Chino Leunis: "El amor después del amor vale la pena"

Crédito: Mariana Roveda.
Cynthia Serebrinsky
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10 de octubre de 2019  • 13:41

Con sus flamantes 39 años, el conductor de Morfi nos regala su mejor versión: un tipo simple, cálido, algo esotérico y súper humano, que sigue apostando al amor.

¿Quién te dijo "Chino" por primera vez?

De adolescente, jugando a algún deporte, como cuando te gritan "rojo" por la remera, conmigo fue "chino". Y cuando entré a estudiar al ISER fue como un sello. Pero ahora disfruto mucho cuando mis amigos me dicen "Lean" (de Leandro), me da calidez, es como dar la vuelta, salir del personaje.

Ah, ¿no te copa "Chino"?

No es que no me cope. Tiene que ver con un proceso que fui viviendo el año pasado: hice la escuela de coaching y otras cosas que pasaron, mi cambio de rumbo, me separé y fui redescubriéndome. Entonces, volver a mi nombre es como volver a mi esencia, amigarme más conmigo, saber que no todo es tan grave. Yo siempre viví todo con mucha seriedad.

¿Te hicieron bullying de chico?

No, nunca. Igual, jamás me sentí lindo, ni hoy. Tampoco feo. Me siento bien con quien soy, y pienso que el que cree "ay, qué lindo que soy" ¡está muerto, es un nabo! Nunca me fue mal, de chico era un hinchapelotas, recuerdo mil veces contándoles a mis amigos: "¡No sabés la mina que me levanté!".

Son cinco hermanos, ¿qué número sos?

En realidad, somos 6; cinco varones y tenemos una hermana que falleció cuando nació, pero forma parte del ecosistema solar. Soy el anteúltimo. Fui un niño muy sobreadaptado. Me acuerdo de tener de chiquito pensamientos del tipo "no voy a hacer mucho quilombo", pero no sé bien por qué, es como un bagaje propio de mi alma. Tal vez porque Virgo es muy pasional; soy una persona apasionada e impulsiva.

Crédito: Mariana Roveda.

¿Cómo te encontramos en este momento de tu vida?

Estoy bien, saliendo de mí, empezando a abrirme, dándome cuenta de que hay una manera de brindarse a los demás sin necesidad de olvidarse de uno mismo. Entendiendo que si yo estoy bien conmigo, todo lo bueno se refleja afuera. Reencontrándome conmigo, amigándome con mis sombras y entendiendo que cada uno tiene una identidad y un color, y el mundo necesita del color de todos. Hay veces que estamos muy grises y terminamos haciendo y diciendo solo lo que creemos que el otro espera. Y me parece que el mundo también necesita gente que se anime a hacer, ¿viste? Gente que traiga lo que tenga que traer, el mundo necesita diversidad.

¿Cómo te llevás con la fama?

Bien, aunque tiene un nivel de intensidad y de carga que es muy alto. No camino por la calle esperando el reconocimiento, pero lo agradezco, porque si no, sería muy triste... Para mí, la fama es una consecuencia de la amplificación de mi trabajo, que es igual que cualquier otro. No veo el ser famoso como una virtud, nunca, de ninguna manera.

Conducís Morfi, ¿cómo te llevás con la cocina?

Me copa, no soy muy canchero, me defiendo súper bien. Somos 5 hermanos varones, entonces en alguna circunstancia me tocó cocinar, viví solo mucho tiempo, vivo solo ahora... Me da un poco de paja hacer algo elaborado, pero te puedo hacer una salsa, unas milanesas, un pastel de papa, aunque no tengo una imaginación que veo dos boludeces y te hago un plato. De repente tengo una cena rica y trato de ponerle mi onda: "Compré un vinito que queda bien con esta carne".

Si pudieras elegir a cualquier persona en el mundo para invitar a comer, ¿a quién invitarías?

Para cenar ahora, pienso en mi pareja...

¿Y a alguien que no está?

¡Me gustaría charlar con mi abuela materna, Amalia, que no la conocí! Mi mamá siempre dice que me parezco mucho a mi abuela. Tengo un tema con la adoración que tiene mi madre por su madre. Me recontra comería una cena con mi abuela Amalia.

¿Qué te enseñó la paternidad?

Delfina tiene 9 y me enseñó que uno aprende andando: a poner todo lo mejor, a ser muy amoroso, paciente y muy benévolo con uno mismo, porque es fácil darse latigazos en la espalda por sentir que te equivocaste, pero no está bueno eso. Trato cada día de ser lo más auténtico posible y buscar momentos para compartir con ella.

¿Cómo te pegó, de repente, ser un padre separado?

