Celu worker: ¿sabés lo que es la economía GIG?

Crédito: Julia Gutiérrez. Producción de Lucha Ramos
Las “changas” son la nueva modalidad de trabajo emergente: cualquiera puede ofrecer o contratar este tipo de servicios a través de una app.
Romina Zanellato
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10 de noviembre de 2017  • 15:08

La era digital cambió tanto la vida laboral que permite a una gran cantidad de personas trabajar de forma remota desde su casa, un bar, la calle o la universidad. El escritorio y la oficina ya no son indispensables; con tener un teléfono en la mano alcanza. Cada vez hay más personas en el mundo que desarrollan sus actividades a demanda virtual (ya hay 50 millones de trabajadores registrados en algunas de estas plataformas) y empresas que gestionan aplicaciones para acercar un intercambio entre un trabajador “de a ratos” y un consumidor con una necesidad puntual. Eso se llama “gig economy”.

Te hacen las compras, trasladan paquetes, te llevan en auto o te traen un anotojo a media noche. El caso más conocido en el mundo es Uber: un conductor ofrece su tiempo para trabajar de chofer con su vehículo. Este es el trabajador gig, que dispone de su tiempo y se habilita cuando quiere a ser mano de obra mediante las plataformas digitales. Se estima que en Estados Unidos contribuyen con un trillón de dólares a la economía del mundo. Cada trabajador tiene acceso a potenciales clientes a través de las plataformas tecnológicas, en muchos casos aplicaciones, que las empresas disponen para ofrecerles una labor concreta.

¿Por qué gig?

Las economías gig se llaman así por ser “changas” o trabajos de corto plazo, por un hecho en concreto y en las que el acuerdo entre empleador y freelancer está mediado por una aplicación digital (no existe un jefe). Tiene su lado positivo y su lado negativo. No ofrece la seguridad laboral y social que sí tiene un trabajo en relación de dependencia, pero te habilita a decidir sobre tu tiempo y fuerza de trabajo. Como con todos los independientes, hay momentos de mayor demanda en los que parecés no dar abasto y otros en los que no hay tanta oferta.

El empoderamiento pasa por balancear los espacios de la vida de cada uno de acuerdo a las necesidades. Trabajar en cualquier lado te posibilita tomar decisiones que a algunas personas les resultan fundamentales. Por ejemplo: cortar el día para ir a una clase de baile al mediodía, poder llevar los hijos al jardín o simplemente pasear al perro cuatro veces al día. Esa flexibilidad de no estar 9 horas seguidas fuera de tu casa te permite ordenar tu día como quieras y necesites.

Y, sobre todo, estos nuevos modelos de trabajo ofrecen servicios que te solucionan la vida en gran medida. Desde trasladarte de un lugar a otro (Uber) hasta reservar un alojamiento de manera no tradicional (Airbnb), llevarte a tu casa las compras del supermercado y hasta gestionar mediante una aplicación el tipo de servicio de la casa que necesites: carpintero, albañil, plomero, electricista, etc. Frente a la necesidad del usuario, se creó la aplicación para que se conecten un trabajador y un trabajo. También existen aplicaciones para freelancers profesionales, como Upwork en el mundo o Workana en Argentina.

Cosas de chicas

La mujer representa la mitad de la fuerza laboral en el mundo, pero la mitad deja su trabajo por falta de flexibilidad. Es evidente que un modo de trabajo gig podría solucionar este problema. Es así, somos multitasking, tenemos adjudicada culturalmente una serie de roles que se superponen en el tiempo y nos tienen a las corridas el día entero. La nueva forma de trabajar le permitiría a la mujer hacerse cargo de ese tiempo, organizarlo con relación a sus intereses personales, académicos, familiares y profesionales. Al principio, la organización cuesta, parece que todo el día estuvieras trabajando, pero, al cabo de unos meses, la reconquista del propio tiempo da sus frutos.

Beneficios y derechos

Un trabajo en relación de dependencia garantiza ciertos derechos laborales que este tipo de nuevos trabajos, en principio, vulnera. Así como cada uno organiza su día de trabajo, si necesita más plata un determinado mes, por ejemplo, tal vez tenga que trabajar más horas que lo convenido por ley. No hay aportes a la jubilación ni a la obra social por parte de un empleador, y tampoco por parte del trabajador, porque no son convenios regulados por el monotributo. Las economías gig afectan (y son elegidas) sobre todo a las poblaciones más jóvenes, lo que postergaría su ingreso a experiencias formales de trabajo. Sí, brinda libertad de opción, pero también es una ruptura de los derechos laborales tradicionales. No solo la falta de derechos afecta a estos nuevos trabajadores, también implica que el empleador no registre sus trabajadores ante el Estado, y que este no pueda controlar/proteger cómo se regula un contrato laboral. Visto de esta forma, los grandes beneficios empiezan a diluirse.

