Con una vaquita. Así pasaron del chat de mamis a la empresa propia

Jimena Barrionuevo
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6 de agosto de 2019  • 13:59

Buscar la solución a un problema cotidiano puede ser LA técnica para descubrir una idea de negocio . Ese fue el caso de Laura Polanco (39), que no lo buscó ni lo imaginó, pero cuando se encontró resolviendo una serie de cuestiones en el chat de mamis del colegio de sus hijos en las que el dinero estaba siempre presente, supo que estaba ante una oportunidad única en su vida. Charlamos con ella y nos contó toda la historia de su emprendimiento, Hacé una Vaquita.

"Cuando comenzaron la etapa de escolaridad, además de involucrarme en todo lo relacionado con su desarrollo educativo, tomé la tarea, casi sin quererlo, de juntar el dinero entre todas las mamás para los regalitos de los cumples, los materiales del jardín, los libros de estudio, regalos del día del maestro, la fiesta de egresaditos, etc. Era algo que nadie quería hacer. Por eso siempre terminaba haciéndolo yo e, incluso, me tomaron como referente en el grupo. Fue en ese momento que me di cuenta de que allí había un problema por resolver y una oportunidad para emprender".

Así empezó a pensar en la posibilidad de desarrollar una aplicación que sirviera para hacer la famosa "vaquita" entre varios y con la opción posterior de tener el dinero en mano o canjearlo en algún comercio que se sumara a la propuesta.

"El hecho de que nadie quisiera encargarse de juntar el dinero, de tener que esperar en la puerta del colegio que una mamá viniera con el efectivo o que no tuviese cambio, la responsabilidad de tener todo el dinero en efectivo con el riesgo que eso implica, poner dinero por otro (que muchas veces uno no recupera), hacer listas en papel o un Excel controlando quién aportó y quién no, recordarles a aquellos que no aportaron y tener que comprar el regalo fueron todas situaciones que viví. Así contado, solo parecen pavadas, pero a fin de cuentas, a nosotras las madres, nos implica dedicarle tiempo a algo más, tiempo que, en nuestro caso, siempre escasea".

Unidos por una solución

Laura estaba inquieta, sabía que necesitaba darle forma a esa idea que la perseguía y que quizás significara la oportunidad de concretar el sueño de ser artífice de su propio destino en el ámbito laboral. "Trabajé durante años en relación de dependencia en el área de telecomunicaciones, pero mi mente y mi corazón me decían que ese no era mi lugar. Soy licenciada en Administración y, como tal, nunca fui capaz de hacer nada creativo con mis propias manos que pudiese vender y generase ganancias. Entonces, me resultaba todavía más difícil salir de esa modalidad de trabajo".

La primera barrera que tuvo que enfrentar fue el no rotundo de su marido Sebastián -que trabaja en una empresa de sistemas- y, en un principio, no creía en la viabilidad del proyecto. Cuando logró convencerlo, comenzaron a buscar a la persona que desarrollaría el sitio. Otro tema que no fue nada fácil, hasta que contactaron a Martín Fabbricatore, quien finalmente se encargó del asunto.

Juntos idearon entonces una plataforma online para que cualquiera pudiera registrarse y crear una vaquita. La llamaron Hacé una Vaquita y permite sumar a todos los potenciales aportantes quienes, a través de WhatsApp, redes sociales o mail reciben un link con la invitación a participar y la fecha hasta la cual pueden hacerlo. Luego la aplicación envía recordatorios cuando se acerca la fecha límite.

Las siguientes barreras que surgieron tuvieron que ver con lo burocrático: cómo dar de alta la sociedad, realizar inscripciones y demás temas administrativos. Sin embargo, cada traba fue superada con trabajo en equipo. "Nunca bajé los brazos, seguí insistiendo, seguí buscando, seguí pensando hasta que lo encontré. No fue ni es fácil, pero es sumamente placentero saber que se puede, que alcanzaste lo que te propusiste, que lo estás logrando. No solo es una satisfacción a nivel personal, es un ejemplo para mis hijos enseñarles que no hay que bajar los brazos, que hay que creer en uno mismo y que hay que poner todo el esfuerzo en aquello que uno desea para poder ver luego los resultados".

