro de las nuevas tendencias. Como cultor del mashup –un género que cruza canciones y estilos, que obsesionó al mismismo Andrés Calamaro– editó el álbum Por amor al baile, un manifiesto artístico de la descarga libre, donde homenajea al rock nacional a partir de versiones bailables y electrónicas de los Redonditos de Ricota, Virus, Auténticos Decadentes, Babasónicos, Gustavo Cerati y El Mató un Policía Motorizado.

"Mi trabajo con el tema de los mashups siempre fue meter algo que no suene en las pistas de baile. En algún momento fue el hip hop, después la cumbia, más tarde el folklore y me quedaba pendiente el rock nacional. Quería encontrar esa veta de pasar rock argentino y que sea efectivamente bailable. Lo último que se te puede ocurrir es escuchar una guitarra de los Redondos en la pista. El otro día un amigo me decía: «Creaste un género nuevo, el rockatón de estadios». El disco tiene ese juego. Muchos temas tienen esa síncopa de reggaetón y un beat con esa cadencia más de caderas que de electrónica dura. Eso, mezclado con temas de Pity, Dárgelos o Cerati me ayudó a construir este disco, que es autobiográfico", cuenta el DJ.

Como otros artistas de su tiempo y generación, Villa Diamante permite que su disco Por amor al baile sea descargado libremente para que se viralice en la Red. Pero también tiene una edición especial en soporte físico con un arte de tapa que reproduce la idea de un álbum de vinilo. La diferencia es que en el sobre interno aparece una reproducción en cartón del disco, con la clave de descarga impresa para bajarlo de internet. Es una perfecta síntesis de los universos análogos y digitales. "Este proyecto busca encontrar una alternativa distinta a la hora de editar y difundir estas versiones, pero también esto se cruza con mi forma de consumir la música. Cuando me regalan un CD enseguida lo bajo a la compu o buscar los discos en Bandcamp. En mi caso, como DJ, manejo todo en MP3, cargo todo en mi computadora y lo trabajo ahí. Creo que lo que estamos viviendo simplemente es otro cambio de hábito a nivel tecnológico. Es verdad que mucha gente ya no usa el CD y seguramente la generación siguiente usará un reproductor online. Quizás ni siquiera tendrán un dispositivo de reproducción físico, sino que estará todo en la Nube de Internet."

Inaudito

Con sus 34 años, este DJ y productor pertenece a una generación intermedia de artistas que adoran el disco y que tienen una comprensión acabada de estos tiempos de transición tecnológica. Pero cuando el ambiente se estaba poniendo digital y las ventas del disco empiezan a decaer, decidió abrir la disquería Mercurio junto a otros socios del indie argentino como un gesto romántico para celebrar el soporte físico. "Tengo un montón de vinilos. Muchos son heredados de mi viejo y mi tío, y otros los fui coleccionando con el tiempo. Hace poco un amigo me regaló el primer vinilo de Los Violadores, que venía con un remix de ocho minutos de «Ultraviolento». Después me enteré que ese fue el primer remix del rock argentino. Eso tiene mucho valor simbólico para mí. Por eso me gusta tenerlos, y por eso quería un arte que representara esa idea."

Desde su aparición a comienzos de 2000, Diamante se recortó de la media de productores electrónicos dedicados al dancefloor. El chico de Valentín Alsina hizo del mashup su gesto diferencial cuando el género ya estaba en retroceso y la escena electrónica empezaba a tener sus propios ídolos de estadio. A Diego Bulacio, el hombre detrás del álter ego de Villa Diamante, eso no le importó. Con su último disco, Por amor al baile, consiguió 17 mashups para que bailen las masas. Un sonido que el propio Diamante se encarga de explicar para los no iniciados: "El mashup contado para las abuelas es así: se trata de agarrar dos canciones diferentes, mezclarlas e intentar hacer una canción nueva con el resultado. Trabajo mucho con la idea de lo inaudito. Parte del chiste mío es usar cosas argentinas que pueden ser de la cumbia, el folklore o el rock argentino combinadas con música de afuera. Un tema no es solo una canción sino que es como una cultura, una representación auditiva de muchas cosas. Cuando mezclás un tema de Tonolec, argentinos y folklóricos, con un tema de Benga, un inglés negro que hace dubstep, es pensar en dos cosas disímiles. Pero pensar que esas dos cosas juntas te hagan bailar es glorioso. A la vez, te demuestra que todas las músicas pueden convivir. Quiero romper los prejuicios de la gente y que termine bailando o escuchando una música que no escucharían".

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