Autoboicot. Qué rol juega nuestro inconsciente

Fuente: OHLALÁ!
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30 de marzo de 2020  • 12:25

María Vicario es Decodificadora de emprendimientos y fundadora de Salí del Sillón , comunidad de emprendedoras dispuestas a la expansión. Hoy hablamos con ella acerca del papel de las programaciones inconscientes en nuestros deseos y metas.

  • Iniciamos un emprendimiento y paulatinamente perdemos la pasión.
  • Tenemos intención de amplificar nuestra oferta de servicios incorporando a un socio y todo se viene abajo.
  • Se nos presenta una oportunidad de venta como nunca antes y surge un imprevisto en la cadena de producción.

A estas situaciones se las denomina: "Neurosis del fracaso" y refieren a cada vez que elegimos que las oportunidades se nos escapen. Esa elección es absolutamente inconsciente y al darnos cuenta de que siempre nos sucede lo mismo, lo llamamos "autoboicot".

Solemos creer que el inconsciente se encarga de automatismos cotidianos como el sueño, levantarnos por las mañanas o conducir el auto. Sin embargo se encarga del 90% de nuestras decisiones, acciones, comportamientos y emociones.

En cuestión de milisegundos podemos elegir entre dos opciones, según nuestra motivación o incluso escuchando nuestra intuición, como usuarios o como clientes, buscamos marcas con las que nos podemos identificar y con las que podemos establecer un vínculo emocional y todo esto lo hacemos de manera inconsciente.

Con esto quiero decir que hay una vinculación estrecha entre nuestros deseos, la información inconsciente y la concreción de las metas.

¿Por qué el inconsciente nos lleva a tomar estas decisiones?

Para comprender mejor, tenemos que ahondar en la siguiente cadena de mando: por sobre el inconsciente personal rige el inconsciente familiar y sobre éste manda el inconsciente colectivo. Por encima de todos, quien lleva la decisión final es el Inconsciente Biológico, que busca nada más y nada menos que la supervivencia de la especie sobre la particular.

Es por eso que afirmar que estamos hechos de palabras, memorias, interpretaciones, de datos, creencias, aprendizajes y juicios es una realidad indiscutible.

En el inconsciente está la información que recibimos como legado biológico, material y espiritual. Y desde ahí creamos la realidad.

Muchas veces nuestros deseos van por un lado y las programaciones inconscientes van por otro.

Anne Schutzenberger, doctora en psicología y creadora de la psicogenealogía, demostró que por determinadas lealtades y afinidades electivas estamos ligados indefectiblemente a nuestros ancestros. Cada acierto y desacierto, cada éxito y cada fracaso, cada momento de plenitud y gozo que nuestros ancestros vivenciaron conforma la información desde el cual nuestro inconsciente crea nuestra realidad.

Pero antes de ella, las comunidades ancestrales, se reunían en círculo cuando uno de sus integrantes manifestaba un síntoma físico o vincular. Un un grupo de ancianos se reunían para buscar en sus historias el para qué del síntoma de su descendiente.

En la actualidad, es la epigenética conductual que ha demostrado que ciertos conflictos de nuestros ancestros pueden quedar grabados a nuestro código genético y manifestarse como emociones, tendencias o repetición de situaciones.

Y gracias a la neuroplasticidad cerebral es que podemos cambiar esas programaciones y por lo tanto manifestar una realidad afín a nuestros deseos. Todo depende de nuestra toma de conciencia y posterior toma de acción.

La importancia de indagar en nuestro inconsciente

Decodificar es indagar en nuestras memorias contemporáneas, gestacionales y ancestrales, Y nos puede llevar a una toma de conciencia inmediata, a descubrir esos patrones que estamos repitiendo, esa fidelidad a la expresión del clan (por ejemplo, soy la primera mujer emprendedora en todo mi linaje donde hubieron mujeres sumisas y abocadas a los deseos de los otros) y devolver el programa de autoboicot para dejar de ser fieles al sufrimiento ancestral y comenzar a ser fiel a mis deseos contemporáneos.

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