Ana Padovani

Popular narradora, docente, música y psicóloga, se dedica a estremecernos con La voz del terror, los viernes y sábados, en la Casona del Teatro
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27 de enero de 2002  

1. ¿Cómo se llevan Niní Marshall y Poe en el mismo show?

–De maravillas. Como dirían los chicos: los dos son unos zarpados.

2. Ser la voz del terror, ¿es una responsabilidad?

–¡Tampoco soy la única! Con las voces que se escuchan por ahí...

3. ¿Hay algo más cruel que los cuentos infantiles?

–Sí, los que nos cuentan cuando somos adultos.

4. ¿Qué tal era el ambiente en su casa paterna?

–Muy artístico. Mi padre era pintor, artesano y músico...

5. ¿Lloró mucho por la mamá de Bambi?

–Muchísimo. Y hoy, escucho la Sexta de Beethoven y me vuelve esa emoción.

6. ¿Le prohibían leer ciertos libros?

–Sí. Por ejemplo, los cuentos de Somerset Maugham. Pero yo los robaba mientras todos dormían la siesta.

7. Narradora, ¿se nace o se hace?

–Ambas cosas: hay que tener algo, y trabajarlo mucho.

8. En los fogones, ¿llevaba la voz hablante?

–A la hora de los cuentos, sí.

9. ¿Cómo definiría en pocas palabras su historia amorosa?

–Pasé una etapa reprimida, otra volcánica, y después vino el remanso, junto al amor que mantengo desde hace 23 años.

10. ¿Es verdad que toca piano, guitarra, bombo y laúd?

–Sí, no soy concertista, pero toco. Y le faltó mencionar la flauta dulce.

11. ¿Era inevitable tener dos hijos artistas?

–Sí... Mi marido, que es psicoanalista, intentó llevarlos por su lado. ¡Pero yo le gané!

12. ¿Cómo se fue enamorando de las palabras?

–Por los libros, y sin darme cuenta.

13. ¿Lo mejor de haberse educado con las monjas?

–Ser la primera actriz en todas las representaciones. Hasta me pedían prestada de otros colegios...

14. ¿Llegó a ejercer como psicóloga?

–Sí, varios años; dejé la profesión cuando descubrí que quería contarles cuentos a los pacientes.

15. ¿Dónde pone la esperanza?

–En los que todavía escuchan al niño que tienen dentro.

16. Cómo refleja en escena tantos intereses?

–La música es lo que siempre está. En este espectáculo, además, mi hija toca el violín y mi hijo hace el diseño de sonido.

17. ¿La canción que la transporta en el tiempo?

–La Canción de septiembre. Se la puedo cantar, si quiere... pero no recuerdo de qué película era.

18. ¿Es de las que todavía prestan libros?

–Presto. Y muchas veces me los devuelven.

19. ¿Cuál es el miedo universal?

–Según Freud, es el SOS: soledad, oscuridad y silencio. Para mí es el miedo a la dependencia, a ser fagocitado por el otro.

20. ¿Su receta contra la rutina matrimonial?

–El recontrato permanente.

21. ¿Intentó ser una madre moderna?

–Sí. Y creo que hasta lo logré.

22. ¿Qué tal se bancó la adolescencia de sus hijos?

–Bien. Ellos no entraban en mi cuarto, y yo no pretendía ordenarles el suyo: ese código funcionó bastante.

23. ¿A qué hora cae en brazos de Morfeo?

–Muy, muy tarde.

24. ¿Sabe andar a caballo?

–No. Diría que los deportes no son lo mío.

25. En otros países, ¿adapta sus espectáculos?

–No, no; en los Estados Unidos actué en inglés, pero los demás fueron países de habla hispana. Y entendían hasta los localismos.

26. ¿Está más cerca de la cigarra que de la hormiga?

–Soy trabajadora, pero me gusta sentirme más cerca de la cigarra.

27. ¿Le tocaron públicos fríos?

–Sí. También el otro extremo: decir dos palabras y que ya me las estén festejando...

28. ¿La última vez que lloró?

–Hace unos días, porque me tenía que volver de Merlo, San Luis.

29. ¿Una rutina que no soporta que le cambien?

–Que ordenen mi desorden. Me desespero, porque no encuentro nada.

30. ¿Qué aprendió de sus alumnos?

–A seguir siendo alumna yo misma. Si veo un curso que me interesa, me anoto, aunque el profesor a veces se sorprenda, porque conoce mi trayectoria.

31. ¿Vio muchos talentos desperdiciarse?

–No tantos. Hubo quienes tenían el talento, pero no la pasión...

32. ¿En dónde le aprieta el país?

–En los pies: hay que caminar cada vez más. Y en el corazón y la cabeza, porque sufro, y vivo pensando.

33. ¿Qué karma estaremos pagando los argentinos?

–El de nuestra propia frivolidad: muchas veces nos entusiasmaron con soluciones facilistas.

34. ¿Le gusta la música de las cacerolas?

–Por ahora, sí.

35. Y en la cocina, ¿también las usa?

–¡No, no, en la cocina para nada!

36. ¿Baila seguido bajo la lluvia?

–Sí: me mando en todo, y más de una vez termino bailando bajo la lluvia.

37. ¿El instrumento musical perfecto?

–Ninguno de los que toco: para mí, es el violonchelo.

38. ¿Lo que diferencia la fantasía del autoengaño?

–¡Todo! Una da placer, el otro termina trayendo dolor.

39. ¿Qué es narrar?

–Hacer una burbuja donde estemos todos suspendidos, gozando de un instante fugaz.

40. ¿Un consejito para Scherezade?

–Que apure todos los cuentos en una sola noche, y después muestre que puede entretener de otra manera sin perder la cabeza.

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