Camino al concurso Mejor Sommelier de Argentina

Agustina de Alba
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23 de septiembre de 2016  • 00:00

Bueno, como les conté la vez pasada, que Fiona y Jacques, los creadores de Chateau Le Pin, me invitaran a su casa, fue una motivación extra para los siguientes meses, en los que básicamente no hice nada mas que estudiar.

Cuando se habla de concursos de Sommeliers, mucha gente pregunta en qué se basan, si gana el que mejor cata, el que más vinos adivina a ciegas, o cómo funciona en general. Les cuento: el primer concurso en argentina se realizo en el año 2008, organizado por la Asociacion Argentina de Sommeliers. Desde aquel entonces las ganadores resultaron todas mujeres. El concurso consta de dos instancias y pueden presentarse Sommeliers recibidos de todas las escuelas oficiales del país. La primera etapa se divide en una parte teórica y otra práctica. En la teórica, se hacen alrededor de 100 preguntas sobre geografía vitivinícola de todo el mundo, sus cepajes típicos, sus regiones, sus suelos, climas... También preguntan sobre bebidas destiladas, productos gourmet como el caviar o el aceite de oliva, sobre infusiones y más. En la parte práctica, hay una prueba de cata a ciegas (en la que uno tiene que describir el vino técnicamente y adivinar variedad de uva, año de cosecha y origen), otra prueba de maridaje, y otra de servicio (actuar como el Sommelier de un restaurant).

Bueno, yo en ese momento tenía 20 años, mucha pasión, mucha dedicación, pero poca calle, digamos. Mis profesoras me alentaban a presentarme, pero a la vez mucha gente me decía: "No tenés experiencia, visitaste 2 viñedos en tu vida, olvidate, hacelo dentro de 4 años". Hasta el chico con el que salía en ese momento, me decía que estaba loca si participaba. Pero por suerte a mí no me importaba ganar o perder: considero que nunca se pierde, son experiencias. El concurso me divertía, me motivaba, me obligaba a estudiar y a aprender, y lo más lindo era que no me importaba el resultado (después, a los siguientes concursos a los que me presenté años después, no los disfruté tanto, porque ya ahí tenía más expectativa).

Finalmente, llegó el día del examen. Rendimos más de 50 personas y a la noche nos llamaban para avisarnos quiénes eran los 4 mejores promedios que pasaban a la Final. Yo me había juntado con todos mis amigos a esperar y lo único que hacíamos era mirar mi teléfono sin parpadear, ¡y no sonaba! Hasta que por fin llamaron ¡y me dijeron que había quedado!

Eso fue un sábado a la noche. La cita era para el siguiente lunes en un salón del Four Seasons, al que estarían invitadas más de 400 personas: Sommeliers, enólogos, bodegueros, bartenders, cocineros, prensa, etc.

El día de la Final, al llegar al hotel, había un sorteo para definir el orden en el que concursábamos. Yo había soñado la noche anterior que me tocaba pasar cuarta y así fue. Eso significaba que tenía que esperar 3 horas, porque cada finalista estaba una hora arriba del escenario rindiendo pruebas orales. Durante ese largo rato, me sacaron todas mis pertenencias, y sin conexión ni material de estudio para repasar, me encerraron en una habitación del hotel. Pero la espera tuvo su fin y llegó mi turno: la mano me temblaba sin parar y tenía una pierna toda acalambrada, pero yo feliz, subí al escenario. ¡Qué momento inolvidable, con tanta adrenalina! Miraba al publico y solo veía a mi familia y a mis amigos, que creo que ahí empezaron a darse cuenta de qué se trataba la profesión que había elegido.

Bueno, a las pocas horas nos hicieron subir a los 4 finalistas al escenario y anunciaron las posiciones: ¡y había salido primera! No me lo esperaba, sorpresa total, mi foto lo dice todo, ¿no?

Mi variedad del mes: Cabernet Franc

Esta variedad de Argentina seduce al mundo entero. La llaman el “nuevo tinto estrella”. A pesar de que en Argentina hay 700 hectáreas (si pensamos en Malbec existen más de 30 mil hectáreas plantadas), es una variedad transparente que ha mostrado ser fiel al lugar de origen expresando sus características según donde esté plantada. Como es muy buscada y hay poco, es difícil encontrar vinos puramente de esta variedad de menos de 130 pesos. Tanto el Cabernet Franc como el Malbec, comparten origen: Burdeos. Grandes vinos del mundo como el Cheval Blanc, llevan en parte Cabernet Franc. Si lo comparamos con el Cabernet Sauvignon, tiene menos cuerpo, taninos mas amables y es mas fresco.

- Aprendiz, Bodega Chaman, Origen: Ugarteche, Lujan de Cuyo, Mendoza $195. Creado por Luis Reginato

- Tinto Negro Uco Valley 2014,Bodega Tinto Negro, Origen: Tunuyan, Valle de Uco, Mendoza $170. Creado por Alejandro Sejanovich.

- Eggo Franco 2015, Bodega Zorzal, Origen: Gualtallary, Tupungato, Mendoza $375. Creado por Juan Pablo Michelini (vino de huevos de cemento)

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