Crearon un producto novedoso para descansar y proyectan ganar 5 millones este año

Nicolás Donnelly y Tomás Taussig, creadores de Pole Pole.
Nicolás Donnelly y Tomás Taussig, creadores de Pole Pole.
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12 de noviembre de 2019  • 16:48

Un producto innovador y bien confeccionado puede ser un hit para empezar con cualquier emprendimiento. A eso apuntaron los creadores de Pole Pole cuando empezaron con su marca. Y gracias a su estrategia de revendedores pudieron posicionar un producto que ahora es símbolo de la temporada veraniega. Conocé su historia.

Pole Pole nació de una búsqueda y de un encuentro. Nicolás Donnelly (31) y Tomás Taussig (31) querían emprender juntos, desarrollar algo propio, con su sello. En 2012, mientras mantenían sus trabajos en relación de dependencia, Nico y Tomi armaron, junto a otros amigos, una fundación en la Villa 31 en la que trabajan con chicos en recuperación de adicciones. Tienen un taller de producción de velas que, si bien es una ONG, funciona como una empresa. Esa primera experiencia (que continúa hoy en día), les sirvió para conocer de cerca el emprendedurismo. Ese mundo los sedujo tanto que se propusieron pensar una marca y desarrollarla en sociedad.

Bajar las revoluciones: un negocio

En 2014 comenzaron a indagar sobre los posibles espacios a conquistar y, en el medio, se fueron de viaje cuatro meses a África; ahí se cruzaron con su destino. Durante la expedición escuchaban mucho el concepto "pole pole" que, en swahili (el lenguaje más usado en África), significa tranquilo-tranquilo. Es una expresión que te invita a bajar las revoluciones y a conectar más. Ese lema fue el que los inspiró a crear su propia marca de puffs inflables que se podían meter en las piletas. Con el estilo relajado a la cabeza, imaginaron un artículo que llegara para acompañar al tiempo que se disfruta al aire libre, para vivir el concepto, para exprimirlo y practicarlo. Su objetivo es, a través de los productos, transmitir la idea.

Estrategia expansiva

Arrancaron Pole Pole de cero y se animaron a ir aprendiendo mientras daban los primeros pasos. Ambos tenían 26 años y un objetivo muy claro: emprender. Invirtieron 10.000 dólares cada uno y se lanzaron a la aventura. Crearon una red de revendedores por temporada, con 25 jóvenes, y buscaron llegar a barrios cerrados, countries , etc. bien distribuidos en el mapa para captar a todas las zonas. Así fueron armando y haciendo conocido el producto. La estrategia funcionó muy bien y, al poco tiempo, la marca ya tenía fuerza.

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La lona que usan es de primera línea, es la misma que se utiliza para cubrir los barcos en las marinas, está hecha para resistir el sol y el agua los 365 días del año, lo que hace que sean productos caros pero de calidad. Definir el precio fue uno de los grandes obstáculos. Nunca lo habían hecho y no tenían competencia directa para basarse. En el medio de la incertidumbre decidieron apuntar todo a Facebook, que estaba atravesando su mejor etapa: hicieron el lanzamiento por esa misma red y lograron, gracias al branding , tener publicidad gratis. De entrada enfocaron el proyecto en lo digital, los dos pilares del comienzo fueron los revendedores y la presencia en redes con tienda propia en la página. Gracias a esas maniobras, a los dos años empezaron a crecer y decidieron enfocarse en la venta mayorista, sumando la línea de productos inflables.

Desafíos

Para la fabricación tienen una red de talleres terciarizados. La materia prima es un tipo de lona que no la trabaja cualquier máquina de coser, por eso tuvieron que ir conociendo a quienes podían fabricar el producto y definiendo estrategias. Cada paso que avanzaban representaba una nueva barrera para sortear.

Otra dficultad del negocio es que lo particular de Pole Pole es que se trata de un negocio muy de temporada. El fuerte de ventas inicia en septiembre, con la llegaba de la primavera, alcanza un pico en diciembre y comienza a mermar después de las fiestas. Que el tiempo de explosión sea tan acotado representa un reto constante. "El negocio de temporada es muy particular y el desafío fue armar una estructura acorde a eso, más variable, que permita contratar gente solo en verano y no tenerla colgada el resto de los meses. El primer año armamos estructura de más que nos complicó, después tuvimos que achicar y encontrarle la vuelta", cuenta Nicolás.

Nuevos productos

Los primeros tres años duplicaban la facturación, el crecimiento fue vertiginoso. Armaron una estructura más grande, sumaron dos socios minoritarios (Lucas Lennon y Matías Balbiani) y en 2017 explotaron la marca con la aparición de su producto estrella: la reposera mochila con conservadora. Para las próximas temporadas ya piensan en diseñar una hamaca paraguaya que se guarda en una bolsita chiquita y armar otro modelo de reposera que sea más alto, con una forma más similar a una silla.

De vivir el concepto a hacerlo su negocio, Pole Pole sabe cómo nació y hacia dónde va.

EN NÚMEROS

  • Inversión inicial: 20.000 dólares (10.000 cada uno). En esta temporada proyectan facturar 5 millones de pesos .
  • 11 productos son los que conforman el catálogo slow down de Pole Pole (4 modelos para pileta, 3 inflables, 2 para interiores, 1 personalizado y la reposera).
  • 5 personas trabajan hoy en la empresa.

Canales de venta: la venta minorista directa se hace mediante la página www.polepole.com.ar (¡tienen envíos a todo el país!) o a través de Mercado Libre.

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