Brenda Mato: "No perdamos más tiempo luchando contra nuestro cuerpo"

Abrigo de paño, Giesso, $18.796. Polera de punto sin mangas, Clara en Dressit.com, $3900. Pantalón de ecocuero, Portsaid en Dressit.com, $2390.
Abrigo de paño, Giesso, $18.796. Polera de punto sin mangas, Clara en Dressit.com, $3900. Pantalón de ecocuero, Portsaid en Dressit.com, $2390. Crédito: Eugenio Mazzinghi. Producción de María Salinas.
Agustina Vissani
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30 de abril de 2019  • 11:00

"Que otros sean lo normal", se leía en la remera que se puso Brenda Mato, modelo plus size, activista del cuerpo y voluntaria en la ONG AnyBody, el día que nos juntamos a charlar. "Que otros sean lo normal" parece un mantra interno que le da fuerza para celebrarse diferente, bella, segura y con un mensaje contundente que viene a hacer temblar el mundo fashion.

¿Sentís que el mundo de la moda está cambiando?

Estoy viendo un cambio muy grande, pero lo que no se está entendiendo bien es que necesitamos una extinción general de los estereotipos. Lo que mucha gente está haciendo es cambiarlos por otros. Ahora está muy mal ser megaflaca. Lo que hay que hacer, en realidad, no es seguir segregando, sino al contrario. Al lado de la piba megaflaca, poner otros cuerpos, que haya diversidad. No sacarlas, tacharlas, porque ellas tampoco tienen la culpa. Las hiperflacas también son víctimas de este sistema que constantemente te está diciendo: "Nunca sos lo suficientemente flaca y cuando te vas para el otro lado también es culpa tuya". Te exigen, te exigen, te exigen y cuando agarrás el envión y terminaste en cualquier lado, también es culpa tuya, porque ¿cómo te vamos a mostrar si sos anoréxica? Lo ideal es mostrar diversidad de cuerpos y estilos.

¿Te sentís parte del movimiento #BodyPositive?

El body positive es un movimiento hermoso. Lo que sucede es que se terminó transformando en un mensaje muy banal, en un falso body positive. Se te sienta una pibita, te mira y te dice: "Amate", como si al decirte eso te tocara una varita mágica y se solucionara tu vida. No somos seres independientes que vivimos cada uno en su propia burbuja y es "ahora yo me amo, mi vida se soluciona, es una película romántica y salgo a la vereda y es un musical". No es así, te vas a encontrar con un montón de gente que te va a seguir cerrando la puerta en la cara en un montón de espacios porque el cambio fue tuyo, no de ellos. Yo puedo tener la mayor autoestima del mundo, pero si cada vez que me quiero comprar un pantalón tengo que recorrer 50 locales para poder acceder a uno y me miran de arriba abajo como si yo fuera una cosa que no tiene ni derecho a ponerse un pantalón de temporada..., es imposible no frustrarme.

Para el verdadero body positive existen grises, no es todo color de rosas, no es que de un día para otro aprendiste a amarte, a amar tu cuerpo, a amar lo que hacés y tu vida es maravillosa. Hay días en los que no vas a poder sentirte bien, te vas a mirar en un espejo y vas a decir: "¡Auxilio!", y es también parte del proceso.

¿Cómo fue tu proceso?

Largo, muy largo, y complicado, con mucho conflicto conmigo misma. Empecé a cuestionarme un montón de cosas que traía arraigadas. Creo que es un proceso que no va a terminar nunca. Yo voy compartiendo cosas que me van pasando, pero hay un montón de otros temas que siento que todavía no tengo resueltos y que sigo atravesando.

¿Qué tipo de cosas?

El otro día me pasó con la pelea Mengolini-Barón, que saltaron con lo de andar mostrando el culo en las redes... Leí y escuché los argumentos y me parecían las dos muy coherentes. Me parece que todas esas cuestiones siguen siendo parte del proceso y no tenemos por qué tener una opinión formada para todo. Se trata de escuchar a otras mujeres, otras posturas, estar de acuerdo o no, eso también ayuda a crecer. Lo que a mí me ayudó fue empezar a ver otras mujeres con un cuerpo más parecido al mío y decir: "¿Por qué puedo ver belleza en ellas y no en mí?". Lo que pasa es que durante mucho tiempo cuerpos como el mío fueron invisibilizados, entonces crecí creyendo que no estaba bien y que la única forma de habitar en este mundo era modificándolo. Sentía que mi único propósito en esta vida iba a ser buscar constantemente bajar de peso y si no podía, mi vida iba a ser un fracaso. Después entendí que ese imperativo venía del entorno, porque si no sos gorda, es que tenés nariz muy grande, canas, arrugas... Siempre tenés algo "mal" y nunca llegás a ser suficiente. Cuando realmente comprendés que vivís en un mundo que lucra con tus inseguridades, empezás a cambiar la mirada.

