Comida, bebida y arte: el combo más buscado de la gastronomía

Menús de restaurantes diseñados por museos, fotógrafos auspiciados por marcas de vodka o cenas dedicadas a grandes pintores de la historia conforman los ejes de esta creativa fusión
Rodolfo Reich
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28 de junio de 2014  

El Teatro Coliseo espera con sus 1700 butacas vacías. El público (invitados de Moët Hennessy Argentina) está en el escenario, disfrutando de una comida preparada en conjunto por el chef francés Jérôme Mathe y el chef argentino Martín Molteni. El festejo es por la presentación del nuevo Cheval des Andes 2010, el vino (corte de malbec, cabernet sauvignon y petit verdot) que elaboran en conjunto la bodega mendocina Terrazas de los Andes junto al emblemático Château Cheval Blanc de Saint-Emilion. Y, en medio de la comida, entre lomos de ciervo y bifes angostos, comienza a escucharse "L'hymne a l'amour", la canción de Edith Piaf interpretada por la soprano Patricia Douce. Según dicen, su voz representa al malbec, "amable en la melodía, complejo y dulce en el decir, suave en el final". Luego, es el turno de "El torero", de Carmen de Georges Bizet, por el tenor Miguel Ángel Drappo. "Así es el cabernet, de estructura firme y seria, con la picardía que da la pimienta", explican. Para mostrar al petit verdot, se escucha "Carmen Habanera", en la voz de la mezzosoprano Marina Biazoti: "Esta cepa es furiosa, valiente, se destaca". Y, finalmente, el assemblage completo, el Cheval des Andes 2010, la unión de las tres cepas y de los tres cantantes, quienes juntos interpretan "Barcarola", de Los cuentos, de Hoffman.

Comida, bebida y arte conforman una simbiosis muy buscada por la gastronomía y también por los artistas. Mondongo, Nicola Costantino, Marta Minujín y Marcos López, con su Asado Criollo, son algunos de los que aprovechan la comida como parte de sus obras. "Si analizás la historia del arte, los pintores de todas las épocas tuvieron a la gastronomía presente, con cuadros de bodegones, de alimentos. En el arte contemporáneo, Mondongo tomó a la comida como soporte, integrándola. Se ponen en juego todos los sentidos", dice Fernando Entin, director de la galería Elsi del Río.

Una simbiosis que crece

En los últimos meses, la fusión entre marcas de bebidas, restaurantes y arte se multiplicó. El vodka Smirnoff presentó por cuatro meses su Distrito, con grandes eventos artísticos que recibieron a Kevin Cummins -el fotógrafo del movimiento musical de Manchester- o a Pichón Baldinu, uno de los creadores de De la Guarda, para dar vida a la Rain Party. El vodka Absolut organizó el Transform Today, una experiencia de 24 horas continuas en la que diversos artistas, con curadoría del Niño Rodríguez, transformaron una botella de vodka seco en vestimenta, fotografía, ilustración, literatura, música y video. Por su lado, el restaurante Leopoldo prepara actualmente un menú junto a Malba Amigos, mientras que el martes pasado se llevó a cabo una nueva edición del ciclo Diner Des Artistes, una cena dedicada esta vez a Paul Cézanne en el restaurante Contraluz (Alvear Art Hotel). También en la pasada edición de arteBA se pudo experimentar en cuerpo y paladar propio la obra de Nicola Constantino, una videoinstalación interactiva en la entrada del Barrio Joven Chandon. Y marcas como Correas hacen del tema parte de su ADN, con una línea como Colección Privada, que desde sus inicios difunde obras de artistas plásticos emergentes en las etiquetas. "Me gusta pensar el arte como cualquier forma de creación humana, más allá de los elementos que se utilicen. La palabra creación es importante; no creo que cualquier cocinero sea un artista ni que cualquier plato sea una obra de arte", dice Javier Caínzos, dueño del restaurante Leopoldo, ambientado por Javier Iturrioz, e intervenido por la artista Cynthia Cohen. El chef Diego Gera creó allí un menú especial de tres pasos junto a la asociación Malba Amigos, con vinos de Vicentin Family Wines. Niguiris de salmón con huevo de codorniz y un risotto de remolacha y wasabi con carpaccio de salmón son algunas de las opciones. "El cocinero expresa su creatividad a través de una estética visual y de los sabores", culmina Javier.

A modo de mecenas contemporáneos, las marcas de bebidas definen hoy buena parte del territorio y presupuesto artístico. "Las empresas se asocian con el arte porque les da un plus plástico y glamoroso. En febrero de este año, Ferran Adrià presentó en el Drawing Center del SoHo neoyorquino su muestra Notes on Creativity, con diagramas y dibujos a mano alzada", dice Entin.

Hablar de arte y bebidas requiere rever las gráficas de los afiches publicitarios, creados por los mejores artistas de cada época. En la Argentina, esta historia está escrita principalmente por aperitivos y fernets. "Desde hace más de 165 años, Fernet Branca impulsa el talento de artistas que encuentran en el afichismo una poderosa forma de expresión. Esto derivó en una colección invalorable de afiches", explica Hernán Mutti, gerente de Marketing de Fratelli Branca. Hoy, esta colección sigue creciendo gracias al concurso "Arte Único", que va por su séptima edición.

Para Fernando Gouiran, director de Comunicaciones de Moët Hennessy, hay un mundo compartido entre vino y arte. "En la creación de un vino hay un proceso de transformación que sublima racimos y viñedos en algo nuevo e inédito. Lo mismo ocurre en el arte: cada obra tiene características únicas, fruto de una transformación de diferentes materiales, colores, estilos y técnicas", asegura. Como sintetiza Fernando Entin, con años de experiencia en restaurante, "la gastronomía es una profesión que exige cuerpo; sin pasión no la podés hacer. En eso, también, se parece al arte".

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