4 criterios que te pueden ayudar a elegir el mejor jardín de infantes para tus hijos

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Shutterstock
Cecilia Alemano
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11 de febrero de 2019  • 15:47

Cuando llega el momento de inscribir a nuestro hijo en un jardín, todo aquello que alguna vez escuchamos o leímos sobre cómo debe ser un jardín de infantes empieza a resonar en nuestra cabeza. Que si educación convencional o más de estilo libre, que si jornada doble o simple, que uniforme sí, que uniforme no, que si está cerca o lejos, que con fuerte carga de Inglés o mejor dejarlo tranquilo hasta la primaria. Al final, en esa historieta, perdemos de vista a su protagonista: nuestro hijo. Así que una advertencia: acá no te vamos a decir cuál es la posta. Pero sí te vamos a ayudar a encontrar cuál es tu necesidad y tu posibilidad de acuerdo a algunos criterios ordenadores.

Criterio 1: nuestra realidad

Nuestra familia es una pequeña sociedad. La visión de la institución que elijamos tiene que estar en sintonía con ella.

  • El aspecto filosófico: es importante que la propuesta pedagógica sea acorde a lo que vive nuestro hijo en casa para que no se generen brechas entre los dos mundos que habita. Si en casa usamos juguetes de tela y evitamos la tecnología, no podemos mandarlo a una escuela alemana.
  • Nuestros hábitos: si nosotras no le damos alimentos procesados y en el jardín nos dicen que comen galletitas y cereales, no podemos insistir con mandarles fruta.
  • Poder adquisitivo: si los compañeritos de nuestro hijo se van a encontrar en Punta del Este todos los veranos y él no va a estar…, sería bueno ponerlo en la balanza. La idea es que no lleguemos arañando a la cuota, para que estemos todas las familias niveladas.
  • Visión a largo plazo: los chicos necesitan tener un lugar de pertenencia propio, en donde puedan ser "Violeta, de sala naranja" y no la "hija de" o "la hermana de". Por eso tenemos que buscar que los ciclos educativos se cumplan en una institución. Si los vamos cambiando, les sacamos un valor fundamental en la estructuración de su psiquis.

Criterio 2: los intereses y hábitos del niño

Acá es importante conocer muy bien a nuestro hijo, observar sus hábitos e intereses y buscar una institución que los respete. Si nuestro hijo duerme siestas largas, pero en el jardín no está previsto un tiempo y/o espacio para que descansen, le va a resultar muy difícil participar de las actividades que hagan en el turno tarde. Si nuestro hijo es muy motriz y el patio del jardín que vamos a ver no tiene juegos…, es la clave de que no le dan énfasis a lo corporal.

  • Inteligencias diversas: los seres humanos tenemos 8 inteligencias: lingüística, musical, lógica matemática, espacial, corporal, interpersonal (capacidad de vincularme con otro), intrapersonal (tiene que ver con un conocimiento propio) y naturalista. Hoy existe mucha oferta y podemos elegir la que vaya más con nuestro hijo. Si tiene una sala de relajación, de mindfulness, le dan mucha bolilla a lo intrapersonal. Si tiene una mesa de debate, le dan un valor a lo interpersonal.
  • Reglamento: todos los jardines tienen lo que se llaman los Acuerdos de Convivencia o Reglamento. Está bueno pedirlo porque ahí se incluye lo que esperan de nuestro hijo y –fundamental– lo que ellos quieren brindarle a él.

Criterio 3: diseño curricular

Es clave que el jardín esté autorizado. Por lo general, el número de autorización está en la puerta o en el recibo de pago, pero si no, no tengas miedo de preguntar por el número de DIEGEB (en la provincia de Buenos Aires) o de Deno (en la Ciudad de Buenos Aires). Esto garantiza que el jardín está monitoreado, que alguien, cada tanto, va a entrar al jardín a mirar que esté ediliciamente en condiciones, que los docentes estén recibidos y que lo que se dé esté de acuerdo al diseño curricular. Y justamente, en cuanto al diseño curricular, que hoy está en revisión, es fundamental que cuente con:

