Aspectos que facilitan la logística

Laura Krochik
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28 de febrero de 2015  

La elección de cuáles son las actividades que van a hacer los niños es el punto más conflictivo del armado de la agenda extraescolar. Generalmente, son los adultos quienes eligen y, en muchos casos, esa elección dista muchísimo de lo que los chicos realmente quieren. Por el contrario, más bien tiene que ver con la comodidad de los padres para llevarlos y traerlos. Eligen aquellas actividades a las que van los hijos de sus amigos o, lo que también es muy común, anotan a los chicos en actividades extraescolares que tienen más que ver con lo que a ellos les hubiese gustado hacer más que con lo que el chico quiere.

En definitiva, el conflicto deriva de la falta de una mirada genuina capaz de captar el deseo infantil; un deseo que incluso puede ser el de no hacer ninguna actividad extraescolar. Cuando los chicos eligen las actividades con la libertad de hacerlo desde un lugar genuino y frente a un adulto dispuesto a escuchar e intentar complacer, no presentan tantos problemas. Ahora bien, si la elección es exclusivamente de los adultos, sin participación de los chicos, posiblemente haya repercusiones en el ámbito escolar.

Entonces, la armonía familiar tiene que ver con la comunicación y el respeto, que va más allá del tema agenda, y con cómo encastrar las actividades de los hijos en las agendas tremendamente abultadas de los adultos. Por supuesto que hay cuestiones que simplifican la organización y que tienen que ver, por ejemplo, con ofrecerles a los chicos actividades extraescolares que se dan en el mismo ámbito escolar a contraturno. Esto facilita mucho a los adultos el tema de los traslados. Otra solución posible es anotar a varios chicos de la misma escuela en las mismas actividades y armar una agenda en la que los adultos se turnen en la logística de llevar y traer. También, en caso de que los padres sean quienes llevan a sus hijos al colegio todos los días, contratar un transporte para las actividades extras. Abuelas, tías, amigas y empleadas son opciones válidas si se trata de llevar al niño a hacer aquello que elige y le da placer.

Finalmente, es importante tener en cuenta el cansancio de los chicos: la jornada de clase completa es demasiado extensa como para poner muchas actividades más. Los niños padecen estrés igual que los adultos y en muchos casos tienen una jornada más extensa que la de sus padres. Esto debería ser evaluado y tenido en cuenta a la hora de planear las actividades. Los sábados y domingos también se pueden hacer cosas interesantes y en familia. Y ojo: el espacio de juego, de descanso y también de aburrimiento es necesario en las agendas de cualquier chico.

La autora es presidenta de la Asociación Civil Argentina de Puericultura

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