Cachetazo de aire fresco

La vanguardia que copa los escenarios del mundo aterrizará en el país de la mano del III Festival Internacional y con un denominador común: la fusión de géneros. VIA LIBRE te cuenta qué hay de nuevo en la escena. Además, Daniel Veronese analiza los movimientos vanguardistas de este principio de siglo
La vanguardia que copa los escenarios del mundo aterrizará en el país de la mano del III Festival Internacional y con un denominador común: la fusión de géneros. VIA LIBRE te cuenta qué hay de nuevo en la escena. Además, Daniel Veronese analiza los movimientos vanguardistas de este principio de siglo
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24 de agosto de 2001  

Calidad, diversidad, contemporaneidad, innovación, potencia expresiva. Durante diecinueve días de septiembre los escenarios oficiales de la ciudad sentirán en su lomo el vértigo, la sorpresa, la euforia y la conmoción que la vanguardia teatral del mundo arrimará al III Festival Internacional de Buenos Aires. Al menos este es el propósito que, desde su primera edición, embanderan los responsables del encuentro, en el que el teatro, la música, la danza y las artes visuales tienen su mejor espacio.

Si bien la búsqueda de lo nuevo o de lo revolucionario en estas artes fue el motor impulsor, con el paso de los años -y de los festivales- las conquistas fueron siendo mayores. Y recién este año el objetivo vanguardista pareciera haber alcanzado su punto más alto. El dato palpable es que en la versión 2001 del encuentro escénico, prácticamente ninguna de las compañías extranjeras que llegan a participar son conocidas por el público mayoritario y tampoco por los espíritus teatreros ávidos de novedades. La excepción, quizá, la da la música de la Philip Glass Ensemble y la de Goran Bregovic y su Orquesta para Funerales y Bodas -conocido por la banda sonora de tres películas de Emir Kusturica-.

Amor sin barreras

La vanguardia borra los límites, los vuelve difusos y hasta permeables. Lo que provocó que en los catálogos de este festival no figure una sola definición por género de cada uno de los espectáculos.

"Cada vez hay mayor cohesión, mayor mezcla o fusión entre los géneros, por lo que no nos quisimos jugar con las definiciones -sostiene Graciela Casabé, directora del festival- . Que lo evalúe quien lo quiera evaluar, además ¿qué importancia tienen? Por ejemplo, de los seis espectáculos de danza que hay, cuatro tienen un límite muy finito con el teatro, entonces ¿cómo poner que eso es solamente danza? El cruce entre el teatro, la danza, la música y el cine es cada vez más difícil de definir y nosotros no buscamos definiciones. Sólo queremos compartir con el espectador las sensaciones que nos dejaron en el cuerpo las obras que fuimos recogiendo en las distintas ciudades y en los distintos festivales."

De los países que recorrieron y de los encuentros a los que asistió el Comité de selección (Mauricio Kartun, Daniel Veronese y Clara Bauer, como asesora artística en el extranjero) Casabé trajo diecisiete espectáculos entre los que se pueden mencionar siete (ver recuadros) que reúnen, en perfecta ecuación, las variables de vanguardia y sangre joven -corra ésta por las venas de sus directores, del elenco, o del público al que naturalmente están destinados-.

La selección puede sonar caprichosa si se tiene en cuenta que prácticamente la programación completa del festival podría reunir estas características. Pero a la hora de buscar definiciones -en algún momento había que hacerlo- se presentan, contundentes, House , de Richard Maxwell -una suerte de Federico León norteamericano-; Körpe y Zweiland , de Sasha Waltz, la joven coreógrafa alemana directora de la Schaubühne de Berlín -para muchos una de las más importantes coreógrafas después de Pina Bausch-; Goran Bregovic y su "sonido gitano que hasta suena desafinado"; Hamlet y Ugnies veidas , de Lituania, o la vanguardia del teatro de texto; y The white cabin , con una extraña propuesta de cruce entre el teatro, el clown y el video.

La hora de zambullirse

La presencia de Milva o de Hanna Schygulla en el I Festival o de Vittorio Gassman en el segundo, o incluso la participación de Peter Brook con su The man who... y Bob Wilson y su Persephone -hoy ya considerados clásicos de la vanguardia- remarcan la necesidad, en los comienzos, de hacer conocido al festival y, de a poco, que logre la masividad.

Ya en esta tercera edición, el espíritu esencial del encuentro no se permitió ningún tipo de límite. Todos a la pileta.

"No hay ningún motivo para subestimar a los espectadores, todos ellos -los habitués y los que simplemente se contagian con el aire festivalero- llegan con sus cabezas abiertas para disfrutar el teatro del mundo en su ciudad", continúa Casabé.

El solo hecho de que las compañías extranjeras no sean conocidas por el público de estas pampas, no da garantía de calidad. Pero lo que sí brinda esa certeza es la exhaustiva búsqueda de los organizadores. Búsqueda que siguió idénticos parámetros de rigurosidad a la hora de ver y evaluar a los espectáculos nacionales que participarán del encuentro. Los títulos locales sienten la comodidad del anfitrión: son conocidos por el público -muchos de ellos llevan varias temporadas en cartel con el éxito de su lado-, y superan cómodamente en cantidad a los extranjeros.