  • Instancias de juego, formales e informales: instancias propuestas por la maestra y de juego libre. Que haya espacios y oportunidades de juego. Esto es un derecho.
  • Educación en valores: trabajo con la diversidad, con la aceptación del otro y la inclusión. La familia heterogénea tiene que estar como un contenido.
  • Nuevas tecnologías: que aporten herramientas para sacar al niño de un lugar de usuario pasivo a uno más protagónico, que aprendan a discernir entre todo lo disponible.
  • Ciencias clásicas: algunos elementos de las ciencias sociales, fundamentalmente que tengan que ver con nuestra historia: que tengan que ver con construir la identidad.
  • Ciencias naturales: desarrollar la capacidad de descubrimiento y el primer acercamiento al conocimiento.
  • Espacio expresivo: que haya instancias para que los chicos se puedan expresar. Puede ser a través de la expresión corporal.
  • Lo artístico/cultural: música, lectura, cine, dibujo. Lo comercial a muchos niños les llega por otros lados; es misión del jardín mostrar otra cosa, personajes que no sean los de Disney.
  • Educación física: debería acercarse a una mirada más integral que tiene que ver con reconocer que los nenes no son un cuerpo separado de la mente, sino que trabajen su individualidad en un espacio. Debe contemplar las particularidades físicas y de carácter de cada chico y estar cerca de la expresión corporal.
  • Jardines maternales: no solo requieren cuidado, sino también una tarea pedagógica. Tiene que ver con la llamada "pedagogía de la ternura", que a los bebés se les ofrezca música, se los mire cuando se los cambia, que haya estímulos sonoros y visuales.

Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Shutterstock

Criterio 4: logística e instalaciones

  1. Distancia: sostener la escolaridad en un jardín que no está cerca de casa suele ser bastante más difícil por el tiempo que demanda ir y venir. Pero además, es importante que sea cerca de casa para que podamos armar planes con sus amiguitos fuera del jardín, que podamos ir a los cumpleaños y reunirnos en la plaza cercana con otros padres. Obvio, puede pasar que el jardín que elegimos no sea cerca de nuestro hogar, pero hay que encontrar el sentido en hacer todo lo posible para que los niños tengan la escuela que soñamos para ellos y acompañar con alegría.
  2. El edificio: que el edificio en donde nuestro hijo va a pasar tantas horas sea absolutamente seguro. ¿Qué mirar?

  • Que haya medios de comunicación.
  • Que la entrada tenga una ventana al exterior.
  • Que las ventanas de las salas den a los pasillos.
  • Que nunca, en ninguna circunstancia, los chicos queden encerrados con un adulto.
  • Que los baños no tengan puerta entera para que se vea quién está adentro.
  • Que el cambiador esté a la vista.
  • Que haya la menor cantidad posible de escaleras (y que las que haya tengan barreras de seguridad).
  • Que el patio tenga pisos de goma eva.
  • Que haya topes de seguridad para puertas y ventanas.
  • Que haya protección para radiadores o calefactores.
  • Que las estufas sean de tiro balanceado al exterior y que haya buena ventilación.
  • Que esté equipado con detectores de humo y matafuegos.
  • Que cuente con servicio de emergencias médicas.
  • Que haya un Plan de Prevención de Riesgo Institucional.

Otros puntos a tener en cuenta

¿Jornada simple o doble? La respuesta es: jornada simple si en el otro turno vamos a estar con ellos. Pero si eso no está en tus posibilidades, podés evaluar opciones entre una institución y un cuidador. Eso sí, si vamos a dejar a nuestro hijo de 8 a 17, es clave compensar de alguna manera. Es decir, pasar tiempo de calidad con ellos. Una buena idea es pedir permiso en nuestro trabajo para salir unas horas antes los viernes.

Participación de padres y madres. Los jardines tienen que integrar a los papás y mamás. Esto es algo que debemos preguntar: ¿hay actividades integrativas entre padres e hijos? ¿Hay clases abiertas? Es importante porque nuestro hijo no debe sentir que está en un mundo por fuera del familiar; que sienta que no lo estamos depositando. También es la forma de realmente ver cómo está nuestro hijo y de conocer a la maestra o maestro.

Idioma, ¿sí o no? Sí. En edad de jardín, los chicos tienen lo que María Montessori llamaba "mente absorbente", absorben todo como esponjas, sin esfuerzo. Es importante que incorporen el idioma desde el juego.

Expertas consultadas: Karina Pintos. Psicóloga especializada en crianza. Madre de cuatro varones. @consultoriodecrianza. Mónica Spagnol. Prof. de Educación Preescolar, directora del Jardín Municipal N° 1 de Vte. López. monicaspagnol@yahoo.com.ar . Gabriela Visintini. Licenciada y profesora en Ciencias de la Educación, directora del Instituto de Educación Integral de Munro. gabrielavisintini@hotmail.com .

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