Ana Bilsky: “La astrología es magia y razón”

Crédito: Florencia Trincheri
Nos encontramos con Ana Bilsky, nuestra astróloga, en una charla en la que el cielo fue la plataforma de despegue para vernos desde una mirada aún más infinita.
Carola Birgin
Soledad Simond
Ferni Moreno
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19 de septiembre de 2015  • 00:04

Cuando ya se había exiliado y vuelto al país, incluso había sido madre de dos hijas, se había casado y separado, cuando ya había estudiado para ser maestra jardinera, pero sabía que su búsqueda de respuestas la iba acercando al mundo de los astros, Ana Bilsky fue a consultar a una astróloga famosa de la época. Estaba más interesada en percibir cómo trabajaba ella que en lo que pudiera decirle sobre su predisposición astral. "Uy, mi querida, usted no se va a casar nunca", le auguró esta prestigiosa señora. Sin embargo, contra toda predicción, Ana, nuestra astróloga ohlalera desde hace más de siete años, ya va por su tercera pareja.

¿Qué creés que falló en la predicción de esa astróloga?

No creo que ella haya fallado, creo que hay diferentes escuelas de astrología. Para mí, es una forma de vida y, como todo tiene un orden, cada uno se sube a ese orden que uno es. Ella me dijo esto porque en mi casa 7 – que es la pareja – tengo el signo de Capricornio, cuyo regente es Saturno, y para estos astrólogos tradicionales representa el límite. Yo amo esa energía y siempre lo digo: es un planeta que te hace ser responsable de quién sos, lo que hace es mostrar una realidad. Cada signo tiene una función particular, no hay planetas buenos o malos, signos buenos o malos, cartas buenas o malas, no existe tal cosa.

Pero Saturno tiene mala prensa...

Porque es un planeta que te dice: "Esto es lo que construiste, esta es la elección que hiciste, esta es la persona que vos sos", a partir de lo cual tenés que tomar una decisión. Saturno es el arquetipo del padre, es hacerse adulto; entonces, cuando uno tiene Saturno, hay aprendizajes que te llevan a crecer.

¿La astrología sirve para hacer predicciones?

Uno puede dar cuenta de cierta tendencia. ¿Qué quiere decir "predecir"? Esa palabra no tiene sentido, no significa nada; una carta es un vehículo, es el instante del cielo que vos sos, y eso no se modifica nunca, es tu diseño humano. Un astrólogo, cuando abre un vehículo, puede ver esa semilla, pero otra cosa es la conciencia que habita esa semilla, que es acunada por esa semilla, y la conciencia es única. No hay una persona que esté en el mismo exacto nivel de conciencia que otra, y la conciencia es el conductor de ese vehículo, entonces lo lleva a donde quiere: cómo creció, torcida para un lado, derecha, para arriba, en la profundidad, eso corre por cuenta de cada conciencia. Muchos somos los que compartimos el recurso, pero conciencias somos cada uno la suya, y de acuerdo con cómo uno habite y haga transitar ese vehículo puede casarse 15 veces o ninguna, puede ser una monja o ser Hitler, ser Maradona, qué sé yo...

De todas maneras, sirve cuando la "predicción" es alentadora, porque si no, puede condicionarte, angustiarte.

Exactamente. Hay astrólogos que miran una carta y dicen: "Uy, qué desastre, qué carta terrorífica" o "qué carta maravillosa", las dos cosas son un verso porque una carta es energía, la energía no es buena o mala, ES, no tiene moral.

¿Tu interpretación es 100% racional?

Parte de una mirada hiperracional, pero después interviene otra energía. La astrología me parece lindísima porque es una muy buena integración entre la magia y la razón; la razón porque necesitás algo documentado, preciso y matemático, y después también corre por cuenta del arte del astrólogo. Mi maestro de astrología – Eugenio Carutti, fundador de la Escuela Casa XI – decía: "Para ser un buen astrólogo, hay que ser un buen músico", porque tiene que ver con el arte de entender los sonidos. Es un lenguaje que te permite pescar el orden que hay entre la persona que sos y lo que a vos te sucede. Sí hay que estudiar todo lo técnico, pero después hay que soltar esa información y ver qué sale. Es la interpretación que surge del corazón; suena romántico, pero no lo digo desde ahí, lo digo desde algo de verdad, de vibración.

¿Cómo sabés cuándo es de corazón y no de otro lado?

Porque lo siento, lo otro es argumento; cuando yo estoy muy parada en el argumento, me da miedo, no estoy muy segura. En cambio, lo otro lo sé, no tengo dudas. Es una certeza.

Cuando tenés la carta delante, la revolución solar, ¿cómo sintonizás con ese sonido?

Soy muy taurina, muy de tierra, soy Capricornio con luna en Tauro, yo necesito tocar la carta. Tocarla con las manos, digo. Soy muy ritualista, siempre hago lo mismo. A la noche, dibujo la carta que voy a interpretar y me voy a dormir. Me levanto a las 4 o 5 de la mañana, me baño, tomo mate. Toco la carta y empiezo a escribir. Escribo a mano.

¡¿Por qué te levantás de madrugada?!

Porque al mediodía se me va la energía para interpretar, ya conozco mi cuerpo. Hasta las 10 interpreto cartas, en pijama, después solo hago entrevistas.

Crédito: Florencia Trincheri

¿Sentís que la persona que te consulta lo hace para bajar la angustia, para que vos le digas: "Bueno, mirá, sí, vas a tener tu pareja, vas a tener un hijo"?

No sé si viene para calmar la angustia, pero al menos yo entiendo la astrología como algo que te permite descansar; no sé lo que viene a buscar la persona, sé lo que yo le puedo dar a ella.

