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Coronavirus en la Argentina

Coronavirus. Volvieron para contar una buena noticia, pero quedaron varados en medio de la pandemia

Alejandro Gorenstein
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25 de mayo de 2020  • 00:52

En abril del 2019 Lucas y Denise habían comprado los pasajes para visitar a sus familias con la idea de pasar Navidad y Año Nuevo en la Argentina, su país natal. Sin embargo, como a Denise todavía no le otorgaban el pedido de residencia legal, corría el riesgo de salir de Polonia y no poder regresar hasta después de seis meses. Entonces, decidieron cambiar los pasajes para finales de febrero. La idea, cuenta Lucas, era que él se quedara dos semanas en Buenos Aires mientras que Denise iba a permanecer hasta el 31 de marzo.

Unos días antes de terminar el año se enteraron de la hermosa noticia de que Denise estaba embarazada de ocho semanas. Entonces, se les ocurrió guardar el secreto para poder compartirlo cara a cara con sus familias.

"Llegamos y yo tenía miedo de que se me notara la panza. Esa misma noche juntamos a nuestras familias y les contamos la novedad. Fue una hermosa sorpresa para todos, mis padres y mis suegros se pusieron a llorar, no lo esperaban. Eran muchas emociones, explotaron de alegría, estaban como saltando en una pata", se alegra Denise.

Con los familiares argentinos antes de la cuarentena
Con los familiares argentinos antes de la cuarentena

La verdadera sorpresa vendría después.

El inicio de la historia

Si bien se conocían desde los cinco años, Denise Savazzini (29) y Lucas Suriano (31) se pusieron de novios en 2009 y se casaron en 2014.

Durante un tiempo él trabajó en una empresa en Buenos Aires en el área de finanzas (en riesgo crediticio) y hace dos años su jefe, que vivía en los Estados Unidos, lo llamó por teléfono para hacerle una sorpresiva propuesta.

  • -Me gustaría que vengas a trabajar con nosotros a Varsovia (Polonia) -le dijo.
  • -La verdad es que no tengo plata ni para hacer la mudanza -le contestó Lucas en ese momento.

"Como somos muy creyentes pensábamos que si se tenía que dar esta oportunidad, iban a aparecer los recursos. Y a los pocos días me llamó mi jefe para decirme que nos iban a pagar todos los gastos, hasta incluso el pasaje de nuestro perro. Esa fue la señal que esperábamos y decidimos irnos", cuenta Lucas, que en julio de 2018 viajó con su mujer a Varsovia.

"Lo que más nos cuesta es el idioma"

"Al principio me pareció un destino poco común, pero siempre habíamos tenido ganas de conocer, de viajar y teníamos el deseo de estar en otro lugar. Me gustan los desafíos y al estar con él no iba a dejar de apoyarlo. Igualmente me costó mucho porque yo soy profesora de música y me iba sin un permiso de trabajo, tenía que tramitarlo, dejé todo acá y nos fuimos. Nos encanta la ciudad, la forma de vida, aunque lo que más nos cuesta es el idioma", dice Denise.

Lucas trabaja para un banco de Nueva York que tiene una sucursal en Varsovia y él se dedica a generar reportes de riesgo de liquidez. Dice que es un empleo muy bueno, aunque un poco demandante. Lo hacía en forma presencial, de 8hs a 17hs, y una vez a la semana en forma remota.

"Si pudiéramos volver mañana, lo haríamos"

El 17 de marzo Lucas debía regresar a Varsovia, pero el 13 de ese mes Polonia decidió cerrar sus fronteras a raíz de la pandemia. "En ese momento me pregunté qué iba a hacer, pensábamos en que si la frontera no se abría y yo lograba viajar y Denise se quedaba en Buenos Aires, me iba a perder el parto. Entonces, lo primero que pensé fue en quedarme y viajar con ella el 31. En medio de la cuarentena nos enteramos que la aerolínea polaca LOT tenía un vuelo de repatriación para el 30 de marzo, pero como nadie nos dijo que los vuelos se iban a cancelar decidimos viajar el 20 de abril. Mi miedo era sacar un ticket, que se cancelara el vuelo y tener que volver a comprar otro porque era un montón de plata. Por eso, traté de esperar esas tres semanas. Vivimos en Europa, pero no somos ricos, vivimos al mes" , confiesa Lucas.

