Amigas son las amigas

El mes de la amistad es ideal para revalorar a tu mejor compañera; leé los testimonios y dejá el tuyo.
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15 de julio de 2009  • 14:14

La amistad es una necesidad vital; como hacer ejercicio o comer, es algo que tenemos que vivir y asir. Y es nuestro deber honrar ese vínculo como algo sagrado, esencial y vital. Es desde esa relación que vamos a poder recuperar nuestras verdaderas razones de ser. Debemos valorar la amistad y encontrar muchos espacios para fomentarla y enriquecerla. Si bien nos ayuda hablar, muchas veces pueden ser encuentros donde necesitamos a esa hermana de la vida, pero en silencio (quizá cuando acabamos de perder a un ser querido, después de una operación, cuando estamos muy tristes, o cuando acaba de nacer nuestro hijo). Hay momentos que no necesitan palabras, porque las palabras no alcanzan. Entonces, hay que saber vivirlo y aguantar la unión que genera ese silencio compartido, porque si permanecemos ahí profundizamos cada vez más nuestro vínculo. No tenemos que encontrarnos para llenar nada.

En esa amiga del alma depositamos los más íntimos secretos, miedos y tabúes y sabemos que se irán con ella a la tumba. Esa confianza es la que construye una relación que sobrevive a todo. Una relación donde no tenemos que cuidar a nadie; con nuestros maridos o hijos solemos ponernos al servicio de sus necesidades, con una amiga no, porque es nuestro par. Sólo con otras mujeres se da la alternancia de cuidar y ser cuidada. Así funciona. Juntas, siendo esta hermosa cofradía de hermanas-amigas, nos curamos. Si bien la soledad es una condición humana y es importante ser conscientes de eso, nosotras podemos sentir que el mundo se transforma en un lugar más amable porque tenemos un refugio cálido y seguro siempre que lo necesitamos. Una sonrisa, un abrazo, una oreja... Son pequeños gestos que recibimos a diario y nos recuerdan constantemente quiénes somos y cuánto amor tenemos para dar…

Por Nuria Docampo Feijóo

Conocé el testimonio de estas súper amigas y contanos tu historia:

Natalia Canova (33 años, Lic. en Comercialización) y Marina Blanco (33 años, Relaciones Públicas)

"Cierro los ojos y nos veo en cada momento, en cada lugar, siempre juntas. Chiquitas, inocentes, y con sueños de un futuro. Y siguen pasando los años, y nuestras vidas transcurren y la sensación de estar todavía de la mano me emociona. Nuestras risas nos contagian, nuestros abrazos nos contienen, nuestra amistad nos hace únicas."

"Hace 25 años que somos amigas. Ella es un reflejo de lo que soy. Conoce cada parte mía, mis sueños, mis proyectos, mis secretos más profundos. No me juzga y siempre, siempre me acompaña en mis decisiones, aunque ¡no siempre esté de acuerdo! Una amiga, como ella, hace que el peso de los problemas o de la angustia se divida en dos."

Carolina Tobal (25 años, Productora de TV) y Natalia Monsegur (26 años, Lic. en Letras)

"Yo tenía 14 años cuando me fui a vivir a Miami y la distancia fue lo peor que me pudo suceder como adolescente. Lloré cada día mi separación con Nati. Hoy en día estamos de vuelta juntas viviendo en el mismo país y podría decir que no se siente el tiempo que estuve fuera. Por suerte el diálogo y el sentido del humor sigue intacto."

"A los 9 me mudé a España y ahí aprendí bien el significado de la amistad al separarme de todas mis amiguitas. Después me hice amiga de Caro, que ¡se fue a vivir a vivir a Estados Unidos! Nos esforzamos por mantener el contacto primero con cartas, después con mails, luego con chats. Ahora Caro volvió y parece que el tiempo no hubiera pasado."

Cecilia Bandres (34 años, Empresaria) y Cecilia Paredes (34 años, Analista de Control de Gestión)

"Nos hicimos inseparables, siempre resisitiendo las idas y vueltas de la vida. Confeccionamos listas de novios juntas. Ahora, nos pasamos la ropa de nuestras hijas. A diferencia de cuando éramos más chicas, sabemos que la amistad no es algo mágico, que es una elección consciente a la que hay que ponerle pilas y así lo hacemos."

"Juntas vivimos desde las salidas descontroladas de la adolescencia, las primeras desilusiones amorosas hasta la maternidad. El vínculo se fue modificando según los distintos momentos de la vida, pero siempre nos adaptamos y seguimos siendo amigas. Ahora, los encuentros son casi siempre con nuestras hijas, mientras ellas juegan, ¡nosotras nos ponemos al día."





Mirá más: ¿Qué es lo que más valorás de tu mejor amiga? | ¿Qué tipo de amiga sos?: encontrate en la clasificación y opiná

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