Asexual, pansexual, demisexual. Guía para entender mejor algunos términos sexoafectivos

Fuente: OHLALÁ!
Denise Tempone
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21 de agosto de 2019  • 17:12

Si hay algo que aprendimos este último tiempo, es que la sexualidad y el amor no se viven de una sola manera. Lo que no siempre terminamos de entender, sin embargo, son las múltiples denominaciones que emergieron alrededor de la última revolución sexual, un interesante cambio cultural que vino a engrosar el diccionario y de cierta forma, a habilitarnos nuevos planteos, no sólo sobre lo que pasa entre nuestras piernas, sino también, sobre lo que sucede en nuestros corazones. Así que consultamos a Silvina Valente, Psicóloga Clínica Especialista en Sexología Humana, Sexología clínica y Educadora Sexual para armar una guía para entender mejor las nuevas organizaciones sexo-afectivas y algunos de los términos relacionados a ellas.

  • Andrógina/o: se trata de personas que mezclan rasgos considerados tradicionalmente femeninos y masculinos. Es una característica estética que no necesariamente refleja una orientación sexual.
  • Asexual: son personas que no manifiestan interés por el sexo. Pueden tener relaciones afectivas, incluso sexuales, como gesto de amor hacia otra persona, pero no consideran esta dimensión como algo importante en sus vidas. El Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales no lo considera como tal.
  • Bisexual: son las personas que sienten atracción sexual o afectiva por personas tanto de su mismo género como de su género opuesto.
  • Cis: se dice que alguien es "cisgénero", o simplemente "cis", cuando su identidad de género se corresponde con su género biológico. El prefijo "cis", por ende, es lo opuesto a "trans". Hace referencia, por ejemplo, a una mujer que, efectivamente, se identifica como mujer. Hay que tener en cuenta que esto no significa nada en particular respecto a su sexualidad. Se puede ser una mujer cis y ser heterosexual, lesbiana o bisexual.
  • Enclosetada/o: aunque no es una definición formal, se la usa para dar cuenta de las personas cuya auténtica identidad sexual se encuentra oculta socialmente. Proviene de la metáfora "salir del closet", que hace referencia al momento en que una persona manifiesta a otros su verdadera orientación o identidad, en el caso de las personas trans.
  • Deconstruida/o: hace referencia a una persona que, en algún punto de su vida, se planteó lo que se espera de su sexualidad y de sus elecciones afectivas, analizó esas expectativas y mandatos y decidió experimentar en función a su sensibilidad. Las personas deconstruídas cuestionan la hetersexualidad, el binarismo y otros aspectos de las relaciones, como la monogamia.
  • Drag king o queen: es un anglicismo que hace referencia a una mujer o a un hombre que se viste con ropa masculina únicamente con fines artísticos.
  • Heteronormada/o: se utiliza para hacer referencia a aquellas personas que responden a la lógica del "deber ser" sexual convencional sin ningún tipo de replanteo, o que creen que existe una única naturaleza humana, sin admitir otras posibilidades sexoafectivas. Son lo opuesto a las personas deconstruidas.
  • Intersexual: son personas cuyas características sexuales biológicas no encuadran dentro de los estándares más divulgados. Por cuestiones genéticas, estas personas tienen aparatos reproductivos con características de ambos géneros, en diferentes proporciones.
  • Lesbiana: es una mujer que siente atracción por otras mujeres.
  • LGBTTTIQ+: es el acrónimo de Lesbiana, Gay, Bisexual, Transgénero, Travesti, Transexual, Intersex y Queer. El "+" hace referencia a otras posibles identidades sexuales que se consideran minorías no representadas y estigmatizadas, como los asexuales. Aunque la sigla parece expandirse constantemente, a la hora de hablar, por practicidad, en general, sólo se utiliza "LGBT".
  • No binarias/os: las personas no binarias rechazan la concepción de la sexualidad que reduce el género a los rasgos biológicos, es decir, a ser hombre o mujer y admiten la posibilidad de transitar "zonas grises" entre ese "blanco y negro". Aunque muchos piensan que se trata de un fenómeno moderno, no lo es en absoluto. Hoy se sabe que las culturas precolombinas, por ejemplo, no adherían al mismo sistema de géneros que usamos en la actualidad y admitían otras posibilidades. Actualmente, muchas culturas admiten otros géneros además de los binarios.
  • Poliamorosas/os: quienes se denominan así cuestionan la monogamia, es decir, la exclusividad sexual. No se trata únicamente de un planteo sexual; lo que se pone en juego también son conceptos como la fidelidad y la lealtad. Hay múltiples configuraciones posibles. Los poliamorosos pueden tener una pareja principal y otras secundarias o bien, intentar darles a todas sus relaciones la misma entidad.
  • Queer: son aquellas personas que rechazan ser clasificadas por sus prácticas sexuales o su género, preferirían vivir sin que les etiqueten, y sin limitar sus experiencias socioafectivas. El término proviene de la palabra "rarito" o "torcido", que se usaba antiguamente para hacer referencia a ellos. Lo "queer" es hoy también un concepto cultural que se asocia por ejemplo, a estudios académicos que cuestionan principalmente, el binarismo y las prácticas asociadas a la "normalidad".
  • Skoliosexual: son personas que sólo sienten atracción por sujetos que no poseen una identidad sexual binaria. En otras palabras, están atraídos por personas que no se identifican como mujer ni hombre en su totalidad.
  • Trans: es una expresión genérica que agrupa a travestis, transexuales y transgéneros. El significado de estas categorías puede cambiar según el país, incluso entre hispanohablantes.
  • Transgénero: es una persona cuya expresión de género no se corresponde necesariamente con la que le fue asignada al nacer. Esto no necesariamente implica la necesidad de someterse a cirugías de reasignación de sexo ni otras intervenciones de modificación corporal. En algunos casos, las personas trans no se identifican con ninguno de los géneros convencionales y se ubican en el no binarismo.
  • Transexual: se trata de personas que construyen una identidad de género opuesta a la que le asignaron por su género biológico. Requieren, para la construcción corporal de su identidad, tratamientos hormonales o quirúrgicos incluyendo intervenciones de reconstrucción genital.
  • Travesti: en general, se usa para hacer referencia a una persona a la cual le fue asignada una identificación sexual masculina al nacer, pero que construye su identidad de género según diferentes expresiones de feminidad, incluyendo en muchos casos modificaciones corporales a partir de prótesis, hormonas, siliconas, aunque, en general, sin una correspondencia femenina en lo genital. En países como España su uso es diferente y reemplaza al anglicismo "drag queen". En Argentina tiene una connotación política que hace referencia a la lucha de las mujeres trans.

