Candidato, escrutinio y búnker. Las elecciones y el origen de su vocabulario

Daniel Balmaceda
Daniel Balmaceda PARA LA NACION
Fuente: Archivo
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27 de octubre de 2019  • 00:48

En la Antigua Roma, las togas eran un elemento de distinción. Ni los extranjeros ni los esclavos podían usarlas. Sus colores y adornos decían mucho acerca de quienes las vestían. Era el caso de los aspirantes a las dos vacantes anuales para el altísimo cargo del consulado.

Estos hombres usaban una toga blanca, casi transparente. Tenía que ver con la tradición de mostrar las heridas del cuerpo como parámetro de valentía. Pero además, el blanco no era mate, sino brillante. Apoyándonos en el latín, diríamos que el blanco que usaban no era el albus, sino el candidus (es fácil advertir la cualidad del brillo en otras palabras de la misma familia, como candelabro o candente). Por ese motivo, se la conocía con el nombre de toga cándida.

El aspirante al consulado vestía toga cándida para mostrarse transparente, sincero, puro y brillante. De esa figura simbólica surgió la palabra "candidato", pariente de candor y candidez.

En la actualidad, los días en que se llevan a cabo elecciones hay ciertas expresiones que se repiten todo el tiempo. Una de ellas es "escrutinio". Seguimos en la Antigua Roma, donde a la ropa vieja, los harapos y los trastos se los denominaba scruta. Los cartoneros o cirujas de aquel tiempo revisaban la ropa de los cadáveres y sus pertenencias en busca de algo que tuviera algún valor de venta. Más adelante, surgió el verbo scrutare, que indicaba la acción de revisar los bolsillos de esa ropa, mientras que scruta pasó a definir las baratijas. Sin embargo, la palabra "escruchante" del lunfardo no se refiere al ladrón que roba hurgando en los bolsillos (ese sería el punga), sino al que se mete en una casa cuando no están sus ocupantes, por lo general violando la cerradura. Escruchar, en este caso, se refiere al acto de hurgar. En español, estos términos derivaron en "escrudiñar", es decir, revisar, examinar con detenimiento. Ese es el origen de la palabra "escrutinio".

En cuanto al lugar donde elegimos la boleta de un candidato, la denominación de "cuarto oscuro" se originó en el Río de la Plata. Antes de 1912 sólo hacía referencia al cuarto donde los fotógrafos revelaban los rollos. El sentido que le conocemos se dio a partir de la Ley Electoral de dicho año que estableció que el voto era secreto. Se llamó "cuarto oscuro" para que se entendiera que en ese recinto nadie podía espiar lo que uno estaba votando.

El verbo sufragar tiene raíces latinas y se formó con sub (debajo) y frangere (quebrar, partir). La última de estas dos voces también se encuentra presente en fracción, fragmento, fractura y frágil. Sufragio hace referencia al sistema empleado en la Antigüedad para votar, en el lado interior de un fragmento de cerámica, simple deshecho de una vasija rota.

Otra de las palabras recurrentes el día de las elecciones es "búnker". Así bautizaron los periodistas al lugar donde se reúne cada partido político para esperar los resultados del escrutinio. La historia de la palabra arranca en la lengua germánica -que se hablaba en Escocia- donde se llamaba banker al banco o cama y bunk se denominó la cama angosta o litera que había en los barcos. La mencionamos en singular porque en las primeras navegaciones sólo el capitán gozaba del privilegio de un camarote que, por otra parte, siempre se encontraba en la cubierta.

A comienzos del siglo XIX, la navegación vivió un cambio revolucionario con la utilización del vapor para la fuerza motriz. Eso hizo que los barcos dejaran de depender del viento y las corrientes, agilizando el comercio y alterando la clásica estrategia en los combates navales. Por ese motivo, fue necesario modificar la estructura de las embarcaciones, rebautizadas como vapores. Esos cambios fueron la instalación de una sala de máquinas más un depósito para el combustible, es decir, la leña o el carbón. Este ambiente se encontraba en la cubierta del barco y entre los alemanes mantuvo el nombre original de Bünker ("lugar que contiene el bunk o litera"). Pronto el Bünker se convirtió en uno de los puntos débiles del barco, ya que contenía elementos combustibles que iniciaban un fuego inmediato. Fue necesario blindar el cuarto para protegerlo.

Durante la Segunda Guerra Mundial la palabra tomó el significado de fortaleza. Tanto los ingleses como los alemanes usaron bunker para referirse a los refugios que los preservaban de los bombardeos. El más célebre de todos fue el que utilizaba Hitler y allí el término se asoció a la idea de cuartel general o centro de operaciones, que es el sentido que explica el porqué de los búnkeres de las elecciones. Por otra parte, tenemos el desprotegido búnker de las canchas de golf que nos remite al sentido original del vocablo germánico banker (banco). En el mar, un banco de arena es una elevación, un obstáculo para los barcos. El búnker de arena del golf es lo mismo que el marítimo, un obstáculo.

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