Con el fuego en esquina

Con fondo jazzístico, a la luz de candiles y un tono asiático
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22 de octubre de 2000  

Mucho más de ocho fuegos encienden a este grupo de cocineros que se instaló en una de las tan apetecidas esquinas de Palermo, en la que se aprovechó la vidriera sobre la bocacalle con amplia vereda. La doble altura del local dio lugar a un segundo comedor en el entrepiso, al parecer bastante elegido por la clientela, en gran medida compuesta por parejas, las que llegan temprano mayorcitas, y cada vez más jóvenes a medida que avanza la noche. La música es muy buena, algo fuerte pero da gusto oírla, Juan Manuel González, uno de los responsables, acaba de renovar el repertorio jazzistico movido y los temas en guitarra. Todo puesto en color claro que no llega a blanco, las lámparas y cortinas de tela liviana contribuyen a una luz cálida muy agradable, pero poco apropiada para ver la comida, aun con las velitas. En la barra se espera mesa con algún trago o una copa de blanco bien fresco; hay vinos modernos y a muy buenos precios.

La carta de cocina es muy corta, bien de acuerdo con el lugar asignado a los ocho fogones. Allí trabaja Sebastián Schatz, con sus collares y sus gorritos coloridos, que demuestran su afinidad con las etnias asiáticas, y explican el porqué de pertenecer al grupo del fuego free will cuisine.

Del comienzo son recomendables el hojaldre de tomates secos al pesto con rúcula y vinagreta de aceto ($ 5,50) y las fatays libanesas de cordero con dip de melón, cardamomo y yogur (6), sabroso e imaginativo, pero el resto le baja el puntaje a la cocina. Del desarrollo surge lo mejor de la carta, un salteadito norteño de pollo con humita de bambú (11), la sartén de tiritas de salmón rosado con espinacas frescas (14) y las ravioletas integrales de lima rellenas de mariscos con salsa de salvia y mejillones que están saliendo mejor. De lo dulce, elegir el helado indio especiado con crocantes de coco y coulis de mango, y el aro de chocolate con ganache y salsa de chocolate, lo mejor. Hay un menú de mediodía a 8 pesos.

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Nombre: Ocho Fuegos

Dirección: El Salvador 5800 Esq.Carranza, Palermo

Teléfono: 4771-9565

Cocina: fusión

Horario: mediodía y noche, de lunes a sábado

Capacidad: 36 cubiertos

Tarjetas: Visa

Ambiente: * * *

Atención: * * *

Cocina: * * *

Un cognac de dos siglos

Hace dos siglos que la familia de Richard Hennessy, irlandeses católicos, se asentó en Cognac, Francia, y comenzó a comercializar el aguardiente de uva con la denominación más celosamente controlada. El cognac se bebe con hielo antes de la comida, explica Maurice R. Hennessy, de paso por Buenos Aires, y puro al final a temperatura ambiente, jamás calentado. Tiene el color del roble francés -dice describiendo el XO-, en la nariz el aroma de flores de viña, de frutas del bosque, miel, cera y vainilla; necesita la copa de forma évasée o tulipán, no el balón antiguo . Este tradicional Extra Old ($ 178) lleva una mezcla de cognac de 10 a 80 años de añejamiento... seguramente con algo de aquel del 1800, el primero de la casa Hennessy, que ya lleva ocho generaciones. El acuerdo con los puros se logra con el Privilège VSOP -Very Superior Old Pale ($ 57)- y el V.S. -Very Special ($ 47)- que hace una deliciosa pareja con el chocolate amargo. El H. Paradis ($ 433) lleva cientos de cognac añejados durante dos siglos, y el Richard Hennesy ($ 2800), creado en 1996 en homenaje al fundador es, según Maurice, como beber la historia, presentado en precioso frasco de cristal con interior de vidrio -por lo del plomo- y tapón de plata, hecho a mano en la antigua cristalería de Saint Louis.

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