Cómo es la vida en la Isla Mauricio, África

Una isla paradisíaca, pero llena de contrastes
Una isla paradisíaca, pero llena de contrastes Crédito: Latinstock
Agustina de Alba
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3 de noviembre de 2016  • 12:37

El posteo pasado les conté cómo inesperadamente acepté una oferta laboral en África, más concretamente en la Isla Mauricio. Bueno, después de tanta revolución en mi vida, de dejar un trabajo, contarles a mis padres y sorprender a todo el mundo, llegamos a la Isla Mauricio: es una isla muy chica, que vive del turismo. Está llena de resorts millonarios, de gente que viene de Europa en avión privado. En la isla siempre hace calor y hay sol. Un detalle no menor es que fue colonia francesa primero, luego inglesa, y recién hace 48 años se independizó. Existen tres idiomas oficiales: inglés, francés y criollo. Y si bien me habían contratado sabiendo que solo manejaba inglés de esos tres, jurándome que era suficiente, comprobé que solamente era suficiente para comunicarme con mis clientes. En cambio, era imposible para comunicarme localmente y con mis compañeros de trabajo, ya que todos hablan creole, por más de que intentara hablar otro idioma. Por este y otros temas, lo que viví ese tiempo ahí en la Isla Mauricio no lo viví en ninguna otra circunstancia en mi vida.

Para que se den una idea, si querés viajar en transporte público solo podés hacerlo o te “aceptan” si sos de tez oscura. Una vez, sin saberlo, me subí a un autobús público, y a las dos paradas me bajaron obligada. En los supermercados no hay un precio fijo para cada producto, sino que el precio varía según tu color de piel. Y lo mas triste de todo, es que por un mismo trabajo, una persona de tez blanca gana 10 veces más que una persona de tez oscura.

Otra cosa sorprendente es la desigualdad de género. Las mujeres no se meten al mar por ejemplo, porque que esperan a que sus maridos salgan del agua para secarlos. Una vaca tiene más derechos que una mujer allá, y los hombres te pueden nalguear sin ningún problema. De hecho, a mí me pasó con mi jefe la primera semana de trabajo ¡y sentía que me moría! Le conté a una compañera local y no entendía mi problema, porque para ella ¡era lo más normal del mundo! Al menos, de su mundo... ¡Ah! y me olvidaba: en el hotel en donde trabajaba, las mujeres solo podían estar en el área de limpieza o ser secretarias de los grandes cargos jerárquicos. Las únicas excepciones éramos la Gerente de Marketing del hotel, Francesa, y yo, hasta ese momento la Sommelier Junior.

Todo un mundo completamente nuevo e inesperado para mí. Yo volvía a mi casa y no podía dormir del shock, porque todos los días descubría algo nuevo, que en ningún blog lo decía. Y claro, porque cuando uno va de viaje, no ves estas cosas, solo te llevás la superficie, el mar cristalino y los peces de colores. Yo era la Asistente del Head Sommelier, y él era francés (Jerome). Junto con la Gerente de Marketing éramos las excepciones importadas a la isla, ya que allí no hay escuela de Sommeliers ni de Marketing. 3 excepciones entre las 800 personas que trabajaban ahí. En esa primera semana, Jerome intentaba enseñarme todo, a nivel profesional y cultural. Lo primero que me dijo cuando me recibió fue: "Vos acá no sobrevivís".

Nosotros trabajábamos en el One & Only St Geran, un hotel de lujo en la isla, donde, para que se den una idea veranea la princesa Carolina de Mónaco. El hotel contaba con 3 restaurantes, uno de ellos el de Alain Ducasse donde yo trabajaba, otro de comida india y un restaurant de comida internacional, cada uno con su propia carta de vinos, más una carta de vinos enorme común a todo el hotel.

Crédito: Latinstock

En fin, además de todo ese shock cultural que estaba viviendo, en mi tercer día de trabajo, me llama a una reunión el Gerente general del hotel, junto al Gerente de alimentos y bebidas y a Jerome. Y ahí me anuncian que Jerome tenía que dejar el hotel por un problema personal ¡y que yo iba a quedar a cargo como Head Sommelier de todo el hotel hasta nuevo aviso! Sí, sí, como lo leen. Ya se enterarán de cómo me fue con esa experiencia.

Mis recomendados

Sigo en Singapur estos días y estuve en una charla sobre productos argentinos de Norte a Sur de nuestro país, dictada por Soledad Nardelli y Martín Molteni. Ellos me invitaron a sumarme con una propuesta de vinos para la charla, que representaran a las diferentes regiones de Argentina. Les muestro qué vinos seleccioné:

NOA:

Laborum Tannat 2015, Bodega El Porvenir de Cafayate, Salta

CUYO:

Colonia Las Liebres Bonarda 2015, Bodega Altos Las Hormigas, Lujan de Cuyo, Mendoza

Calcareo Granito de Tupungato Malbec 2013, Bodega SuperUco, Tupungato, Valle de Uco, Mendoza

PATAGONIA:

Barda Pinot Noir 2015, Bodega Chacra, Mainque, Rio Negro

CENTRO:

Costa y Pampa Sauvignon Blanc 2014, Bodega Trapiche, Chapadmalal, Costa Atlantica

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