Buenos hábitos. 5 rutinas eco para sumar en cuarentena

Crédito: Ilustraciones de Ariel Escalante.
Ayelén Di Leva
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9 de junio de 2020  • 10:57

Estar tanto tiempo en casa nos ayudó a adoptar nuevos hábitos sustentables que todavía no habíamos incorporado y que estando adentro se hacen más fáciles.

Copa menstrual

Aventurarnos a usar la copa menstrual a veces nos da un poco de miedo. ¿Sabré colocarla? ¿Cómo la saco después? ¿Y si filtra? ¿Lastima? ¿Será incómoda? Al estar en casa, es más fácil evacuar estas dudas, porque si las primeras veces lo hacemos mal, ¡no pasa nada, estamos en casa!

¿Por qué está bueno? La copa menstrual está pisando fuerte en todo el mundo. Es cómoda, económica y ecológica. El secreto es que, al solo retener y no absorber, soporta mucho más: no tenés que cambiarte tan seguido y la podés tener puesta hasta por 12 horas. Así, evita que generemos una cantidad impensada de desechos (por año se usan más de 7 mil millones de tampones y toallitas). Además, estar en casa nos da la libertad de poder sacarla cuando queramos, acomodarla o esterilizarla en cualquier momento.

Champú sólido

Crédito: Ilustraciones de Ariel Escalante.

Otro hábito que nos genera un poco de reticencia es el champú sólido. Escuchamos miles de veces que, en los primeros usos, te deja el cabello grasoso y no queremos salir a la calle con un pelo que, a simple vista, parece sucio. La cuarentena llegó, entonces, como la gran solución. Al no salir de casa por unos cuantos días, pudimos darnos la licencia de tener el pelo menos prolijo mientras hacía su detox natural.

¿Por qué está bueno? Deja una apariencia más brillante y sin frizz, es biodegradable, está hecho con ingredientes 100% naturales y viene sin packaging plástico. No tiene sulfatos, parabenos ni siliconas, por lo que el pelo se mantiene natural, libre de químicos, y no genera tanto sebo, lo que hace que se ensucie menos. Una vez que se supera la adaptación se puede empezar a espaciar los lavados y, así, ahorrar agua.

  • Más info: si todavía no arrancaste, chusmeá los productos en el IG de @planb.eco

Pañales de tela

Crédito: Ilustraciones de Ariel Escalante.

Seguramente muchas escuchamos historias (casi trágicas) de cuando se usaban y por eso nos sigue pareciendo un poco vintage hablar de pañales de tela. Es nuestro momento de desterrar los fantasmas y darle una oportunidad a este hábito ecológico. ¿Por qué está bueno? Los descartables tardan 500 años en descomponerse y un bebé usa, en promedio, 6 pañales diarios. Los de tela, además de no contaminar, son más suaves, dejan transpirar la piel, no contienen químicos, ayudan a evitar alergias y los podés usar más de 100 veces y ahorrar más de un 70% de costo.

Compost y basura

Crédito: Ilustraciones de Ariel Escalante.

El estar 24/7 en casa hace que nuestros niveles de basura crezcan y crezcan todos los días. ¿Sabías que, aproximadamente, nuestros residuos domiciliarios se componen en un 50% de orgánicos? Ahora que tenemos más tiempo para dedicarle a nuestro hogar, es un buen momento para prestar atención a los desechos y, además de separar los reciclables, salvar también los orgánicos y convertirlos en abono natural haciendo compost.

Si en tu casa hay fondo, solo tenés que hacer un pequeño pozo y tirar adentro los residuos orgánicos (cuanto más chiquitos los puedas cortar, mejor); si vivís en un departamento o no contás con espacio suficiente, no te preocupes, podés hacer una compostera y sumarte a la movida ambiental. ¿Cómo? Puede ser en una maceta grande (cubrí el fondo con unos 3 cm de tierra) o en un tacho plástico como los de pintura. Simplemente le tenés que hacer unos agujeros para que pueda pasar el oxígeno y evaporarse el exceso de humedad. Recordá que el compost no genera olor, pero acordate siempre de poner una capa seca al final de los residuos frescos.

¿Por qué está bueno? Si los residuos orgánicos terminan en un relleno sanitario, generan, ahí, gases de efecto invernadero (dióxido de carbono y metano), causantes del calentamiento global. Crear tu propio compost ayuda en la reducción de emisión de gases contaminantes, mejora la fertilidad de los suelos y aporta nutrientes para las plantas. Además, con tu propia tierra de compost podés generar abono natural para fertilizar las plantas de tu balcón o jardín.

  • Más info: aprendé más sobre cómo compostar en @sitopia.ar

Adiós plásticos, hola productos caseros

Crédito: Ilustraciones de Ariel Escalante.

Si nos ponemos a pensar, con conciencia, la cantidad de envases plásticos que consumimos (y, a la vez, desechamos), nos empezamos a preocupar. Quizás hacemos muchísimas cosas para acercarnos a una vida más amigable con el planeta, pero los envases son algo de lo que, generalmente, no tenemos registro. Pensamos que no podemos zafar de esto o no lo asociamos al daño que producen. Estando en casa y teniendo más disponibilidad de tiempo, podemos crear nuestros propios productos y evitar la compra de recipientes no reutilizables.

Tanto los productos de limpieza como los cosméticos tienen su fórmula natural, casera, económica y ecofriendly. La búsqueda de opciones libres de químicos cada vez es más frecuente y hacerlo en casa no resulta para nada complicado.

¿Por qué está bueno? Al hacerlo vos misma, evitás los testeos en animales y podés "personalizar" el contenido, utilizando ingredientes naturales y libres de sustancias dañinas. Hay muchos tutoriales online que te pueden guiar y lo más interesante es que casi todos los podemos hacer con cosas que tenemos en casa. ¿Te animás a disminuir la cadena de plásticos?

  • Más info: podés buscar recetas y consejos en @kalimiel

Repensando el consumo

Como las salidas obligatoriamente tenían que ser a pocos metros de casa, nos encontramos con el dilema de encontrar nuevos negocios para hacer nuestras compras habituales. Al no pasar más por la farmacia que queda cerca de la oficina o, quizá, no poder ir a las grandes cadenas, empezamos a descubrir que a pasos de nuestras casas hay muchos negocios más chicos que están llenos de opciones, con buenos precios, una atención personalizada y amigable y que reducen el impacto ecológico por usar menos packaging o folletería. Cambiar este hábito nos hace estar más atentas a la trazabilidad, empezamos a conocer la cadena de distribución, chequeamos el origen de los productos y nuestras compras se convierten, indefectiblemente, en ecológicas. Ya no se cierra todo en usar una bolsa reutilizable, nos dimos cuenta de que podemos aportar desde muchos lugares para darle un poco de aire al ecosistema.

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