Bélgica, segunda parte

La Grand Place, la plaza central de la ciudad
La Grand Place, la plaza central de la ciudad
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4 de marzo de 2015  • 00:00

Retomando mi relato de la semana pasada, volví de Brujas por la tarde noche a Bruselas. Sabía que tenía poco tiempo así que me bajé del tren y me fui directo a la Grand Place.

Bruselas es la sede de las instituciones de la Unión Europea y la capital de Bélgica, es una ciudad cosmopolita pero a la vez mucho más tranquila que París. Las calles están llenas de murales y tiendas de cómics.

Comic de Iron Man en la estación del metro
Comic de Iron Man en la estación del metro

Tintín
Tintín

Cuando busqué en Internet qué cosas ver en Bruselas mencionaban a Manneken pis, que es la escultura de un niño orinando. En fiestas regionales la estatua arroja cerveza en vez de agua y lo curioso es que suelen vestirlo con trajes según la ocasión (¡tiene más de 700!), incluso Agatha Ruiz de la Prada le hizo un traje al que llamó irónicamente ‘en pelotas’ dado que el traje está formado por pelotas de colores.

La escultura mide a penas 60 cm y sufre de incontinencia los 365 días del año. Esta ubicada muy cerca de la Grand Place
La escultura mide a penas 60 cm y sufre de incontinencia los 365 días del año. Esta ubicada muy cerca de la Grand Place

Muy cerca de la Grand Place se encuentra la calle Rue des Bouchers donde hay una gran variedad de restaurantes y bares pegados uno al lado del otro con precios accesibles para cenar.

Opté por ir a tomar unas cervezas con mi amiga Luli, no podía irme de Bélgica sin hacerlo. Sobre la calle Impasse de la Fidélité , está el bar ‘Delirium’ que tiene el record Guinness por poseer la mayor variedad de cervezas. Actualmente se jactan de tener más de 3.000. Así que ¡allá fuimos!

El vaso de cerveza cuesta unos 3,50 euros y la pinta 6 euros. El bar estaba lleno de extranjeros y predominaban españoles. Todos estudiantes.

Cuando estábamos en la barra por comprar unas cervezas un italiano reconoció que éramos argentinas y al instante nos invitó a sentarnos en su mesa donde estaba con su novia italiana, tres canadienses, dos brasileros y un alemán. Íbamos sumando gente a la mesa de diferentes nacionalidades, y tras varias cervezas yo ya hablaba en italiano, portugués, inglés y francés jaja

Detalle: Me fui a dormir a las 5:30 am y a las 7:00 am tenía que despertarme para tomar el bus de vuelta a Paris. ME QUEDÉ DORMIDA.

No podía quedarme en Bélgica, esa noche tenía que trabajar en París. Empecé a buscar otras empresas de bus para volver y ya no tenían lugar o los horarios no me servían. ¿Y AHORA?

Tuve un momento de lucidez y me acordé de BlaBlaCar. Lo había usado antes para viajar por Italia y España. BlablaCar es un sitio web donde la gente publica el viaje que va a realizar y cuántos lugares libres tiene en su auto, entonces uno paga por compartir el auto con otra persona. Me fijé los horarios, contacté a uno de los usuarios y arreglé donde nos encontrábamos. El viaje me salió 20 euros y tardé 2 hs en volver a París. Pero más allá de la comodidad y el precio, lo que me gusta es la posibilidad de conocer gente. En el auto éramos 4 personas, todos de Bélgica excepto yo, cada uno contaba su historia, que hacía de su vida, por qué iban a Paris, etc. Es interesante viajar de esta manera.

Ya estoy organizando una nueva escapada a Bruselas dado que estuve poco tiempo. Tengo que aprovechar que en Europa las distancias son cortas y, todo está muy bien conectado. Todo esta cerca, viajar no es caro y hay muchas formas de hacerlo: Tren, bus, avión, BlaBlaCar…

Hasta el próximo miércoles!

Juli

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