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Bienestar

Aventura. Es argentino y recorre los Estados Unidos con su familia a pesar de la pandemia

Jimena Barrionuevo
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16 de junio de 2020  • 11:24

Cuando a Matías Menis se le presentó la oportunidad de probar suerte en un club de fútbol en Missouri, Estados Unidos, no lo dudó. Criado en Ciudadela, en el límite con Ramos Mejía, hizo la escuela primaria en la Inmaculada Concepción de Ciudadela y la secundaria en el colegio Don Bosco, en Ramos. Luego estudió Periodismo Deportivo. Vivió en el país hasta los 20 cuando una serie de circunstancias determinaron el rumbo que tomaría.

"Terminé la relación de un año con mi primera novia, me dejaron libre de Almagro, el club donde jugaba al fútbol, me recibí de Periodista Deportivo y no encontraba trabajo. No sabía qué hacer con mi vida y necesitaba salir de ese lugar. Sentí que me iba a estancar si me quedaba sin hacer nada. Entonces surgió la posibilidad de venirme a probar en Estados Unidos y la tomé".

Nunca había evaluado la posibilidad de viajar a los Estados Unidos. Pero cuando se enteró de un programa que llevaba a jugadores extranjeros a probarse en diferentes universidades, juntó coraje y se animó. Tuvo unas pruebas 15 días en Georgia y Alabama, regresó a la Argentina para tramitar la visa de estudiante y luego se fue a Missouri para finalmente sentar cabeza en Oklahoma, donde había obtenido una beca que incluía alojamiento, comida y estudios).

"Los primeros meses fueron terribles. Extrañaba un montón. Además estaba acostumbrado a Buenos Aires y me tocó ir a un pueblito chiquito en donde no había nada. Sin saber mucho inglés y sin dinero, al principio me lavaba la ropa a mano cuando me duchaba. En el spring break, cuando la universidad cierra por una semana y la cafetería también, me alimentaba con una sopa que se llama Maruchan que vale 25 centavos y hacía abdominales para no sentir hambre".

Gran Cañón, Arizona.
Gran Cañón, Arizona.

Así, Matías Menis fue forjando su carácter y, quizás, tomó en ese tiempo el gusto por los viajes, que retomaría años después. En los veranos, cuando no había clases, se mudaba a ciudades más grandes para trabajar y recuerda que en alguna oportunidad le tocó dormir un mes en el piso en una colchoneta de esas de aire que se usan para la pileta. Trabajó de lavacopas 13 horas seguidas en restaurantes. "Y yo sabía que quizás muchos pensaban ah, pero acá en su país no lo haría. Pero yo lo tomaba como un sacrificio que había que hacer al principio para salir adelante. Siempre digo que no es malo tragar agua de zanja, lo malo es acostumbrarse. El que llega a Estados Unidos pensando que se va a hacer la América sin esfuerzo no llega a ningún lado".

Por eso reconoce que atravesar ese dolor también le sirvió para crecer mucho. "Viajar fuera del país y estar solo por unos meses es una experiencia que te transforma. Pasando el límite del dolor el hombre se purifica, escribió Borges en El Aleph. Y tuvo razón. Le empezás a dar importancia a las cosas que realmente importan. Una cena familiar, un asado, una conversación con mate en mano".

Oklahoma.
Oklahoma.

Los planes eran aprender inglés y regresar a la Argentina. Pero, con la oportunidad de la beca decidió continuar sus estudios en periodismo. Pronto comenzó a trabajar en un periódico hispano y allí conoció a su actual esposa. "Yo era el editor y ella era mi asistente. Nos casamos a los seis meses de conocernos. A mi se me vencía la visa y le dije: o nos vamos a Argentina o nos casamos. Y nos casamos. Ella nació en Estados Unidos pero al año su mamá regresó a Venezuela y se crió allá. Cuando nos casamos, decidí dejar el periódico y empezar mi propia empresa para tener más independencia. Tuve diez años un programa de deportes en Telemundo y ahora me dedico a manejar redes sociales a diferentes empresas, incluyendo fotografía y video".

La experiencia como regalo

Siempre había disfrutado viajar. Cuando era joven recorrió muchos lugares como mochilero y aprendió. "Quise inculcarle eso a mis hijos. Preferimos regalarles experiencias y no cosas materiales. Hace unos años recorrimos Colorado en una semana y publicamos un video en nuestro canal de Youtube que ya lleva 30 mil vistas. Mucha gente me empezó a preguntar cosas y al ver eso se me ocurrió hacer un video de cada Estado mostrando lo mejor de cada lugar (atracciones, restaurantes, parques nacionales y estatales). Algunos lugares nos dan pases a cambio de videos y fotos. A veces nos quedamos en casas de amigos o en camping para ahorrar gastos".

Matías aclara que no tiene una familia que haya vendido sus pertenencias ni renunciado a sus trabajos para viajar, sino que armaron una empresa que les permite trabajar desde cualquier lugar mientras tengan wi-fi. "Somos unos nómades modernos se podría decir".

Miedo al contagio de coronavirus

Aunque visitaron otros países fuera de los Estados Unidos, actualmente están enfocados en recorrer los 50 estados. Ya produjeron material de Colorado y Oklahoma, y este mes terminan el de Arkansas y Texas. A todos los videos decidieron ponerle de título Siete días en (el nombre del Estado) y mostrar día por día las cosas que pueden hacer.

Garden of Gods, en Colorado.
Garden of Gods, en Colorado.

"En Estados Unidos cada estado toma sus propias decisiones y en este momento hay estados que están completamente abiertos y otros que permanecen cerrados por el Covid 19. Estábamos recorriendo Texas el mes pasado, pero muchos lugares cerraron y decidimos irnos a Arkansas, en donde hay muchos lugares abiertos. Seguimos viajando, pero tomando precauciones. Por ejemplo evitamos ciudades grandes y nos enfocamos más en actividades al aire libre".

Valentín, en Las Vegas, con uno de sus personajes favoritos. Recorrieron la ciudad del juego en plan familiar.
Valentín, en Las Vegas, con uno de sus personajes favoritos. Recorrieron la ciudad del juego en plan familiar.

Muchos les preguntan si no tienen miedo al contagio. Pero Matías aclara que mantiene un pensamiento positivo. "Sabemos que hay posibilidades de contagiarnos, pero a la vez preferimos combatir la pandemia desde otro lado: manteniéndonos saludables, alimentándonos bien y haciendo ejercicios. Nos enfocamos más en las probabilidades de que algo pase, más que en las posibilidades. Y hay más probabilidades de contagiarnos el virus yendo a hacer las compras a un supermercado que haciendo una caminata en un parque".

Aunque a veces se hace difícil recorrer los Estados Unidos en auto y las distancias son largas, Matías asegura que aunque no es un padre perfectos ni tiene hijos perfectos, hay momentos que sí lo son. "Y eso vale la pena vivirlo. Ellos se adaptan a todo, ya sea a dormir en un hotel, en una carpa, o en un colchón inflable. Y eso creo que le va a servir para sus vidas".

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