srcset

Bestiario

Contra todo pronóstico: así se adaptó Maisha a la llegada de un bebé humano a la casa

Jimena Barrionuevo
(0)
22 de mayo de 2019  • 00:01

Cuando Mara Balari confirmó que estaba embarazada, supo que iba a ser necesario solucionar un tema de convivencia que preocupaba tanto a ella como a Gustavo, su marido. Maisha, la gatita que habían adoptado hacía más de un año de un grupo rescatista de Parque Chacabuco, mostraba algunas conductas que inquietaban al matrimonio. Con casi un año de edad, Maisha había llegado al departamento de Mara y Gustavo porque cumplía con los requisitos que ellos buscaban. Que, a corto plazo, pudiera estar adaptada a una casa con niños y que manejara lo mejor posible sus jornadas de trabajo de nueve horas. "La conexión con ella fue instantánea. Apenas mi marido cruzo la puerta de la casa de la rescatista, Maisha empezó a marcarlo. Fue hermoso. Ese día salimos convencidos de la decisión y a la siguiente semana ya estaba con nosotros".

Sin embargo, ni Mara ni Gustavo estaba enterados sobre los hábitos y comportamientos del gato. Aunque en su infancia Mara había convivido con gatos, los animales siempre estaban afuera, en el jardín de la casa y ella nunca había presenciado sus particulares hábitos noctunos. "Maisha nos despertaba de noche, se ponía sumamente activa de madrugada y empezaba a maullar, hacer ruidos y tirar adornos de nuestro living con tal de despertarnos para jugar. Pensábamos que estaba loca, que tenía algún problema. Estuvimos así unos meses hasta que me enteré que estaba embarazada. En ese momento decidimos que íbamos a necesitar ayuda: estábamos en problemas si nuestra gata hacía destrozos de noche y despertaba a nuestro bebé", recuerda ella.

Fue así que contactaron a Hernán Pesis, educador y conductista felino, y concertaron una entrevista para que el experto conociera a Maisha. "En la primera visita me encontré con una pareja que amaba a su gata, un bebé próximo a venir y muchas preocupaciones debido al nivel de actividad y energía de la gatita. Las inquietudes eran las que cualquier pareja, con un bebé en camino, puede tener: si la gatita iba a manifestar celos hacia el bebé, si debido a estos celos, o por un tema territorial, había riesgo de que la gatita agrediera al bebé y si debían permitirle ingresar al cuarto del bebé o mantener la habitación del pequeño cerrado y la cuna fuera del alcance de la gata". En cuanto a la gata, Pesis estaba más que tranquilo: se la veía activa, juguetona, curiosa, con todas las conductas esperables en un gato sano.

Hernán Pesis tiene estudios de comportamiento felino, adiestramiento conductista, etología y psicología animal. También está formado como auxiliar de veterinaria y primeros auxilios. ?
Hernán Pesis tiene estudios de comportamiento felino, adiestramiento conductista, etología y psicología animal. También está formado como auxiliar de veterinaria y primeros auxilios. ?

En la visita, Pesis charló con el matrimonio sobre la historia de la gata, su entorno, sus rutinas y su conducta. También les explicó sobre la conducta natural de un gato, descartando muchos mitos y tratando de que vieran la situación con los ojos de ella. Luego les propuso una rutina diaria de ejercicios con algunas modificaciones del entorno. "La finalidad de estos ejercicios y modificaciones era redirigir de manera apropiada toda la energía de la gatita hacia los elementos adecuados. Tratándose de una gata joven, y que pasaba gran parte del tiempo sola, era lógico que se divirtiera persiguiendo las manos y tobillos de sus humanos. O que saltara por todos lados tirando objetos para llamar su atención", explica.

También les recomendó integrar el mundo de la gata al del bebé, todo lo contrario a lo que suelen aconsejar que es separar la cuna y cerrar las puertas. Básicamente les sugirió una serie de ejercicios de condicionamiento, todos destinados a asociar positivamente el entorno del bebé con la gatita. Por ejemplo, reforzar positivamente, con algo rico y caricias, la cercanía de la gatita hacia la panza con el bebé dentro, hacia la ropa que iba a ser del bebé, el perfume que iba a usar y sus juguetes. "Incluso les sugerí que armaran el cuarto del bebé antes de su llegada y que dejaran libre acceso a la gata y ubicaran la cuna en su lugar definitivo, permiténdole a la gata que la marcara con su olor la cuna, la ropa y los juguetes como parte de su entorno seguro".

Familia unida

Aunque tenían mucho trabajo por delante, Mara y Gustavo entendieron que estaba transitando el camino correcto. Aprendieron, escucharon y pusieron en práctica los consejos que Pesis les había dado. "El día que llegamos con Felipe a casa, Maisha lo miró a la distancia, expectante, con respeto y no se acercaba demasiado. Poco a poco fue entendiendo quién era y acercándose lentamente a olerlo. El día de mi cumpleaños como venía haciendo hasta ese momento, fue a olerlo. Y al instante lo marcó con su cara y le lamió la cabeza. Ahí entendimos que toda la charla con Hernán y nuestra tarea de todos los días había dado sus frutos. Nos habíamos convertido en la familia que deseamos tener con mi marido".

Los gatos lamen y se frotan con los humanos como señal afiliativa. Así, marcan con su olor a quienes consideran confiables y parte de la familia.
Los gatos lamen y se frotan con los humanos como señal afiliativa. Así, marcan con su olor a quienes consideran confiables y parte de la familia.

Hoy Felipe tiene 6 meses. Maisha lo sigue cuidando, lo sigue marcando con su olor familiar y lentamente se está dejando acariciar por el chiquito. "Con nosotros está sumamente cariñosa. Entiende este nuevo rol que tenemos como padres. Quiere jugar y que le hagan mimos, pero sabe cuándo es el mejor momento para pedirlo. Y es cuando Felipe está durmiendo. Y claro, no podemos decirle que no. ¡Es una genia!"

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.