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3 ciudades de Portugal para visitar en 2019

Soledad Venesio
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15 de enero de 2019  • 09:38

En los diferentes aspectos de mi vida siempre intento aplicar el pensamiento lógico y el espíritu resolutivo que toda virginiana parece tener por naturaleza. Y es por esto que, cuando agarré el mapa para elegir qué lugar del mundo me gustaría visitar, lo primero que hice fue una lista con mi novio. Un país elegido por él, un país elegido por mí y uno en el que hayamos coincidido.

Así fue como, con poco romanticismo y casi ninguna investigación previa, me encontré frente a la tarea de organizar nuestra visita a Portugal . Un país con una belleza natural única, una propuesta cultural súper interesante, gastronomía por descubrir y cierta amabilidad al bolsillo argentino bastante superior a la de otros países europeos. Como teníamos una semana completa, las paradas fueron tres: Albufeira, Lisboa y Oporto, ciudad que nos serviría como conexión para avanzar con la aventura e iniciar nuestro viaje rutero por Galicia (España).

Albuferia: la verdadera fiesta de los británicos

Crédito: Sole Venesio

Entre nosotros había una idea muy clara: queríamos recorrer y conocer lugares nuevos pero también buscábamos descansar y tener nuestros momentos de absoluto tranquilidad. Y fue motivados por esto que elegimos visitar Albuferia, un pequeño pueblo costero al sur de Portugal que se destaca por sus playas amplias, su arena anaranjada, su mar azul y su divertida vida nocturna. Es que, sin saberlo, habíamos caído en el lugar que muchísimos británicos eligen como escapada de fin de semana. " Si quieren fiesta, vinieron al lugar correcto", dijo cargándonos el taxista mientras nos llevaba al lugar donde nos hospedábamos. Y así fue: resultó más fácil encontrar un lugar para probar algún trago extravagante que una cocina abierta después de las 21.00.

Crédito: Sole Venesio

Qué aprendí sobre Albufeira

  • Después de un viaje largo, decidir tener dos días de relax fue lo mejor que pudimos haber planificado. Esto nos permitió arrancar las vacaciones con muchísima energía, predisposición y disfrutarlo todo, sin sentir que estábamos perdiendo el tiempo.
  • Albufeira está entre Lagos y Faro. Muy cerca de ambas, tiene un beneficio que no es fácil de dejar pasar: es significativamente más económica. Permitiéndonos visitarlas pero sin costear el gasto de hospedaje, fue un punto estratégico.
  • Es una ciudad pequeña y donde no hay demasiado para hacer más que descansar. Siempre conviene ir durante el fin de semana que, aunque más colmado de personas, también gana vida. Dos días y una noche, fue el tiempo ideal para disfrutar de la visita.

Lisboa: con zapatillas cómodas

Crédito: Sole Venesio

Ni bien llegamos a Lisboa notamos el espíritu caótico de esta ciudad que, combinando estilos arquitectónicos, definió su identidad como un pastiche de diferentes influencias y épocas históricas. Con la sensación de sumergirte en un laberinto sin fin, son miles los pasillos angostos y los miradores que te permiten ver la ciudad desde diferentes puntos de vista.

Y nos cansamos. Nos cansamos tanto que, en determinado momento, nos preguntamos si seguíamos teniendo piernas después de las caminatas que duraron días enteros. Pero Lisboa se disfrutá así y es quizá uno de los puntos más reconfortantes de esta ciudad, sentir cómo se trata de una lugar repleto de vida y de arte. Ya sea por los músicos callejeros o las pintorescas fachadas con los tradicionales azulejos, también existe una enorme heterogeneidad de artistas grafitteros -nacionales e internacionales- que se apropiaron de cada espacio vacío para dejar un mensaje de amor, de lucha social o homenajeando algún símbolo de la cultura pop.

Qué aprendí sobre Lisboa

  • En ninguno de mis viajes agradecí tanto tener zapatillas verdaderamente cómodas como en Lisboa. Allá todo implica subir escaleras y en muchos casos pareciera que, esos escalones eternos, son la única forma de llegar a los puntos turísticos.

  • Lisboa está repleta de lugares de interés y de nada sirve obsesionarse con todos. No es una ciudad que se lleve bien con un check-list sino que te invita a disfrutar del paseo y a descubrir callejones que esconden mundos enteros. Hay que dejar la estructura de lado y disfrutar de la caminata sin destino claro. Eso sí, tanto el Castillo de San Jorge como el " Time Out Market" valen la pena visitar, pero solo si tienen la paciencia para sobrevivir a las filas y esperas.

  • Si su viaje avanza hacia Oporto, siempre comparen el costo del viaje en colectivo y en avión. Si lo organizán con tiempo, en general, volar es mucho más económico y también pierden menos tiempo. Lisboa es hermosa y heterogénea, con tres días y dos noches podés recorrerla tranquila.

Oporto: mucho más que una visita rápida

Crédito: Sole Venesio

Oporto es una ciudad que se vive más organizada, limpia y eficiente. Ya ni bien llegás se nota la energía diferente, las líneas rectas y modernas. Con una gran cantidad de tranvías que la recorren de punta a punta, es un lugar que te invita a una caminata más amables y con puntos turísticos bastante más accesibles que en Lisboa.

Con un poco menos de mística pero la misma belleza artística e histórica, Oporto también fue la oportunidad perfecta para conocer mucho más de la historia de Portugal y quizá una de las pocas ciudades en las cuales realmente vale la pena sumarse a un walking tour. Desde la herencia que dejaron atrás las diferentes religiones, hasta la dictadura de António de Oliveira Salazar o el paso de J.K. Rowling por la ciudad, es una forma muy entretenida de poder tener un idea general de todo lo que sucedió.

Qué aprendí sobre Oporto

  • Aunque la cola parezca eterna e irreal, realmente vale la pena esperar para poder disfrutar de la Librería Lello, una de las hermosas de todo el mundo. Otro de los puntos que más disfrutamos de nuestra visita fue el Jardín Botánico. Pero ¡ojo! Antes de ir es importante que miren con atención los horarios de cierre porque son muy estrictos.
  • Oporto oculta pequeños secretos para quienes están dispuestos a bajar el ritmo. Nosotros, después de un día agotador, decidimos ir al Jardín de Paseo Alegre en donde disfrutamos del atardecer. Un espectáculo mágico que nos sirvió para cerrar una visita perfecta. Pero como éste punto, hay jardines y parques en donde los portugueses arman picnics, disfrutan de copas de vino y charlas amistosas.

Crédito: Sole Venesio

  • Pudiendo recorrerla a la perfección en dos días y una noche, si su viaje continúa hacia España, Oporto es el punto de conexión perfecto entre los dos países. Tanto si decidieron hacer el paso en colectivo, avión o auto, es verdaderamente accesible para pasar de país.

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