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Historias para conocer

Afrontar el aislamiento: armó un grupo en redes para ayudar y meditar de noche

Pablo Mascareño
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28 de octubre de 2020  • 18:53

Superó los 85.000 seguidores en Instagram. Algunos de ellos se unieron y formaron "Los Gracielos", un grupo multitudinario que se reúne virtualmente para reflexionar sobre las ideas que ella va proponiendo en sus charlas diarias. Si bien esta parecería ser la dinámica de los fanáticos de una celebridad del espectáculo o del deporte, lo cierto es que se trata de la repercusión que genera una psicóloga. Graciela Bottini, de ella se trata, comenzó con sus meditaciones virtuales en el mes de marzo, como una forma de acompañar y sostener a quien quisiera escucharla en medio del contexto pandémico. Nunca imaginó que esa idea primaria se iba a transformar en una suerte de fenómeno en torno a la reflexión y el pensamiento sobre aquellas cuestiones que hacen a la vida interior del ser humano.

"El 20 de marzo, en el comienzo de la cuarentena, supuse, desde mi percepción, que el confinamiento terminaría, con suerte, en agosto o septiembre. También noté que no había en los equipos que decidían sobre el tema ni psicólogos ni psiquiatras. En ese momento supuse que esta realidad iba a traer consecuencias graves desde el punto de vista emocional, porque la gente no iba a saber qué hacer. Teniendo en cuenta esa presunción, el 23 de marzo me propuse salir a obrar. Ni siquiera supe sobre qué iba a hablar y si iba a haber gente escuchándome. Si había una sola persona estaba satisfecha en poder ayudarla, pero aquel primer día éramos 43", recuerda Graciela Bottini, quien es Licenciada en Psicología, Coach, y Master Trainer en PNL. La profesional no duda en aplicar esos conocimientos y comunicarlos en forma masiva con un lenguaje empático con su numerosa audiencia.

Graciela Bottini, psicóloga que realiza meditaciones en Instagram
Graciela Bottini, psicóloga que realiza meditaciones en Instagram Crédito: Diego Spivacow / AFV

Encuentro de almas

De lunes a viernes a las 22, en su cuenta de Instagram, @gracielabottini, realiza los vivos que se convirtieron en un furor. Se trata de encuentros estructurados en la exposición sobre diversos temas y la meditación compartida por miles de almas. "Los pacientes que atiendo durante el día suelen ser inspiración a la hora de escoger sobre qué voy a hablar", explica la profesional que, además, siempre ha desarrollado tarea de campo en la ayuda a las personas en situación de calle. "Cada noche transmito lo inmediato para salir de la angustia. Durante los primeros minutos, las charlas se transforman en un espacio de reflexión sobre un tema específico, luego nos abocamos a transitar las meditaciones con técnicas de respiración consciente, herramientas que cuanto más se utilicen, mejores resultados dan".

-¿Cuáles son los beneficios de la meditación?

-Proporciona un estado de paz que es fundamental, porque cuando se está en paz aparece la felicidad.

-¿Es posible trazar una línea entre meditación y salud física?

-Sí, beneficia el sistema inmunológico, disminuye el estrés, permite el estado de relajación, y la posibilidad de estar más centrados. Además, es fundamental acompañar todo esto con un buen descanso, por eso, también, enseño tips sobre sueño.

-A partir de la irrupción del coronavirus, mucha gente no concilia el sueño o duerme de manera discontinua.

-El descanso es fundamental, por eso son tan importantes las curas de sueño. Lo ideal es poder incorporar un ritmo de sueño cotidiano con las horas necesarias y en un ambiente propicio. El sueño interrumpido que tanta gente padece en cuarentena es muy nocivo para la salud física y emocional.

Ha llegado a contabilizar 1200 dispositivos conectados a sus meditaciones virtuales, cifra que marca el nivel de trascendencia de cada encuentro que realiza esta psicóloga que buscó las técnicas de meditación y respiración consciente en su contacto directo con los sabios de Oriente y, además, desarrolló su propio método al que denominó Personal Balancer. "No descalifico ninguna disciplina, pero apelo a mis conocimientos tomados de los budistas, de los monjes y chamanes. Esto, desde ya, no invalida el trabajo de un médico. Es más, siempre digo que primero está el médico y luego las terapias complementarias como las que yo brindo para ese ´hacer ser´ permanente que es la vida".

Ave Fénix

En buena medida, su lugar de origen hizo germinar en ella la posibilidad de transitar un camino con otros valores y creencias. "A lo largo de mi vida he vivido experiencias durísimas", confiesa Bottini, quien siempre se distanció de las creencias que sobrevolaban el núcleo de pertenencia de su infancia y juventud: "Vengo de una familia muy convencional, marcada por el deber ser. Yo, en cambio, siempre fui la diferente, la que ponía la realidad en blanco sobre negro. Lo mismo me sucedía en el colegio de monjas al que fui en los años ´70, donde me sentí, y me hicieron sentir, la diferente".