Finalmente, Lucas y Denise se quedaron varados en la Argentina aunque siempre el plan A era y es, incluso hasta hoy en día, regresar a Polonia. Sin embargo, a medida que va pasando el tiempo se van dando cuenta que se trata de una meta muy complicada, sumado a los siete meses transcurridos del embarazo. "Es una situación difícil. Si pudiéramos volver mañana, lo haríamos. Nuestra casa está allá, el tema es cómo volvernos. Las aerolíneas nos dan algunas opciones de vuelo, pero los pasajes cuestan (cada uno) USD 3.500 y la verdad es que no tenemos capital para comprar ni siquiera uno" , se lamenta Lucas.

"Siendo una mamá primeriza sueño con tener todas las comodidades"

"Me quedan algunas semanas todavía para poder viajar en avión a esta altura del embarazo y si consigo un permiso de un médico podría llegar a volar hasta dentro de cuatro semanas. Gracias a Dios estoy teniendo un embarazo muy bueno, no tengo ningún riesgo, los últimos estudios dieron muy bien", se ilusiona Denise.

Paseando por Buenos Aires con su panza de primeriza
Paseando por Buenos Aires con su panza de primeriza

En estos momentos Lucas y Denise se encuentran sin cobertura médica. "No tengo vergüenza de decir que me gustaría tener a mi hija (Olivia) en una clínica privada y no en un hospital público en medio de una pandemia. Cualquier persona que trabaja hoy en día tiene acceso a una prepaga, no es un lujo ni algo de ricos. Si bien valoro y respeto muchísimo la labor de la salud pública, en una situación de pandemia, y siendo una mamá primeriza, sueño con tener todas las comodidades ".

La ilusión de volver a Varsovia

Desde que llegaron están viviendo en la casa de los padres de Denise, ocupando la habitación de Antonella, su hermana menor. "Estamos literalmente con todas las valijas en el cuarto, toda la ropa tirada y metida como se puede, pero super agradecidos con mis suegros y con mis papás que nos están dando una mano enorme con un montón de gastos como los estudios que se tuvo que hacer Denise, la cuna y la ropa para Olivia, entre otras cosas", comenta Lucas.

"El gasto de un parto en una clínica privada es impagable. Nos piden $ 200.000 y si la bebé tiene algún problema y tiene que quedarse unos días en Neonatología se extiende a $ 400.000. Es un gasto que, sinceramente, no podemos afrontar, ni siquiera haciendo un esfuerzo entre las dos familias", se lamenta Denise.

Juntos en Varsovia para Navidad con su perrito
Juntos en Varsovia para Navidad con su perrito

Mientras tanto, Lucas sigue trabajando en forma remota desde las 4 hasta las 12 para coincidir con la hora de Polonia, aunque generalmente termina haciendo horas extras.

"No es que me resigné, pero una tiene que ser inteligente. No podemos seguir ilusionados con volver a Polonia si no aparece un vuelo o algo que nos indique que vamos a estar allá. Entonces, hace unas semanas empezamos a planificar el hecho de tener a Olivia acá. Hoy en día lo que más me preocupa es el tema del parto (la fecha es el 12 de agosto), que aparezca algún milagro, que alguna obra social o prepaga me tome ya que estoy muy bien de salud y es un embarazo de muy bajo riesgo. No tengo problema en quedarme, si bien extraño mucho a nuestra casa y a nuestro perrito, pero sueño con tener a Olivia en una clínica, que Lucas pueda estar conmigo y no sentir miedo de contagiarnos de coronavirus ".

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