Siempre fui un papá muy presente. Soy un tipo que le cambiaba los pañales, la bañaba. Tengo una relación de confianza con ella. Hoy en día, se va a bañar y me dice: "Papi, vení" y me quedo sentado al lado, en el inodoro. Por ahí no es muy común y son cosas más de la madre, pero no tengo ningún drama. Además, pienso, no sé cuánto más me queda de esto.

¿Tendrías más hijos?

Uno nunca sabe..., es todo tan circunstancial. Mi pareja tiene 4 hijos. Hoy tengo un auto que es de 7 plazas ¡con todas cubiertas! Pero bueno, no lo sé... Ella tiene 39 y todavía podría, pero no es algo que estemos pensando en este momento.

¿Cómo es el amor después del amor?

Yo lo estoy viviendo de una manera maravillosa porque estoy disfrutando y conectándome conmigo. Cuando estás bien con vos, lo que sucede habitualmente es agradable. Cuando uno no está bien con uno, se la pasa buscando un otro que complete lo que uno no tiene. Hoy me siento pleno y para mí cada momento cotidiano es especial. Lo vivo de esa manera.

"Por momentos tengo que salir de mí porque me pongo demasiado para adentro y me enrosco".

Tampoco lo buscaste.

Para nada; de hecho, fue todo muy sincrónico, a los dos meses de que me separé, y jamás lo hubiese imaginado. Ella no tiene nada que ver con los medios, compartíamos un espacio desde antes y nunca la había visto como una persona de la cual yo me podría llegar a enamorar. Y de repente, un día pasó. Venimos los dos de historias que terminaron y sentimos que nos podíamos acompañar. Y. definitivamente vale la pena el amor después del amor.

Crédito: Mariana Roveda.

El año que viene cumplís 40, ¿qué onda con la edad?

La vida es como que se divide cada 7 años, y yo creo que lo mejor siempre está por venir. No soy una persona que mira el pasado con añoranza, aunque de mucho más chico sí lo hacía. Pero hoy en día estoy muy conectado con lo que vivo, con el presente, y la edad para mí es una cosa circunstancial. Empezás a darte cuenta de que hay muchas personas que estaban y ya no están más y eso te pone en un lugar de finitud que creo que es profundo, pero no le tengo miedo al paso del tiempo. Cumplir años me gusta mucho: me gusta mucho mi día, no hacer quilombo ni la gran fiesta, boliche, no. Me gusta juntarme con la gente con la que te terminás sentando en la mesada de tu cocina cuando todos se fueron. Cada vez que cumplo años me hago una revolución solar, entonces lo vivo como el comienzo de un año, lo celebro mucho, y siento que empiezan a pasar cosas, en el buen sentido, como si empezara una nueva aventura cada año que cumplo. Ahora estoy con los brazos abiertos, con mucho agradecimiento y con ganas de vivir lo que tenga que vivir.

¿Meditás?

No tengo una meditación convencional. Medito mucho cuando me ducho, me quedo bajo el agua pensando, o cuando corro. Creo que la meditación tiene que ver con la observación, y sí, soy bastante de observarme. Por momentos tengo que salir de mí porque me pongo demasiado para adentro y no está bueno porque me enrosco y termino en un lugar que no me sirve. Soy introspectivo, muy consciente cuando estoy haciendo algo que pienso que no está bueno, tengo una sensibilidad ahí. De hecho, es muy difícil que yo te mande a la mierda y que no te diga al toque "disculpame"... Y eso hace que a veces uno esté por la vida dando demasiadas explicaciones.

¿Cómo sería tu día perfecto?

Levantarme y haber dormido 7 horas, nunca puedo, duermo 6 o 5. Prepararme mi sandwichito (pan árabe, queso, tomate y huevo) y el mate e ir manejando al canal. Que nos vaya bien con el programa. Volver. Dormir una siesta en casa. Entrenar. Ir a buscar a mi hija al colegio. Ir a tomar un café a Starbucks con ella, que le encanta. Llevarla a comer a lo de mis viejos. Ver a mi chica y terminar el día con ella... Me gusta mucho dormir juntos.

¿Con qué sueña el Chino?

Con disfrutar cada vez más del presente, estar más acá y menos temiendo que pase algo o añorando algo que pasó. Estar presente. Que el amor esté siempre presente en mi vida, que mi hija crezca y sea feliz, seguir alimentando mi familia, mis amigos, seguir dándoles calidad a esos vínculos. Y profesionalmente, sueño con estar muchos años en el canal, disfrutando con sentido de lo que hago.

Agradecemos a Levi's por su colaboración en esta nota.

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