En los últimos años, además, el diccionario ha coqueteado con la idea de expandirse hacia términos que reflejan la manera estrictamente afectiva de relacionarse. Estos términos no necesariamente son adoptados por expertos en sexualidad y algunos los consideran como parte de una excentricidad, pero existen, y circulan, por lo que vale la pena conocerlos.

  • Autosexual: son personas que aseguran estar "en una relación consigo mismos". Pueden relacionarse con otros pero prefieren considerarse "el centro de sus vidas" y dejarlo en claro a sus vínculos.
  • Demisexuales: se trata de personas que manifiesta sentir deseo sexual únicamente como consecuencia de establecer un vínculo emocional con otra persona, sin importar si ésta es hombre o mujer. El énfasis está puesto en la afectividad y no en lo sexual.
  • Pansexual: son las personas que expresan sentir atracción sexual y/o afectiva hacia personas, y no géneros. No tiene distinción con la bisexualidad.
  • Sapiosexual. son sujetos que aseguran sentirse atraídos únicamente por la inteligencia de una persona.

Etiquetar también es organizar

Aunque etiquetar suele tener mala prensa, la adopción de denominaciones sexo-afectivas, sirve a un fin mayor que simplemente volvernos clasificables para el resto. Ponerle nombre a lo que nos pasa es también organizarnos internamente. Aunque las emociones y los sentimientos no son cuantificables, ni necesariamente fijos, poder retratar nuestras preferencias nos ayuda a establecer un mapa mental de nuestras prioridades, a ser honestos con nosotros mismos y a no tapar nuestros llamados naturales. Lo que las nuevas categorías sexuales nos permiten, es entender que existen múltiples configuraciones para que vivamos lo más fiel posible a lo que realmente somos.

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