-¿Por qué eras la "diferente"?

-Desde chica mi misión es dar. Era muy jovencita cuando pude percibir qué le pasaba al otro y ponerme en sus zapatos. Si alguien pasaba por la puerta a pedir, lo quería sentar a comer en la mesa, a pesar de lo estricto de mi familia.

-¿Te rebelabas a ese contexto?

-Aunque no me sentía cómoda, me adapté al medio familiar. Hacía caso, pero dentro mío había algo que pulsaba por aprender.

-¿Cómo nace tu vocación por la piscología y por las terapias complementarias?

-Fui buscando mi camino personal, por eso estudié todo lo que estudié. Arrancó como una búsqueda propia, pero para poder compartirlo con los demás. Mi lema es: "Lo que tengo lo doy", porque cuando más das, más recibís. Es ley.

-¿Es así?

-Son leyes del universo: más dinero das, más recibís; más amor das, más recibís. Somos energía, todo va y viene. Mi lema es: no importa lo que sucede, elegí la felicidad. No hay que esperar las circunstancias justas para ser feliz, porque eso, en general, se da muy pocas veces. En cambio, la felicidad es un estado del ser, un deber moral con uno y con el medio.

Graciela Bottini, psicóloga que realiza meditaciones en Instagram
Graciela Bottini, psicóloga que realiza meditaciones en Instagram Crédito: Diego Spivacow / AFV

-¿No es utópica esa mirada?

-No quiere decir negar la realidad, sino que aceptando la verdad se nos permite la libertad. En lo personal, no estoy cantando todo el día, pero acepto sin negar lo que sucede, incluidas las muertes.

-¿Cómo se sale de esas situaciones tan límites?

-Se puede tener el dolor más grande y, sin embargo, sentir que vale la alegría vivir, porque jamás digo que algo vale la pena, sino que vale la alegría.

-Aunque los dolores no sean tan extremos como los vinculados con la muerte, la angustia se puede manifestar de múltiples formas. ¿La dimensión de la angustia es subjetiva?

-El dolor o la angustia puede surgirle a alguien porque se le rompió un vaso, y es absolutamente válido que se sienta así y que ese sea su problema. La realidad es según como la percibimos. La entidad de doloroso, o no, se la pone uno. La física cuántica dice que la posición del observador modifica la realidad. De acuerdo a cómo te parás, se proyecta un determinado tipo de realidad.

-La fe, ¿qué rol juega ante la adversidad?

-A mí me salvó la fe, pero no lo pienso en término de religiones, se trata de una postura humanitaria. Cuando hablo de fe, hablo de algo superior.

-En tus conferencias hablás de "hackear pensamientos". ¿Qué significa eso?

-La fe es pensar en que yo puedo, se trata de modificar pensamientos, transformarlos. La realidad se crea desde la intención de un pensamiento que lleva a un sentimiento. Ese sentimiento produce una emoción y esa emoción lleva a una acción y a un resultado. Si se busca otro resultado, hay que cambiar la intención del pensamiento. Con un grado que se modifique el camino, se llega a otro lado. Cuando existe un objetivo, no se puede fallar, se logra. Tiene que ver con la planificación interna.

-Más allá de la convicción propia, existe la adversidad, lo externo que se interpone.

-Estoy convencida que los obstáculos se atraviesan, no importa cómo. ¿Qué pasó con los sobrevivientes de la tragedia de los Andes? Tenían cero probabilidades de sobrevivir, pero conservaban la fe en que algo superior existía. Estaban convencidos que se salvaban. No hablo de la certeza psicótica del negador, sino de la seguridad interna, que es muy distinta a negar la realidad. No importa el tiempo ni el esfuerzo, si creo que puedo, puedo. Uno crea su realidad. Los obstáculos están para ser atravesados.

-Ante la aparición de una emoción nociva, ¿cuál es el camino?

-Ante eso, tenemos que ir en busca del pensamiento que la crea.

Cada noche, Graciela Bottini desanda ese camino en el que los temas de anclaje filosófico ocupan la reflexión que conduce a una experiencia de meditación en el que las técnicas de respiración consciente juegan un papel esencial. A partir de las necesidades de sus seguidores, aparecen las reflexiones de cada encuentro. "Nunca dejo de reafirmar que al primero que tenemos que querer es a uno mismo. Es como el avión, en una emergencia, primero la máscara se la coloca uno para, luego, poder salvar a otro. En primero, segundo y tercer lugar tengo que estar yo, antes que los demás".

-Esa posibilidad, ¿no puede asociarse con el egoísmo?

-Hay un mal concepto sobre el egoísmo. Si yo no tengo dinero, no puedo dar cuando alguien me pide ayuda. No se trata de vivir en la pobreza sino de tener y dar. Cuando más se da, más se tiene. Y esto tiene que ver con lo material, pero también con el amor.

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