4 consejos para superar el miedo a manejar

Luly Dietrich
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13 de junio de 2018  • 23:54

Desde que nació Mujeres al volante, en el 2009, recibo gran cantidad de mails pidiéndome ayuda para vencer el miedo a manejar. Miedo, fobia, pánico, temor: todos eufemismos para describir la sensación de desamparo que puede significar enfrentar el tránsito. ¿Es miedo a manejar? ¿O es miedo a no poder cumplir con el estado de infalibilidad que a veces nos imponemos? La presión es muy grande, no podemos equivocarnos, no podemos perder imagen, no podemos olvidarnos de la mirada del otro. Y entonces, claro, tampoco podemos manejar.

1. Admitir que tenemos miedo a manejar habla de nuestro déficit pero es imprescindible hacerlo: tenemos que entender que ese temor se vence y que esos pensamientos negativos se superan. ¿Cómo? En primer lugar tenemos que tener muy presente el deseo, las ganas. En segundo lugar, dejarnos motivar por las que sí lo lograron, por las que pudieron superar los obstáculos que se les presentaron. Y tercero, ganar la suficiente práctica, acompañadas por quienes nos dan seguridad y confianza.

2. Cuando no sabemos manejar y pensamos en hacerlo, seguramente se nos aparezca la catastrófica idea de un accidente. Como confirma la especialista Vilma Azcurra, instructora de manejo con más de veinte años de experiencia, los pensamientos llevan a los hechos, y es por eso que resulta clave poder tener el ejercicio y la práctica de eliminar las imágenes de catástrofe a la hora de sentarte al volante, y mutarla por la representación de independencia y felicidad.

3. También es importante acercarse al objeto temido en forma de práctica, práctica y más práctica. La práctica es lo único que genera un mayor conocimiento y seguridad, y el conocimiento nos da mayor poder.

4. El círculo de aprendizaje se cierra con la elección de la persona encargada de nuestra instrucción. Con disposición, conocimiento, capacidad pedagógica y empatía, el/la instructora ideal es la que logra transmitir confianza para llevar la tarea a buen puerto.

L a práctica es la mejor forma de sentirnos seguras y esa seguridad nos da la confianza que necesitamos para sentarnos al volante y disfrutarlo. Miedo es no saber qué va a pasar. Miedo es no saber qué hacer. Con la práctica el temor desaparece y, en su lugar, aparece la sensación única de libertad que da manejar un automóvil.

¿Qué hacer?

  • El miedo hay que vencerlo, muchas veces es desconocimiento. Vamos a corrernos de ese lugar. Existen muchas escuelas o instructores de manejo que nos pueden enseñar a sentirnos más seguras al volante.
  • Si querés aprender en un escuela de conductores, es importante asegurarte que esté habilitada. En la página del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires podés buscar el listado de las 25 escuelas con habilitación, que cobran aproximadamente $800 por hora de práctica y suelen tener paquetes por cantidad de clases.
  • En Internet hay avisos de gente que enseña a manejar a bajo precio, pero cuidado, los riesgos pueden ser grandes. Si ellos no cuentan con los seguros correspondientes que te permiten conducir sin licencia en el tránsito, ante un siniestro vos vas a ser la responsable penal y civil del daño.
  • Si no tenés plata para pagar una escuela y un amigo o familiar se ofrece a ayudarte, te recomendamos que vayas a la pista de práctica de manejo en Av. Coronel Roca 5500 (Villa Lugano), que es sin cargo en este momento y está abierta de lunes a domingos de 8 a 17.30 horas. Mi recomendación es que la persona que elijas para que te acompañe tenga paciencia y ganas de enseñar. Por lo general no aconsejamos hacerlo con la pareja: hay pocos casos de éxito.

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