Amor a la americana

Una cronista de la Revista recorrió, en Nueva York, originales sitios de citas para revelar las tendencias que se imponen a la hora de buscar pareja
Juana Libedinsky
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25 de mayo de 2003  

NUEVA YORK.- Llegué a mi primer club de ex completamente por casualidad. Entré en un bar a tomar una gaseosa, y me encontré con que era la única que no había llevado ningún ex novio... Cuando intenté pasarme a un café en la cuadra siguiente, resulta que me pidieron la foto y que completé un formulario antes de entrar. Es que en el mostrador colocan dos libros gigantes con los datos de los clientes, para facilitar cualquier intento de approach. Y como no podía ser de otra manera, el pequeño restaurante italiano de la esquina de mi casa se había transformado en un centro de speedating, sistema por el que se organizan citas de pocos minutos entre desconocidos, garantizando que en una noche se conozcan unas treinta personas nuevas del sexo opuesto.

¿Qué está pasando en Nueva York? En distintos barrios se organizan clubes de ex, pequeñas fiestas a las que cada uno tiene que llegar con un ex novio presentable de la mano. Y si eso no es suficiente, muchachos altamente recomendados (aunque también pueden suscribirlos madres y hermanas) pueden poner su foto en www.greatguys.com , un sitio mantenido por la revista Elle.

Hasta Yahoo!, el buscador en Internet por excelencia, para encontrar desde la biografía de Sarmiento hasta las últimas declaraciones de Bush, tiene las calles tapizadas con su nueva campaña publicitaria en la que busca ubicarse como un lugar de ciberencuentros amorosos. El pionero Match.com, por ejemplo, ya tiene más de ocho millones de usuarios activos, en el último año sus ingresos se duplicaron, y ya tiene varios casamientos e hijos en su lista de resultados.

Lo más interesante es que Estados Unidos y Nueva York en particular están a la cabeza de estos nuevos sistemas de encontrar pareja, tan alejados del tradicional club de citas como del acercamiento espontáneo, pero el resto del mundo los está copiando. Match.com ya funciona en 27 países, con un promedio global de 27 matrimonios concretados por mes. En Inglaterra, uno de cada cinco adultos probó alguno de los nuevos sistemas para llegar a la media naranja. En Australia, los clubes de ex son furor. Y a la Argentina hasta llegó el speedating.

"Es un fenómeno que en muy poco tiempo veremos en todas partes del mundo a medida que progrese la situación laboral de las mujeres… y a la vez se les haga más complicado conseguir pareja, como ya pasa en Estados Unidos", explicó a la Revista Barbara Whitehead, directora del Centro de Estudios del Matrimonio de la Universidad de Rutgers.

"Con mujeres que trabajan a la par de los hombres, en un ambiente altamente competitivo, los lugares tradicionales para conseguir pareja, como la escuela, la Facultad o la comunidad quedaron eliminados porque ya son demasiado grandes para ellos. Pero sólo les queda, literalmente, salir al mercado", dijo Whitehead.

Los únicos sitios de Internet que tienen una facturación creciente son los anuncios personales. Hasta las publicaciones más serias on line los agregan para poder mantenerse. Los chicos de Speedating facturaron el año último 16 mil dólares y este año van por los 4 millones. E incluso el furor del momento, Road Rave, comenzó con la idea de hacer un sitio para que los entusiastas de los autos tuviesen un foro de discusión… hasta que se dieron cuenta de que lo que más entusiasmaba a los conductores eran los otros conductores, y no los autos.

Road Rave es un sistema por el que cuando en el auto de al lado aparece un George Clooney, un Brad Pitt, o simplemente un rubio de sonrisa simpática, se le puede mandar un mensaje de pager a través de la compañía, que se ocupa de encontrarlo con el número de patente.

No perder tiempo

El sociólogo Arturo Poiré, que vive hace una década en la Gran Manzana, opina que "la gente tiene tiempo y energía para trabajar 14 horas por día, pero no para conocer gente (o para perder tiempo con el proceso de conocer al otro). Eso es una idea bien industrialista, y claro, bien capitalista, que tiene por detrás el mandato de ser productivo, alcanzar mucho con poco esfuerzo, tener un alto retorno con la menor inversión posible. Las sociedades modernas (la americana, sobre todo) están basadas en el consumo permanente y acelerado, y esto se traslada a las relaciones sociales".

Justamente para no perder el tiempo, gran fobia en esta ciudad, hay servicios que ya eliminan a muchos candidatos desde el vamos. It´s just lunch, por ejemplo (que mueve tres millones de corazones por año) es un servicio que organiza encuentros a la hora del almuerzo... sólo para ejecutivos exitosos (¡sí, parece que ellos tampoco enganchan!). Para los que tienen inquietudes intelectuales y quieren eventualmente un hijo genio, el sitio es www.goodgenes.com (buenos genes.com) sólo acepta egresados de Harvard, Oxford, la Sorbona y un puñado de otras universidades de primer nivel.

Pero si nos interesan los muchachos con credenciales académicas, no hay por qué creer que no van a tener humor. En pleno Harvard Square (una de las plazas centrales del campus universitario) son un éxito las sesiones del Club de solteros extravagantes. Allí cualquier estudiante de doctorado en filosofía, o prominente biólogo molecular puede, por 7 dólares, tomar el micrófono y contar sus salidas más patéticas.

Mis propios compañeros en la Universidad de Nueva York son adictos a todo tipo de encuentro preprogramado. "¿Pero no es un poco como ponerse un cartel de estoy deseperado?, me animé a preguntarles.

Rhea, una periodista verdaderamente linda, de 28 años, me miró como si estuviera loca. "Eso era antes", me retó.

Llevé a una amiga argentina en el recorrido para que pusiera los sistemas a prueba, y salió no sólo con varias citas, sino con la profunda resolución de volver… aunque ya no para ayudarme en una nota. Se sumó, en todo caso, a una lista que también integra otra argentina, Florencia Cersósimo, que probó con un club de citas rápidas (ver fotos).

Para suspirar

Pero de todos los mecanismos alternativos que conocí para llenar el corazoncito, reconozco que mi favorito resultó el que menos garantías de éxito tiene. Solamente que exista ya es un verdadero canto a la esperanza. En www.craigslist.com , el sitio de rigor para jóvenes que quieren desde vender sus apuntes de química hasta comprar un juego de sofás fluorescentes de segunda mano existe la página de las conexiones rotas ( www.newyork.craigslist.org/mis ).

Allí se encuentran mensajes como "al chico de anteojitos que estaba anoche en el subte de la línea B leyendo a García Márquez y que le pisé el pié tres veces y que no me animé a hablarle, por favor, que me llame, quedé completamente enamorada", o bien "Pelirroja que amaneciste hoy en mi cama. Sos divina. ¿pasó algo entre nosotros? Me olvidé de pedirte el teléfono y no me acuerdo dónde te conocí".

Craigslist empezó en San Francisco, y ahora cubre todo Estados Unidos y está emprendiendo una expansión global inmediata. Pero por si tarda unos meses en llegar a la Argentina, yo ya tengo una amiga porteña que pide urgente que si el morocho que toma todas las mañanas el 130 en la Biblioteca Nacional lee esto, que se anime a hablarle. Ella es la rubia que está siempre contra la ventana. Y lo mira. Y suspira.

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