Acuarelas de la inocencia

El humor incorruptible de Liniers llegó al formato de un libro imperdible
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23 de abril de 2004  

  • Alguien alegre con espíritu melancólico. O un melancólico con toques de alegría. Una diferencia sutil que hace navegar a Liniers entre un humor de sabor amargo y otro simplemente "pavo", como a él mismo le gusta decir. Una diferencia sutil que ha hecho que este hombre, anclado en la inmadurez de hacer dibujitos gracias a sus acuarelas, termine convirtiendo su tira Macanudo -la misma que aparece en la contratapa de la sección Espectáculos-, en un libro que editó De la Flor.
  • Fuera de los cuadritos de la historieta, Liniers es Ricardo Siri. Alguien que se sumergió de muy chico en el mundo de la historieta y ya no pudo salir nunca más. Que se armó una dieta infantil a base de Mafalda, Asterix, Eternauta, y de películas de Chaplin, que todavía mira con su mamá. "Con ella compartimos ese humor en el que algo es tan triste que te morís de risa. Chaplin es muy conmocionante", dice Ricardo o Liniers, detrás de sus gruesos anteojos rectangulares.

    Pero Liniers no llegó al libro de un modo sencillo. En la prehistoria de sus pingüinos, sus solitarias Enriqueta, sus Madariaga y sus Fellini, hubo un intento -fallido- de seguir los pasos de su padre en la Facultad de Derecho. Y otro más acertado de estudiar publicidad. Acertado al menos porque lo acercó a Santiago Rial Ungaro, un amigo con el que no sólo publicó Warhol para principiantes , sino que fue el responsable de su primer trabajo como dibujante cuando le abrió su primera puerta en el suplemento Radar, de Página/12, donde creció el germen de Bonjour, que luego se editaría en el No.

    Los pingüinos -sus pingüinos- estuvieron siempre. EnBonjour y ahora, en Macanudo. "Porque sí, porque son simpáticos, porque son muy parecidos a las personas y muy ridículos a la vez." Y fueron además, la palabra clave para explicarle a la familia su "nueva profesión". Algo que sonó decepcionante, o al menos absurdo. "Es que fue difícil explicarles a mis viejos que había visto el nicho de los pingüinos."

    Pero en el nacimiento de Macanudo hubo otra hada madrina fundamental: Maitena. Fue ella la que lo trajo "de la mano, al diario LA NACION" . Y fue ella también la que escribió un lindísimo prólogo para el libro. Ahora, el creador de Macanudo y su hada madrina compartirán una mesa redonda, el próximo viernes, a las 21, en la Feria del Libro, junto a Quino, Rep, Caloi y Fontanarrosa, entre otros. "Me parece increíble. Ellos son los Beatles y yo, con toda la furia, soy Mambrú."

    Más allá de su humildad, Liniers admite los beneficios de "la lectura en un libro porque, como son raros los chistes -lo acepto-, uno va entrando de a poco. Si uno ve un sólo gag de Alfredo Casero es difícil que te rías. Y acá es igual: lees los primeros chistes y quizá no entendés, pero después pasa esa psicosis extraña y te empezás a reír. Igual, yo me di cuenta que Macanudo tiene público , que no es nada más que para mi grupo de amigos raros.

    - ¿Te sentís un raro?

    -Siempre pienso en los poetas que se matan por escribir poesía, logran publicarla y después nadie compra libros de poesía. Yo no los entiendo, pero me parece que lo mío es igual. Pero está bueno ser inmaduro. Nunca un inmaduro invadió otro país. Y además, nadie te echa la culpa de nada. "Pobre, ya sabés cómo es: hace dibujitos para vivir"."

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