Trabajo tradicional

• 9 a 18 horas

• Sueldo fijo mensual

• Empleador-empleado

Trabajo gig

• Horario sujeto a la disponibilidad

• Sueldo por horas trabajadas

• Sin empleador, potenciales clientes por apps

Los números de Uber

Crédito: Latinstock

El caso modelo, la empresa norteamericana que revolucionó el sistema de taxis.

US$ 62,5 millones: es su valor estimado (aunque no cotiza en bolsa)

62.000 millones de viajes por mes

Disponible en: 77 países

Más de 8 millones de usuarios en todo el mundo

50.000 nuevos conductores por mes

Algunos casos locales

Bacan. Es un emprendimiento digital donde el usuario completa una encuesta online sobre gustos y estilos para vestirse y una asesora de moda arma una caja –que se envía a domicilio– con prendas elegidas especialmente. Ramiro Gramajo, CEO de Bacan, comentó que los clientes, que son hombres y mujeres sin tiempo para ir de shopping (o no muy seguros de su estilo), buscan resolver de manera rápida y práctica su necesidad de verse bien. Cada asesora interpreta la personalidad del cliente y busca prendas de distintas marcas que le puedan ser útiles según su estilo de vida y acordes con el tipo de look que prefieren.

Pick. Ofrece a grandes negocios, pequeños comercios o particulares la posibilidad de realizar la entrega de sus productos en menos de 3 horas Es el nuevo delivery que facilita la logística para repartir compras de e-commerce. Se trata de una red peer to peer (p2p) de mensajeros que están en toda la Ciudad de Buenos Aires. El cliente carga en la web el pedido que debe entregarse o buscarse (sirve para paquetes de hasta 5 kilos), a los pickers les aparece el pedido en una aplicación con todos los datos, incluido el valor de la entrega, lo toman y cada semana se les depositan los honorarios por el total de los viajes realizados.

She Taxis. Es una aplicación para pedir taxis, tipo Easy Taxy, pero que te garantiza conductoras mujeres. María Eva Juncos es taxista en Rosario, Santa Fe, desde hace diez años. Un día, se dio cuenta de que las pasajeras se sentían más seguras con una chofer y por eso le pedían el teléfono. Pensó la aplicación, se unió a un ingeniero y en diciembre de 2016 lanzó She Taxi en Rosario, donde ya tiene 60 conductoras asociadas. En Córdoba sumó la misma cantidad en solo un mes. Muy pronto se habilitará en Buenos Aires y en Mendoza.

Mercadoni. Hace las compras por vos y te las lleva a tu casa. Emprende una búsqueda por supermercados, carnicerías, verdulerías, fiambrerías, dietéticas, farmacias, etc., para obtener los productos que el usuario eligió en su página web. Nicolás Fernández Talice, cofundador del emprendimiento, aseguró que los pilotos ganan por la cantidad de pedidos que hacen, con adicionales por calidad y cantidad. No hay horarios fijos y cada piloto elige en qué momento y cuántas horas trabaja. ¿Cuál es la ventaja frente al delivery del súper? Incluye muchas más tiendas y precios, además de que tenés la chance de pagar en efectivo cuando te lo entregan.

¿Por qué está bueno el sistema GIG?

Julieta Rodríguez. Picker en Pick. “Yo elijo cuándo trabajar y cuánto quiero ganar. Dependiendo de cuán ocupada esté en la semana, voy entrando en la app y me fijo si hay pedidos cerca. Uso Pick como una changa que me genera un ingreso extra, y ¡nunca está de más!”.

Vanessa Bernal. Piloto en Mercadoni. “Me gusta el sistema porque puedo manejar mis horarios. Me organizo de acuerdo a los pedidos. Cuando empecé también estudiaba, entonces me permitía hacer las dos cosas. Le dedicaba solo 4 horas a la mañana”.

Sol Bisi. Asesora de Bacan. “Arranqué fija durante cuatro meses de 9 a 18, pero me di cuenta de que no iba conmigo y renuncié. Había muchas otras cosas que me interesaba hacer y no podía con todas. Me ofrecieron trabajar freelo y acepté. Ahora voy viendo qué ‘pedidos’ agarro”.

Experta consultada: Silvina Moschini. De SheWorks.com.

¿Qué pensás sobre esta modalidad de trabajo? Además te mostramos 5 consejos para emprender en tiempos de crisis

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