17 vinos hasta $300 para acompañar los platos navideños tradicionales

Algunos tienen salsas con mucha presencia, otros un poder calórico que hay que saber maridar
Algunos tienen salsas con mucha presencia, otros un poder calórico que hay que saber maridar
Joaquín Hidalgo
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20 de diciembre de 2018  • 18:55

Tiempo de Navidad , cena de Nochebuena. Es obligación emocional pasarla bien, fraternalmente digamos, y además se come con un barroquismo despiadado para la sensación térmica de diciembre: en la mesa invaden la pavita rellena, el lechón adobado y el vitel toné que, aún servidos fríos, prenden una hornalla bajo la silla.

¿Y los turrones y las garrapiñadas? Ni hablar, el menú de Navidad siempre me pareció una curiosa exageración, más propia de una gastronomía demostrativa, de banquete, que de una comida familiar. Estoy seguro que a mucha gente que le pasa lo mismo.

Sin embargo, en plan celebrar y brindar en familia y con amigos –superadas las astucias y rencillas acerca de qué llevo, dónde vamos y el cuánto somos–, conviene apuntar algunos vinos para aligerar el paso de los platos y echarle una patada de hielo al corazón calórico de la mesa. Abonamos la idea de vinos ligeros y de buena frescura, sean blancos o tintos que, por suerte, cada vez hay más en nuestro mercado.

Con la ensalada rusa (vale para la Waldorf y la Caesar)

Crédito: Shutterstock

En toda familia hay alguien que es experto en este arte. A primera vista son ensaladas frescas, pero revisadas en detalle, son tan calóricas como un pastel de papas. Livianas, nada. Bajarlas implica lidiar con el aderezo, que debe tener una punta ácida. Funcionarán bien los Chardonnay de Valle de Uco, como Tomero (2018, 200) y Clara Benegas (2018, $270). No son los únicos, claro, pero orientan en el gusto.

Escabeches

Entre los entrantes fríos clásicos siempre hay un escabeche (ojalá preparado unas semanas antes para que esté a punto). Entre los más sofisticados están el de conejo y el de calamar, ambos accesibles. Bien calibrados de vinagre, resultan livianos y deliciosos. Para compensarlos los mejores vinos son Sauvignon Blanc o los blend con esa base, como el clásico Goyenechea Centenario (2018, $271) y el rico y difícil de conseguir Blanchard & Lurton Les Fous (2018, $280), perfecto para el conejo.

Huevos con atún y tomates rellenos

En navidad el relleno es la clave del prestigio. Podríamos comer un rico tomate reliquia con oliva y sal, pero no: elegimos embutirlo con atún (ojalá), arroz y huevo. Ídem con los huevos rellenos que, en el caso de lucir una alcaparra y perejil, se viven como un trofeo del que nunca conviene comer más de dos mitades. Para bajarlos, es perfecto un Chardonnay untuoso y con frescura moderada como Cruza Alta (2017, $200) o Portillo Pinot Noir (2018, $140).

Piononos salados

¿En qué otro momento del año comemos pionono? ¿Es necesario? Una cosa resulta verdadera: un buen pionono, con palmitos tiernos, es un plato de verano y se baja mejor con unos ricos rosados. Ideales, son: Amalaya (2018, $200) y Nieto Senetiner Believe in Rosé (2018, $220). Hay muchos más en esta línea frutal.

Vitel toné y matambre arrollado

No son lo mismo, claro, pero van de la mano. Son excelentes si están ejecutados con maestría y, en particular el vitel toné, reclama precisión para la salsa. Ya en el plato son la rueda sobre la que gira toda la navidad y un blanco algo nervioso, con volumen, los acompañará bien. Buenos ejemplos son los blend Aguijón de Abeja (2018, $280), corte de Chardonnay y Semillón, y Padrillos Trifecta (2018, $280), con base Tocai Friulano y finas burbujas de gas.

Asado con mollejas

Navidad con asado es sinónimo de bermudas y cierto relajo en el ambiente. No por eso el asador se las tira a chanta y, casi siempre, elige bien los cortes: habrá picaña jugosa, tendrá costillas anchas y, seguro, alguna achura entre las que no faltará la molleja. Si el asunto es prestigiarlas, ideal es partir con unos Chardonnay bien fríos como Domaine Busquet (2018, $269) o el más accesible Latitud 33 (2017, $170). Para el asado, claramente unos tintos que se puedan enfriar un poco, dada la térmica, como Esmeralda Malbec (2017, $240), con vistosa etiqueta, y Chacabuco (2017, $165).

Lechón adobado

Para muchos argentinos la navidad es sinónimo de lechón adobado. Para unos pocos, además, resulta un plato que sale del horno doméstico. Cualquiera que haya pasado ese calor sabe que la sed nocturna reclamará moderación. Ahora bien, unas copas ideales para este plato, son: Familia Gascón Malbec (2017, $225), Trapiche Reserva (2016, $270) y La Linda Cabernet Sauvignon (2017, $275), tintos de ley, con taninos justos.

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