Cómo funciona el sistema

¿Qué pasa una vez que todos pusieron el dinero? "Una vez finalizada la vaquita, el creador o el beneficiario tienen dos opciones: retirar el dinero, a través de una transferencia bancaria, o cambiar ese dinero por vouchers de compra en algunos de los locales adheridos al servicio. Retirar el dinero tiene un costo del 10%, pero actualmente se encuentra bonificado en Vaquitas de hasta $4000, mientras que comprar en los comercios adheridos utilizando los vouchers de Hacé una Vaquita no tiene costo. En el caso de utilizar el dinero para comprar en comercios adheridos se puede dividir una Vaquita en varios vouchers más chicos, para ser utilizados en uno o varios comercios", explica Laura.

A la Vaquita se puede acceder desde celulares y computadoras. El sistema de cobros y pagos se realiza a través de Mercado Pago. Quienes aportan para un regalo lo pueden hacer en efectivo (si la vaquita tiene un plazo de más de 5 días para participar), débito, crédito o a través del dinero disponible en la cuenta de Mercado Pago. Si bien se trata de un desarrollo local, en las vaquitas pueden participar también personas desde el exterior.

"Conformamos un equipo interdisciplinario con el cual diseñamos y desarrollamos la herramienta. La Vaquita permite lanzar la convocatoria a contribuir, realizar la gestión y el seguimiento de esta difícil tarea de manera muy sencilla. Como suele suceder, las ideas evolucionan y nuestro emprendimiento no es la excepción. Por eso, a la solución ya implementada, se sumó la posibilidad de que los usuarios puedan comprar en diferentes comercios pagando directamente con vaquita", dice contenta.

Laura reconoce que no es fácil y que le dedica todo el tiempo posible, sin dejar de atender otras responsabilidades. Cuando decidió dejar su trabajo bajo relación de dependencia, una de las razones que la impulsaba era no estar atada, poder manejar sus tiempos y acompañar a sus hijos, Emma de 8 e Ignacio de 4 años. "Es cierto que el emprendedor trabaja las 24 horas y en vacaciones. Pero sin dudas, volvería a tomar la misma decisión. Porque quizás hoy trabajo más horas, pero feliz. Estoy más tiempo presente con mi hijos, tengo la oportunidad de llevarlos y acompañarlos a los cumpleaños, por ejemplo, o a sus actividades. Pero una mamá que trabaja, ya sea en relación de dependencia o emprendiendo su propio proyecto, siempre necesita un poco de ayuda, y yo tengo la gran suerte de contar con dos personas muy especiales, las abuelas, que los cuidan cuando tengo una reunión por ejemplo o cuando estamos trabajando en la oficina".

En cifras

$150.000 fue la inversión inicial.

3 personas conforman el equipo de Hacé una Vaquita: Laura Polanco, Sebastián Álvarez Ferraris, Licenciado en Sistemas y Martin Fabbricatore.

12 años seguidos fueron los que Laura Polanco trabajó bajo relación de dependencia en el área de telecomunicaciones. ¡Hasta que se animó a dar el gran salto!

$750.000 es el monto facturado desde que se lanzó la aplicación este año, que destinan en su totalidad a la inversión.

5 consejos de Laura

  • Emprender da miedo. No es fácil. "Pero estoy convencida de que todo aquel que se lo proponga lo puede hacer. Pero es necesario creer en uno mismo y en su idea por sobre todas las cosas".
  • Tener una buena idea y buenos contactos. Esos son dos aspectos fundamentales a tener en cuenta al momento de emprender. "Muchas veces no nos damos cuenta, pero amigos o conocidos pueden ayudarnos con ciertos contactos importantes para comenzar con nuestro emprendimiento".
  • Hay que saber a quiénes escuchar. Probablemente te cruces con personas que no te den el apoyo que vos necesitás. No te preocupes, lo que hay que entender es que esas personas no son las indicadas para contarles acerca de nuestro proyecto.
  • Riesgos van a existir, las cosas pueden no salir como uno planea. Pero hay que seguir intentando, incluso aunque el resultado no sea el esperado.
  • Contar con un buen equipo, no estar solo. Y dedicarle tiempo al emprendimiento, dedicarse de lleno. Dejando incluso, como fue en mi caso, el trabajo en relación de dependencia.

¿Se te ocurren otras situaciones o conflictos a los que tu emprendimiento podría darles una solución? Pensá a qué necesidades o problemas estás respondiendo con tu producto o servicio y por qué la gente querría adquirirlo.

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