Al abrigo de la madre naturaleza

Por Eduardo Tarnassi Para LA NACION
Por Eduardo Tarnassi Para LA NACION
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22 de junio de 2002  

En pocas horas ingresaremos en el invierno. A diferencia del año último, dijo presente con un telegrama de preaviso: estamos castañeteando los dientes hace como 15 días.

A causa de las bajas térmicas, ¿sufren el frío los perros? La respuesta es sí, como todo animal de sangre caliente. Sólo que, a diferencia del humano, la naturaleza los ha preparado. Por ejemplo, es fácil advertir que un ovejero alemán duerme al aire libre en las noches frías sin problema.

Entonces, la pregunta que uno debe hacerse es: ¿puede un caniche hacer lo mismo? Y una vez más la respuesta es afirmativa.

No fue al azar tomar ambas razas como ejemplo, ya que gozan de buenas pelambres. Es decir, el abrigo que la naturaleza les otorgó para resistir las bajas temperaturas. Al hombre lo dotó de inteligencia para que se fabrique su abrigo y a los irracionales les concedió otras herramientas.

La mayoría, no todos, cambia el pelaje según la estación: fría o cálida. Por otra parte, bajo el pelo visible existe un subpelo similar a la lana de una oveja, abigarrado y compacto, que, unido a la secreción grasa natural del cuerpo, forma un abrigo denso e impermeable resistente al frío y al agua.

Muchos estarán pensando: "Pero mi perro tirita". Así debe ser, porque tiritar es una defensa biológica del cuerpo que obliga al corazón a bombear sangre con mayor velocidad para mantener la temperatura muscular. Esta adecuación, se entiende, está vinculada con el hábitat en el que se desarrolle la explicación, ya que no es lo mismo un perro que habita en Tierra de Fuego que aquel que tiene la fortuna de hacerlo en Buzios. Según el caso será la respuesta natural del cuerpo. En la paradisíaca playa, un siberian husky no tendrá la magnífica pelambre que luciría en Ushuaia, ya que le resultaría innecesaria. Ahora bien, ¿qué ocurre con las razas de pelo corto? Aunque suene extraño, la mayoría, como el rottweiller o el doberman, proviene de países fríos. En ambos ejemplos vale la explicación del pelaje aunque no sea tan visible. Hay que agregar la producción de grasa que, como en las especies polares, juega el papel de un abrigo invisible y eficaz.

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