Ayudarlos ante ciertas emergencias

Por Eduardo Tarnassi Para LA NACION
Por Eduardo Tarnassi Para LA NACION
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25 de agosto de 2001  

"¡Carlos, Carlos, el perro está sangrando. Llamá al veterinario!" Esta frase indica que estamos frente a una emergencia. Por lo tanto debemos preguntarnos cuándo es necesario llamar al profesional.

Las verdaderas urgencias, si de perros se trata, suelen ser las hemorragias, los problemas cardiorrespiratorios, las obstrucciones del aparato digestivo (muy comunes en los cachorros), las convulsiones y los traumatismos severos.

Sin embargo, no siempre estos incidentes se producen cuando estamos en casa, donde tenemos a mano el teléfono de uno o más profesionales. Entonces, ¿qué hacer frente a una situación que nos resulta difícil de resolver cuando estamos, por ejemplo, en un lugar de descanso? Sin duda, debemos consultar a un profesional. Se lo puede localizar preguntando en una comisaría, farmacia, dispensario o cuartel de bomberos.

No obstante, lo que en primer lugar debemos hacer es realizar un diagnóstico, aunque no sea totalmente preciso. De esa manera sabremos informar al veterinario cuál es la situación que enfrentamos.

Fracturas y hemorragias externas son de fácil percepción. Incluso nosotros podemos practicar los primeros auxilios. Por ejemplo, si nuestro perro sufrió un profundo corte en una pata, lo primero que debemos hacer es limpiarla. ¿Cómo? Colocándola bajo un chorro de agua fría y lavándola con jabón en pan blanco. Luego se le debe realizar un torniquete para parar la hemorragia. Así se podrá esperar con relativa tranquilidad que el veterinario lo atienda.

Otra posibilidad es que la mascota sufra una lesión en la columna cerebral. ¿Qué hacer en ese caso? Improvisamos una camilla con una tabla. En ella lo trasladamos hasta el consultorio o esperamos que el especialista llegue a casa.

Esta rudimentaria camilla también sirve para afrontar otras situaciones similares. Por ejemplo, cuando el animal padece problemas respiratorios causados por la fractura de una costilla.

Si el perro sufre convulsiones, en lugar de un soporte rígido lo conveniente es envolverlo en una manta. Así se evita que reciba golpes durante su transporte.

¿Qué podemos hacer si estamos ante un cuadro de paro cardíaco y no encontramos inmediatamente un médico veterinario?

En primer lugar hay que evitar que se ahogue con la lengua. Por eso debemos tirar de ella en forma reiterada, a intervalos regulares. Al mismo tiempo, con la otra mano podemos realizar una suerte de masaje cardíaco sobre su tórax.

En cualquiera de las circunstancias descriptas, y aunque hayamos sacadoaparentemente a nuestro perro del mal trance, debemos consultar al profesional y seguir al pie de la letra todas sus indicaciones.

Sólo él está capacitado para tomar las medidas necesarias; por otra parte, nosotros únicamente podemos intentar que la situación no se complique hasta que el profesional lo atienda.

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