Amor en la cocina: conocé la historia de Mauro Colagreco y Julia Ramos

Mauro Colagreco y la carioca Julia Ramos, su esposa, dan vida juntos a uno de los mejores proyectos gastronómicos del mundo.
Mauro Colagreco y la carioca Julia Ramos, su esposa, dan vida juntos a uno de los mejores proyectos gastronómicos del mundo. Crédito: Gentileza
Flavia Tomaello
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10 de abril de 2019  • 14:04

Todo sucede en un espacio tiempo donde Francia e Italia pierden fronteras. En Menton hay un poquito de cada una de ellas, casi perdiéndose al fin de la carretera que une ambos países y al fin de la riviera francesa. Confundido entre las rocas, dominando la vista al mar Mediterráneo, una construcción de los años 30 balconea al Mediterráneo. Allí se encuentra el escenario de la historia de amor que tiene la pasión italiana y el glamour francés, con la alegría carioca y la galantería argentina. La obra se llama Mirazur. La perla que creó el chef argentino Mauro Colagreco y que se convirtió en el mejor restaurante del mundo comandado por un argentino. Pero allí, en esa cocina y entre las recetas nació una profunda historia de amor... ¿Los protagonistas? Los dueños del Mirazur: el propio Mauro y su mujer.

Mauro es particular en muchos modos. Es autodidacta y lo declara. Estuvo a punto de tirar todo por la borda y lo tiene presente. Se jacta de poquísimas cosas, y una de ellas es de su brigada. "En Mirazur, tenemos la fortuna de trabajar con un equipo joven y cosmopolita, lo que produce una gran riqueza culinaria. El intercambio y compartir son parte integral de nuestra filosofía". Acorde a ese perfil tan personal, su mirada central sigue siendo la familia, y en ello, Julia Ramos juega un papel esencial. Juntos crearon un dominio donde los lazos se tejen con respeto, compromiso y alegría. Ese es el espíritu sobre el que se construyó esta pareja.

En medio de las celebraciones, la reapertura reciente luego de una transformación que tuvo lugar durante el invierno europeo y bajo el fuego de los flashes, Mirazur se despliega como un hijo más de una historia de dos: Mauro y Julia.

La que se robó el corazón

La historia de amor se convirtió en un ensamble de proyectos personales que cuajaron perfectamente. A la brasilera estudiante de ciencias políticas Julia Ramos, Mauro la conoció en Toulouse cuando ella oficiaba de traductora en un evento.

Mientras la carioca daba un paso firme tras otro en su plan firme de licenciarse en diplomacia, el cocinero argentino llegó a batir sus ollas delante de sus ojos. Fue totalmente inesperado. Mauro venía de una relación anterior con Daniela, madre de su primer hijo Luca, quien hoy tiene 9 años y desde los seis meses vive en Argentina.

El encuentro de trabajo fue un choque de planetas. "Aunque resulte un cliché, fue amor a primera vista", dice él. La potente carioca, con personalidad latina y encanto para regalar, lo sedujo rápidamente y transformó a Menton en su nueva casa en un abrir y cerrar de ojos.

Cuando se le pregunta a Julia qué tuvo que aprender para aliarse en el proyecto a Mauro, casi grita: "¡Todo! Yo venía muy firme con mi plan de estudios para pasar mi prueba de diplomacia y de restaurantes no entendía nada".

Mirazur: la empresa familiar

Hoy viven a 300 metros del restaurante. Apenas 50 metros de Italia, "que comienza inmediatamente allí -señala Julia, apuntando a un matorral que ocupa las laderas vecinas al restaurante. Allí crearon una huerta productiva que abastece la cocina con muchos productos frescos cultivados allí mismo.

Tienen un hijo, Valentín, de 5 años, que comparte la cotidianeidad de los padres con un ejercicio activo: "en casa se habla castellano, francés y portugués en una vertiginosa alternancia", comenta su mamá.

"La buena cocina siempre me encantó, los buenos productos sobre todo me gustaron siempre -relata Julia-. Provengo de una familia que me enseño la importancia de comer bien. Conocer a Mauro fue como cerrar un círculo que une la comida rica, la estética del sabor, y la atención a la frescura rigurosa de los productos". Julia es una gourmande casi vegetariana que se sumergió en el saber gastronómico a fuerza del amor. Le encantan la quinoa y los champigñnes. "Yo no cocino mucho -dice ella-, pero hay un plato que le gusta mucho a Mauro y que recuerda nuestras estadías en Brasil, por eso se lo hago seguido: camarón con calabaza.

En el día a día recorren a pie los mercados, riegan las plantas, circulan su ciudad y viven intensamente el restaurante.

Julia Ramos es quien recibe a los clientes en Mirazur
Julia Ramos es quien recibe a los clientes en Mirazur Crédito: Gentileza

Julia está a cargo de la gestión en general y del control de calidad. Maneja la agenda profusa de Mauro y responde activamente todos los llamados y contactos. Su afán diplomático encontró una forma de reinventarse en esta vidriera inesperada. El secreto de la convivencia, según Julia es no hablar de trabajo en casa.

Ella es la cara que recibe al comensal al ingresar a Mirazur. Un gesto que confirma una idea propia de Mauro: "La comida debe conmover, pero para mi, uno de los sabores, más que la emoción ha de ser el amor". Como el de los Colagreco.

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