¿Qué son y para qué sirven los plásticos biodegradables?

Crédito: Getty Images
La versión biodegradable de este material ya está entre nosotros, sin embargo, todavía no se usa tanto como quisiéramos. Te contamos por qué.
Inés Pujana
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9 de abril de 2017  • 00:20

A las personas que se esfuerzan en cuidar el planeta, la palabra “plástico” las remite al enemigo. Y no es para menos: la acumulación de envases plásticos se convirtió en una catástrofe ecológica. Sin embargo, si lo pensamos un poco, llegamos a una conclusión incómoda: el plástico es útil, muy útil, y nos rodea porque nos da soluciones a gran escala y a muy bajo precio. Por eso, la idea no es eliminarlo sino convertirlo en una opción más ecofriendly o biodegradable, algo en lo que trabajan desde hace décadas científicos de todo el mundo. La buena noticia es que lo lograron. La mala: que no se usa tanto. La pregunta del millón: ¿por qué?

¿QUÉ SON LOS PLÁSTICOS BIODEGRADABLES?

Que un material sea biodegradable quiere decir que sus componentes pueden ser comidos por organismos vivos, como los hongos y las bacterias. El plástico está compuesto por carbono, que proviene de distintas fuentes: del petróleo que sacamos de lo más profundo de la tierra o de los almidones y azúcares de las plantas. Ese es el origen de la mayoría de los plásticos (los biodegradables y los que no lo son), pero eso sí, hay que aclarar: que un plástico se haga con petróleo no quiere decir que no sea biodegradable, de la misma manera que el hecho de que se haga con plantas no quiere decir que lo sea. La diferencia está en los aditivos que se agregan al plástico para que tenga distintas propiedades. Esos componentes se pueden combinar de tal manera que sean enteramente biodegradables y así lograr una solución ecológica a muchos problemas derivados del plástico.

¿SIRVEN PARA TODO?

Para poder reemplazar la totalidad de los plásticos existentes por opciones biodegradables, estas deberían tener las mismas propiedades físicas y químicas que tienen los distintos tipos de plástico que se usan alrededor del mundo. Esto es: los plásticos se fabrican según el contenido que van a llevar adentro y no es igual el que se usa para construir un avión que el que tiene el tupper de tu casa. Lo que jamás puede pasar es que un producto se desintegre antes de cumplir el fin para el que fue hecho. Ahí está el problema: los plásticos biodegradables no pueden reemplazar la totalidad de los plásticos convencionales, pero sí algunos. Por ejemplo: en Noruega y Alemania los usan en los empaques de las verduras o en las botellas de jugos exprimidos. ¿Por qué acá no? La cuestión de su reciclaje es lo que frena su avance.

¿CÓMO SE RECICLAN?

Los plásticos biodegradables no se reciclan como el resto de los plásticos. La mayoría necesita de un proceso especial para descomponerse: tienen que tirarse dentro de un compost industrial orgánico, en donde finalmente se degradan cuando el sustrato llega a los 50° de temperatura. Es decir, para que estos bioplásticos sean correctamente tratados, habría que poner en marcha una red de tratamiento de los residuos orgánicos hogareños, algo muy costoso y que en nuestro país no existe. De hecho, hoy los orgánicos van a parar a una mezcla junto con muchos plásticos que no se pudieron recoger para su correcto reciclado. Si ya reciclar los plásticos convencionales es complejo, imaginate lo que sería recolectar los bioplásticos. Muy difícil que suceda en el corto plazo.

¿HAY LEYES?

El orden, la previsión y la existencia de una regulación con respecto al uso de los plásticos posibilitaría las cosas: por ejemplo, una ley de envases que diga qué tipo de packaging (ecológico o no) debería llevar cada tipo de producto o alimento según sus necesidades y que obligue a identificar de qué está hecha cada botella, pañal, etc. En la Unión Europea existe desde 2005 una norma que certifica los envases hechos con plásticos compostables, lo que permite que los consumidores los distingan y que la separación de residuos ocurra. Esta clase de iniciativas, que son una solución, son responsabilidad del Estado: de los legisladores que hacen las leyes y del Poder Ejecutivo que las implementa.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

En definitiva, no todos los plásticos se pueden reemplazar y la degradación de los biodegradables no es tan sencilla. La clave parece estar más en cambiar nuestro comportamiento que en modificar el material con que se hacen los productos. Preguntate: ¿nunca compraste algo solo porque tenía un packaging más lindo, pero que descartaste en el momento en que lo abriste? La mejor manera de ayudar es reutilizar las cosas todo lo posible, optar siempre por productos hechos con materiales renovables (como madera o caña de azúcar) y pedirles constantemente a los gobiernos que mejoren los métodos de reciclaje y recuperación de residuos. Sobre esa base, sin duda, va a ser mucho más fácil solucionar el problema.

En números

  • El plástico convencional tarda entre 500 y 1000 años en descomponerse.
  • 3 meses tarda un bioplástico en compostarse.
  • 350 millones de toneladas de plástico se generan en el mundo por año.
  • Para 2020 se espera producir mundialmente 884 toneladas de plástico biodegradable.
  • Los bioplásticos producen un 70% menos de gases invernadero que los plásticos convencionales.•

¿Y vos? ... ¿Cómo te llevás con los plásticos? ¿Sos de reciclarlos? ¿Buscás que sean biodegradables? Leé también: Cómo convertirse en una referente de los emprendedores sociales y ¿Sos víctima de los altibajos emocionales que provoca el estrógeno en nuestro cuerpo?

Expertos consultados: Diego Moyano, CEO de Bioplástico; Lucas Campodónico, director general de B-Eco (La Bioguía, Greenbondi, Ecomanía); Patricia Eisenber, doctora en química de Inti-Plásticos.

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