Cómo dejar a un lado el ego para ser un mejor líder

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7 de febrero de 2020  • 12:14

¿Te cuesta salir del centro en todo lo que implica a tu equipo de trabajo ? ¿Sentís que, siendo líder de tu emprendimiento , todos deberían hacer únicamente lo que vos pensás? Invitamos a Noel Carrizo, coautora del libro La muerte del ego como camino hacia el liderazgo (Ed. Granica) y Directora de ADN CONSULTORÍA, para que nos cuente por qué es importante dejar de lado el ego a la hora de liderar.

"Me presento: soy Noel Carrizo, directora de una consultora y autora del libro La muerte del Ego como camino hacia el liderazgo". Esto y un listado de títulos más sería la presentación que le gustaría hacer a mi ego para que me leas y te impresiones con mi perfil. Y es verdad que se siente bien cuando uno recibe cierto reconocimiento del otro, pero... ¿eso realmente me define?

Seguro escuchaste hablar sobre el ego y hasta lo viste en alguna persona. Tal vez ahora mismo tengas en mente a un pariente, jefe, amigo, colega o pareja con un gran ego. Si bien resulta más fácil identificarlo en otros, esta vocecita está en todos nosotros, en mayor o menor medida. Sin embargo, ¿nos damos cuenta cuando nuestro propio ego sale a la luz?

Te propongo responder unas preguntas para invitarte a tomar mayor consciencia sobre tu accionar.

1. ¿Te pasó alguna vez que actuaste de una forma determinada con el único fin de que no te vean vulnerable o que nadie note que no te sentías a la altura de las circunstancias?

a. Sí, muchas veces.

b. Sí, alguna vez.

c. No, nunca me pasó.

2. ¿Te pasó alguna vez que sostuviste una discusión aún sabiendo que posiblemente no tenías razón, pero evitando demostrar que te podías estar equivocando o que había algo que no sabías?

a. Sí, muchas veces.

b. Sí, alguna vez.

c. No, nunca me pasó.

3. ¿Alguna vez hiciste algo, aunque no estuvieras internamente convencida de hacerlo, sólo porque "todos los hacen" o porque creías que era lo que "debías" hacer o "se esperaba de vos"?

a. Sí, muchas veces.

b. Sí, alguna vez.

c. No, nunca me pasó.

4. ¿Logras reconocer cuando actúas exclusivamente en busca de la aprobación, aceptación, admiración o el amor de otros?

a. Sí, suele ocurrirme.

b. Sí, alguna vez me ocurrió.

c. No, nunca me pasó.

Estas preguntas podrían servir de guía para detectar cuando este "fantasmita" asoma. Porque no se trata solo de ser egocéntrico o creerse superior al resto, sino que tiene que ver con aquellas acciones que hacemos para recibir el reconocimiento del otro o evitar que nos vea vulnerable, ignorante o insuficiente. El ego quiere que "encajemos", por eso busca la admiración, la aceptación, la aprobación y caricia de los otros. Y en una sociedad en donde los aplausos son recibidos por los "exitosos" que - posiblemente, según tu ego- sean aquellos que todo lo pueden, lo tienen y lo saben, o los buenos, bellos y prestigiosos, lo único que quiere hacer es cumplir con su tarea de responder a estos altos parámetros que considera es "lo que se espera de vos".

Las falacias del Ego

Podríamos resumir que el ego se basa en tres creencias que le dicen que lo que tenés, lo que hacés y las cosas buenas que la gente dice sobre vos definen cuánto vales. Así es como nos convence de que:

  • "Soy lo que tengo","Soy lo que hago","Soy lo que dicen de mí".
  • "Mi valor como persona está en el dinero, elementos materiales, status, belleza y/o poder que tengo".
  • "Mi valor como persona está en mi cargo, mis títulos, mi lugar en el organigrama, en el podio o en la sociedad".
  • "Mi valor como persona está en lo que los otros dicen o piensan sobre mí".

Entonces….

El ego busca acumular "riqueza" y cae en la ostentación. Busca ascender y aumentar tu prestigio/poder y sostener la imagen positiva que otros proyectan en vos

El gran desafío es poder descubrir cuándo nuestro ego aparece para que no se salga con la suya. ¿Por qué? Porque, en el fondo, éste nos aleja de quienes realmente somos. Suele ocurrir que "ese alguien que los otros esperan que seamos" no es exactamente quién realmente somos, entonces nos vamos haciendo una máscara que muchas veces nos hace sentir mal, incoherentes o incómodos con nosotros mismos. Y, para peor, nos vamos acostumbrando tanto a sentirnos así que finalmente nos terminamos identificando con ese personaje que los otros "aceptan, admiran y quieren", y, casi sin darnos cuenta, nos alejamos de nuestro ser auténtico. Por eso la invitación de este texto es a observarnos y cuestionarnos para entender qué pasaría si pudiéramos reconocer cuando esto sucede. Ese es el inicio para desenmascarar y gestionar nuestro ego.

1. Aceptar y observar: sin reproches ni enojos hacia nosotros mismos el desafío está en aceptar que tenemos ego y volvernos observadores de nuestras conductas para evaluar cuánto ego hay en ellas.

2. Cuestionarse y dejarse cuestionar: el ego tiende a alimentar la creencia de que estamos en lo cierto mientras que el resto está equivocado. Cuestionarnos a nosotros mismos y dejarnos ser cuestionados por otros es un mecanismo en el que logramos suspender su voz y explorar nuevas posibilidades que nos abren al cambio y al aprendizaje.

3 .Abrazar el ser vulnerable: cuando reconoces tu vulnerabilidad dejás de ocultarla y te conectas con tu autenticidad. Entonces ya no sos "el personaje" que invierte tiempo en construir una imagen de lo que no es para mostrarle a los demás.

¿Te animás a aceptar cuando tu ego aparece y a enfrentarte a las máscaras que estás cargando y que, sin duda, no te definen? Porque … ¡vos sos más que todo eso!

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