El único estreno nacional recién se podrá disfrutar en el cierre del festival. Requiem para el Riachuelo , sobre una idea de Jorge Pastorino y música de Edgardo Rudnitzky, es un espectáculo al aire libre con proyección de luces y sonidos que no sólo será responsabilidad de los músicos colgados, con arneses, desde el puente de La Ribera, sino también de las sirenas de los barcos, de los bomberos y de las explosiones de los fuegos artificiales, sonidos todos que formarán parte de la partitura. Buenos Aires tiene su festival. Y no queda más opción que vivir a fondo la mixtura artística que la envolverá en sus redes. Sólo hay que dejarse llevar.

Este año la selección en carácter de formas nuevas tuvo su centro en la confluencia de registros. En los límites movibles del teatro, lo coreográfico y lo musical. Comienza la danza, el movimiento y veremos que también aparecerá el espíritu de narrar una historia, siempre más cercana a la palabra. Léase Körper , Zweiland , Iets op Bach . El texto también estará presente en Les Veilleurs , House , Conocer gente comer m.. . Si me sintiera obligado a encasillar un tema (horrible tarea) diría que el Hombre, su Cuerpo y su Encierro en él, formarían una corriente. La Desolación, la Incomunicación y su Palabra sería otra variante directamente relacionada con la lista anterior. El movimiento aparecerá por momentos como un reflejo deformante de una narrativa escénica; el gesto despojado de una necesidad de explicar el mundo. Porque por sobre todo hay muchas preguntas tiradas en el escenario. ¿Cuál es la vanguardia hoy? ¿Hay procedimientos fácilmente clasificables? Quizás haya, como casi siempre sucede, una necesidad de aferrarse a algo concreto, y aún no la existencia de ese algo concreto. Cada vez resulta más difícil la ruptura con los sistemas de representación tradicionales. La contemporaneidad propone el teatro como un abrelatas. Prefiero no pensar aún en una etiqueta falsa para esa lata nuevo siglo que aún no termina de empezar, pero que comienza a abrirse. Seguramente, como siempre pasa, por suerte, alguien nos deparará algún elemento que resonará en nuestra cabeza. Este festival, con algunos nombres no muy conocidos, promete asomarse y forzar los límites de lo corporal, de lo narrativo en conceptos de imagen y movimiento, de la palabra y de la delicadeza.

Los siete magníficos

Körper (Cuerpo) y Zweiland (Doble paisaje). Dos obras de Sasha Waltz: la primera, una investigación inspirada en el Museo Judío de Berlín en la que explora los límites del cuerpo desde sus raíces. En la segunda, la coreógrafa optó por concentrarse en imágenes de Berlín, ciudad en la que durante muchos años convivieron, sin mirarse, comunismo y capitalismo.

Teatro Gral. San Martín

26, 27, 29 y 30/9, a las 20. $18

House. Es la historia de un homicidio y de una fuga. Un grupo estático de cuatro personas va enmudeciendo progresivamente, como si hubiera caído a un pozo en el que permanecen por pura inercia. El texto deambula por una serie de monólogos mundanos hilarantes, en un ritmo que captura las manías e incomodidades típicas de una conversación real.

Teatro Gral. San Martín

28 y 29/9, a las 22;30/9, a las 20.30. $ 18

Goran Bregovic y su Banda y Orquesta de Funerales y Bodas.

El músico yugoslavo viene a tocar los temas más famosos que compuso para las películas de Emir Kusturica: Tiempo de gitanos. Sueños en Arizona y Underground. "Lo que hago está entre la música religiosa y la de las fiestas. Se trata de música balcánica contemporánea", define Bregovic.

Teatro Gran Rex

13/9, a las 21. $25

Hamlet. La trágica historia del príncipe danés se convierte, en el relato del director lituano Eimuntas Nekrosius, en la tragedia de un Edipo moderno, en la que se perpetúa el pesado legado del padre: la locura del poder y la venganza. El joven príncipe, tironeado entre dos mundos, es incapaz de librarse de la ley de su progenitor.

Teatro Presidente Alvear

14/9, a las 20; 15 y 16/9, a las 18. $18

Ugnies veidas (Cara quemada)

. La escena reproduce el caos en el basural de objetos que quedan sobre el escenario, objetos familiares que coexisten en una densidad poco familiar. Según el director Oskaras Korsunovas: "esta obra me permitió continuar en la búsqueda de un lenguaje que articula la premonición, el horror y momentos neuróticos de la civilización".

Teatro de la Ribera

27, 28 y 29/9, a las 21. $18

The white cabin. Esta obra de Axe Teatro Ruso de Ingeniería combina el espacio, la música y las actuaciones hasta construir una dimensión nueva. Las situaciones absurdas se suceden con una velocidad, una pasión y una intensidad que, por momentos, se vuelven naturales. Los actores celebran el sinsentido, elevándolo a una forma de expresión artística.

Teatro de la Ribera

15, 16 y 18/9, a las 20.30. $ 18

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