Alivio.

Sí, es como un "ah, bueno". Yo sé que puedo entender en qué anda la persona y esto es lo que le transmito, qué le pasa a ese cielo que es esa persona, y eso puede tener millones de variables distintas. La carta natal no varía nunca, es un recurso de autoconocimiento. En cambio, la revolución solar me dice cada año, a partir de la fecha de cumpleaños, dónde está haciendo foco su conciencia, y ese lugar en que la conciencia se mete para nadar es la revolución, y eso me va a traer un determinado tipo de experiencias.

Es increíble, porque la carta o la revolución es como un marco finito, pero, a su vez, arriba hay una dimensión infinita, de planetas, astros, la Vía Láctea...

Es cierto, dentro de una carta no falta ni sobra nada, pero es infinita hacia arriba, lo que la conciencia haga con esa forma es infinito, pero en la Tierra somos así. Por ejemplo, yo soy pecosa, eso no lo puedo cambiar, pero sí puedo elegir a qué supermercado ir, si quiero ser vegetariana, si me gustan los tipos o qué sé yo. Elijo qué hago con la experiencia que se me presenta, y eso a su vez varía la experiencia.

Pero aun así, estamos condicionadas: podrías tener un tránsito de Neptuno y no estar clara para elegir...

Eso es temporal, podés tener aspectos o planetas que van tocando tu carta y que pueden traer X tendencia. Neptuno es un planeta que no tiene borde, que tiene que ver con la espiritualidad, la sensibilidad, la emoción, el agua, el gas. Cuando estás muy neptunizada, puede tener que ver con la confusión, pero también podés encontrar al maestro de tu vida o conectarte con tu propio ser. Es todo Neptuno, pero cada uno puede vivir esa experiencia neptuniana de millones de formas distintas.

¿Qué onda Dios y la astrología?

Mirá, todo forma parte de Dios. No es un señor, alguien que nos castiga, es la vida que circula en nuestras venas, para mí eso es Dios, y todas las conciencias se reúnen en ese mismo punto. Creemos que estamos separados, solo los piscianos saben que no es así, pero lo que sí me parece que ahora está pasando desde hace unos cuantos años es que estamos con nuestros yoes más porosos, mucho más cerca de la conciencia, que es inmutable, la conciencia no cambia nunca, el ego es el que va transformándose y acercándose más a este interno que tiene la posta de todo, no la tiene el astrólogo ni el tarotista. No está fuera, está acá. Siempre busqué, busqué cosas para reconectarme con algo que no sea solamente el mundo de lo concreto, si no, creo que me hubiera querido morir, no hubiera entendido el significado de esta vida, pero entendí que lo que buscaba estaba dentro.

¿Cómo adaptarnos a la nueva era?

No tenemos que adaptarnos a nada, simplemente, dejarnos fluir, bajar esto del deber ser, del "tengo que", "debo", dejar de esforzarnos y soltar, "vivir viviendo", como dice Emilio Carrillo, esto es lo que creo que tenemos que hacer.

¿Y la culpa?

Invento de la red. Es un bla bla bla, la mente funciona fenómeno para ir al supermercado, pero estuvimos tan atorados en la mente, le dejamos que condujera cuando en realidad no sabe conducir, entonces hace lo que puede. Ahora es tiempo de despertarse, de salir del piloto automático, de verdad no hay que hacer nada, esto no significa "estoy así" sino estar abiertos a lo que va aconteciendo cada vez.

¿Qué poder tiene el pensamiento para vos?

Todo, creamos nuestra realidad. Me parece que tiene el poder que le damos, es muy importante la mente, pero conduce el corazón, que es manejarse de acuerdo con cómo te resuena. La realidad es como la interpretamos, se sabe desde hace miles de años, pero ahora nuestro yo está más esponjoso. Esa es la gran transformación que la Tierra está viviendo.

¿Cómo se hace para callar la mente?

Diciendo "callate, mente", y siendo consciente de que habla, a mí me pasa mucho. Pauccar, el chamán peruano, dice algo fabuloso: que todos los días, a la misma hora y durante siete días, digas "soy consciente" durante un minuto. Él dice que es muy importante hacerlo en el mismo horario porque estás yendo a la conciencia, la obligás a la mente a callarse. Yo el segundo día me olvidé, el tercero me acordé y dije: "Uy, qué cagada, tengo que empezar de vuelta", ¿sabés todo lo que tardé en hacerlo siete días seguidos? Dice que después de los siete días, hay que pasar a los catorce, y que esa es la manera de callar la mente, es muy interesante. También dice algo precioso: que envenena lo que uno dice; y que la palabra "bendecir" viene del bien decir, ¿no es precioso? Por otro lado, el científico Gregg Braden explica que existe algo que se llama "campo cero", que es la matriz que nos reúne a todos, y que cada pensamiento fecunda en esa matriz y ahí crece un arbolito. Entonces, si uno quiere tener guita y piensa: "Quiero tener guita, pero me están pagando poco", el arbolito que crece es "me están pagando poco". ¿Qué hacer? Darlo por hecho aunque uno todavía no la tenga: "Gracias por el arsenal de dólares que tengo", si es lo que querés, pero de verdad, juntando la razón, pero sintiéndolo, funciona. Yo lo experimenté, funciona.

Cómo consultarla. Para turnos, contactate a su mail: ana.bilsky1@gmail.com

Si querés más info podés bajarte estos libros online:

"El cambio", de Wayne Dyer; "La matriz divina", de Gregg Braden e "Inteligencia Planetaria", de Eugenio Carutti.

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