Saco de paño, Las Pepas en Dressit.com, $11.990. Remera, Adidas, $1199. Pantalón símil cuero, Portsaid en Dressit.com, $2390.
Saco de paño, Las Pepas en Dressit.com, $11.990. Remera, Adidas, $1199. Pantalón símil cuero, Portsaid en Dressit.com, $2390. Crédito: Eugenio Mazzinghi. Producción de María Salinas.

¿Y qué mujeres te inspiran en este cambio?

En Argentina, sin duda, Bimbo. Leerla para mí es re esclarecedor. También me gusta lo que hace Lala Pasquinelli, de Mujeres que no fueron tapa. Igual, la número uno del universo es Tess Holliday. Para mí Tess fue un cachetazo. Ella fue la que me despertó en un montón de aspectos.

¿Cuándo te uniste a AnyBody?

En 2014-2015, cuando Facebook estaba en pleno auge, había lanzado los estados y uno de esos "me siento..." era "me siento gorda". AnyBody, que ya venía trabajando sobre la necesidad de una ley de talles y una moda más inclusiva, detectó eso y estaba buscando una vocera para repudiar esa iniciativa en la Argentina. Siempre que hablamos de gordura, se habla como si fuese algo malo, como si las personas gordas fueran feas, vagas, que no hacen nada por sí mismas... Escribí un texto y les encantó. Lo hice desde mi propia inseguridad, pero ya plantada desde un proceso de crecimiento: hablaba más positivamente sobre mí misma. A la semana siguiente no paraban de llamarme. Pasé de no ser nadie a estar una semana entera en todos los canales de aire y programas de radio.

¿Qué va a pasar este año con la ley de talles?

Ya tenemos media sanción en el Senado. Realmente fue muy sorpresivo, porque nosotros el año pasado sabíamos que se iba a tratar, pero no cuándo. Se trató en la primera sesión y fue unánime. No lo podíamos creer. El proceso ahora sigue en Diputados. Estamos viendo qué va a pasar ya que en otras oportunidades ellos cajonearon los proyectos. Lo que tiene de positivo este es que finalmente tiene el apoyo de la industria, algo que antes no pasaba.

¿Qué cambió ahora que la industria está apoyando?

El problema que existe puntualmente en nuestro país es que no tenemos un estudio de los cuerpos argentinos. Eso hace que no tengamos idea de cuál sería la tabla de talles correcta, por eso pasa que a veces vas a una marca y sos 40, vas a la otra y sos 48. Lo que nosotras queremos es que se haga este estudio y exigir que una vez que lo tengamos, haya un mínimo de talles en cada marca. No es necesario que todas las prendas tengan un rango tan amplio, pero que por lo menos el 50% de las prendas ofrecidas tengan diversidad.

Mono, Diosa XL, $1300.
Mono, Diosa XL, $1300. Crédito: Eugenio Mazzinghi. Producción de María Salinas.

¿Qué te mueve verte como modelo de mujer representando a tantas marcas?

Para mí es muy loco porque es algo que nunca pasó por mi cabeza. Yo llegué al modelaje casi de casualidad. Desde muy chica me gustaba la comedia musical, la danza... Iba más perfilada para ser actriz o bailarina. El modelaje para mí siempre fue un imposible. Una vez, una amiga que tiene una marca de ropa a medida me preguntó si me daba para hacer unas fotos, ella siempre mostraba chicas diferentes, amigas de ella. Lo subí a mi Facebook y mucha gente reaccionó diciéndome: "¡Qué bueno!, ¡me encantó!". También hay una realidad que se da con los cuerpos distintos y es que la gente te aplaude por hacer las mismas cosas que hace una flaca, pero, como vos sos gorda y posás, sos re valiente.

