40 cosas que aprendí y/o descubrí en 2 meses como papá

Leo Ferri
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5 de enero de 2015  • 08:44

Termina el año, "el del antes y el después", como me salió decirle hace unos días. Y si bien me había prometido no hacer los típicos balances de fin de año, resulta imposible pensar qué tan bueno y qué tan malo estuvo. A los efectos de esta sección que nos une a mí como escritor y a ustedes como lectores, fue inmejorable, no sólo por la llegada de Benjamín, sino por la cantidad de cosas que me tocó aprender en estos dos meses como padre. Por eso decidí armar mi Top 40 de cosas que aprendí y/o descubrí en este tiempo. Ustedes fueron testigos, porque muchas de ellas ya fueron mencionadas a lo largo de los textos publicados, pero bien vale repasarlas a modo de cierre.

Aprendí:

1. A ser más paciente.

2. A que el que pierde la calma, pierde todo.

3. A no tener horarios fijos para casi nada que no tenga que ver con Ben.

4. A hacer muchas cosas sólo con una mano, desde comer y preparar mamaderas hasta tipear parte de esta nota.

5. A manejar con más precaución. Si bien nunca fui de los que corren y respeto las normas, cada vez que subo a Ben al auto intento ser más precavido en las maniobras. Ya se sabe que los accidentes muchas veces no dependen de uno, sino de la imprudencia de los demás.

6. A postergar y cancelar planes que en otro momento hubieran sido impostergables.

7. Que cuando el médico dice "está todo bien" es un momento maravilloso.

8. Que las letras de María Elena Walsh no eran tan zonzas como pensaba.

9. Que cualquier momento y lugar son buenos para recuperar el sueño: tren, colectivo, sillón, baño. Incluso en el cuarto del niño.

10. Que le encontré cierta diversión obse a probar las diferentes marcas y modelos de pañales: Huggies, Pampers y Babysec; cintas oruga, geles superabsorventes y telas supersec; precios caros, carísimos y ridículos. ¿Los elegidos? Pampers Juegos y Sueños, sin dudas, la mejor relación calidad/precio.

11. A aceptar que en ciertas situaciones y momentos no tenía la menor idea de qué hacer con el bebé.

12. A que ninguna pregunta dirigida al pediatra es estúpida.

13. A que (por ahora) no es necesario esperar la fecha de estreno de una serie o película, porque aún dos meses después vas a seguir sin verla. Homeland, Mad Men, The Fall, Utopia, Black Mirror e Interestelar: espérenme, ya llego.

14. A que nadie muere de sueño, aunque parezca que sí.

15. A que es fácil perder la noción de qué hicimos y qué creímos hacer durante la madrugada anterior. Ante la duda, anotar.

16. Que nunca hay que discutir delante del bebé: la tensión se transmite.

17. Que el veraneo en casa también puede resultar divertido: aire acondicionado, Pelopincho y delivery alcanzan para descansar y recuperar energías.

18. Que el mercado de productos infantiles está lleno de sorpresas: dado que los bebés de la edad de Ben no pueden usar protector solar, existen ropas y mantas con el mismo nivel de protección contra los rayos UV que un bloqueador solar. La marca es Sun-Fi y pueden conocerla acá.

19. Que cada día que pasa es posible admirar más a mi mujer y lo que hace con el bebé.

20. Que acostar a un bebé sin que se despierte es, muchas veces, como manipular pirotecnia con 35º y bajo el sol.

21. A hablar de tetas y pezones sin connotaciones eróticas.

22. Que la lactancia materna no se trata solamente de poner al bebé en la teta y listo: tiene sus vueltas, complicaciones y aprendizajes; y de ambas partes.

23. Que eso de que la música calma a las fieras es mucho más que un refrán.

24. Que la leche maternizada tiene un olor asqueroso. Y que es carísima, aunque es posible encontrar diferencias de hasta $40 por un mismo producto (Sancor Bebé Premium 1 a $189 en Carrefour y a $230 en Farmacity).

25. Que Farmacity será uno de los lugares más frecuentados.

26. Que se puede ser padre sin ser un señor de chomba adentro de las bermudas y zapatos náuticos.

27. Que se puede ser bebé sin resignar onda. ¿Ositos? ¿Qué es eso?

28. Que la licencia por nacimiento de 2 días para los padres es ridícula y anacrónica.

29. Que las ciencias médicas siempre estarán en deuda hasta que no encuentren la solución para los cólicos.

30. Que lo barato sale caro: la resistencia a gastar más de $1500 en un sacaleche Avent me llevó a gastar $240 en uno marca Babelito. ¿Lo quieren? Lo regalo.

31. Que el mercado de cochecitos para bebés es muy amplio, y que cada sala de espera parece una exposición del automóvil infantil. ¿Cuándo se avivará alguno de poner un taller para tunearlos a gusto?

32. Que el vocabulario que rodea a un recién nacido está rodeado de palabras horribles que suenan muy mal: puerperio, meconio, sacaleche, pezonera, y así.

33. Que eso de "crecen rápido" es cierto: la ropa puede quedar chica después de sólo dos usos. A comprar lo necesario y aprovechar los cambios de los regalos.

34. Que nunca serán suficientes las fotos que saques y los videos que filmes, y que todo será muy parecido entre sí. No importa, el rollo nunca se acaba.

35. A que después del primer mes ya es posible decodificar (más o menos) de qué se trata cada llanto: hambre, fastidio, dolor, sueño y demás. La sensación de no entender nada de lo que le pasa al bebé va disminuyendo.

36. Que hay personas que resultan confiables para dejar a Ben a su cuidado, y otras que no.

37. A que no se puede pretender que los amigos y conocidos reaccionen como uno esperaba, porque cada uno tiene su vida con sus ocupaciones y vive sus momentos.

38. Que no importa qué tanto o tan poco haga, porque no es una cuestión de cantidad de tiempo, sino de calidad: papá nunca reemplazará a mamá.

39. Que los bebés tienen sueños, aunque el gran enigma es saber qué sueñan. Arriesgo una teoría: todo, incluso las pesadillas, tiene que ver con tetas.

40. Que escribir esta sección me resultó más gratificante de lo que esperaba.

¡Saludos, ohlalaleras!

Por: Leo Ferri

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