En el fondo, una discriminación encubierta...

Sí, es otra vez volver a los estereotipos. Positiva o negativamente. También tuve la suerte de que justo en el momento en que empecé a modelar conocí a mi marido, que es fotógrafo y me ayudó con un montón de cosas. Me dijo: "Si no existe hoy en día un espacio para vos, crealo. Creá el espacio donde te empiecen a necesitar, ese espacio en el cual cuando vos no estés se sienta esa falta, donde haya gente a la que le interese lo que vos hacés". Eso me hizo un clic. Yo no quiero ser un fetiche, una especie de freak model y que digan: "Llamamos a la gorda cuando necesitamos mostrar diversidad". Quiero demostrar que cuando tenés un cuerpo que no es el que ves en todos lados, no te hace menos. Me pasaba al principio que me sentaba con periodistas y me decían: "¿Y vos cuánto pesás?". Y yo les decía: "Disculpame, cuando le hacés una nota a Pampita, ¿le preguntás cuánto pesa o le preguntás otras cosas?". Es empezar a defender lo que querés mostrar y decir.

¿Te sentís la voz de las que hasta ahora eran invisibles?

Sí. Igual, es una responsabilidad enorme. Está surgiendo mucho con el feminismo el "no me representa". La idea no es representar a alguien sino darle visibilidad a un tema.

Durante todo este proceso, imagino que debiste atravesar momentos difíciles de salud, tanto física como psicológica...

Físicamente nunca me impactó demasiado porque siempre fui de hacer actividad física. Hay algo que pasa con las personas gordas que no se da con ningún otro tipo de cuerpo. Hay un prejuicio de que llevamos una vida insalubre. Por otro lado, si hablamos de una flaca, no importa de antemano si es sedentaria y come mal, si fuma sin parar, nadie la juzga por ser flaca. Es flaca, punto. Yo estoy respirando acá y estoy engordando y estoy siendo juzgada todo el tiempo por mis elecciones. Ni hablar si subo una foto en ropa interior, directamente estoy promoviendo la obesidad...

¿Psicológicamente sí impactó?

Mucho, por mucho tiempo tuve una gran depresión. Durante toda mi adolescencia, desde muy chica, al tratar de meterme en el ambiente artístico era como ir en contra de la corriente. Vos prendés la tele, una revista, las publicidades, ves todas mujeres flacas, y decís: "¿Cómo hago acá? Tengo que entrar pateando la puerta con un lanzallamas". Todavía hoy cuesta ver una película donde haya una persona gorda protagonizando sin que el hincapié esté puesto en que es gorda. Desde que empecé me he encontrado con un montón de gente a la que no le gusta lo que hago, no se siente cómoda laburando con cuerpos como el mío, me he encontrado con críticas tremendas, ni hablar las cosas que me dicen en las redes, es tremendo.

Abrigo de paño, Giesso, $19.786.
Abrigo de paño, Giesso, $19.786. Crédito: Eugenio Mazzinghi. Producción de María Salinas.

También debés tener muchas mujeres que te admiran.

Sí, obvio. Es el mayor motor. Es muy loco recibir mensajes de mujeres que me dicen: "Después de 30 años en mi vida me estoy poniendo un vestido". Es difícil imaginarlo porque, en general, las mujeres hoy deciden libremente si ponerse un pantalón o una pollera. Pero hay gente que no usa pollera porque cree que sus piernas no tienen el derecho a ser mostradas, les da vergüenza mostrarlas.

Olvidate del traje de baño...

Hay chicas que se la pasan con campera todo el verano porque tienen los brazos gordos. Cada vez que me mandan un mensaje y me dicen: "Me puse un vestido sin mangas", es un montón. Celulitis tenemos todas, ¿por qué nos hacen luchar contra lo que es natural? Digámoslo directamente: la celulitis es inevitable y tarde o temprano va a aparecer. No perdamos más tiempo de nuestra vida luchando contra nuestro cuerpo. Está bueno que entendamos que nuestro cuerpo es maravilloso y que la vida no termine siendo eso que pasa mientras nos hacen preocuparnos por si se ve o no se ve la celulitis.

Maquilló y peinó Alejandra Altieri para Vardo Management. Agradecemos a Micaela Galarce por su colaboración en esta nota.

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