Creó su marca de lencería: arrancó con $800 y ya tiene 156 puntos de venta en el país

Jimena Barrionuevo
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3 de junio de 2019  • 12:30

Cuando Belén de la Fuente (29) y su marido se vieron en la necesidad de dejar la localidad de Florencio Varela jamás imaginó que ese cambio traería una oportunidad a su vida. Tenían que reubicarse en General Rodríguez para estar más cerca del depósito donde él comenzaría a trabajar. Entonces, con algunos ahorros, se abrió un local de indumentaria con la idea de generar un segundo ingreso para su hogar.

"Al principio, estábamos bloqueados, no sabíamos qué hacer. Si bien yo tenía mi negocio, las cosas no iban muy bien y el alquiler era casi imposible de sostener. Así que tomé la decisión de vender el fondo de comercio y mudarnos a Luján, donde conseguimos un lugar lindo y accesible para alquilar una vivienda". Para su sorpresa, el fondo de comercio se vendió en menos de una semana.

Y ya sin local, sobrevino la angustia. "Un día, navegando por Mercado Libre, en búsqueda de corpiños para mí, vi unas publicaciones de conjuntos muy baratos y se me ocurrió una idea: eran tan económicos que a ese precio podría revenderlos". No lo dudó y compró una docena de conjuntos de encaje, bien sencillos, en los colores básicos. Y en medio de la mudanza, cuando llegaron los productos empezó a fotografiarlos. "Agarré una sabana blanca, un par de florcitas de mi jardín y entre foto y foto, todo iba tomando forma. Ya más motivada, me abrí una cuenta de Instagram. Decidí ponerle Rock & Rose, porque al pronunciarlo de manera rápida, es como un juego para la boca y los oídos. Y me parecía excelente la combinación de ambas palabras entre lo que somos las mujeres hoy: fuertes y sensibles a la vez".

Nuevamente quedó gratamente sorprendida: el impacto fue más que positivo. Entonces supo que necesitaba interiorizarse en algunas cuestiones básicas que la llevarían a montar un negocio rentable. Estrategias de ventas, fotografía, packaging, inversión, telas. Tenía que aprender todo sobre el universo de la lencería.

Sin embargo todavía seguía con la mudanza, los gastos extra eran cada vez más y todo se hacía cuesta arriba. "Luego de un par de semanas, ya estábamos viviendo en la nueva casa en Luján. Era en un barrio cerrado, medio agreste por así decirlo, lejos de los supermercados, de una verdulería, de una panadería. ¿Y lo peor de todo? ¡No llegaba internet! Aunque parezca tonto, fue uno de los mayores obstáculos que tuve que atravesar".

En esas condiciones pasó un año y medio. Para trabajar por lo menos algunas horas al día usaba los datos de su teléfono celular e incluso se instalaba a tomar largos desayunos en algún bar del centro de Luján para usar el wifi del lugar. Y así, de una docena de corpiños básicos que había vendido, se propuso comprar más cantidades para volver a vender. Pero sentía que todavía podía crecer y confiar en su sueño: tener sus propios diseños y etiqueta.

Contrató a una productora de moda, varias modelos y se animó a su primera producción de fotos en un monoambiente, en la Ciudad de Buenos Aires. A partir de ahí, todo fue un boom. "Hubo muchos cambios a partir de que hice esa sesión de fotos. Empezaron a contactarse clientas curiosas, preguntando por ventas mayoristas, los términos y condiciones y los envíos".

Mientras, Belén investigaba el mercado, buscaba telas y puntillas y, lo más importante, un taller donde confeccionar sus propios diseños. Recuerda que estuvo meses hasta que dio con el taller que se ajustaba a sus necesidades. "Fue todo un tema. Acá en la Argentina lamentablemente la mayoria de los talleres son clandestinos y están en negro. Por otro lado, están los talleres mas profesionales y con años de trayectoria. Pero las cantidades mínimas que piden son muy grandes para emprendedores que recién arrancamos (por ejemplo 500 unidades por talle)". Pero no bajó los brazos y encontró un taller a su medida. "No me imponen cantidades mínimas de producción, lo que fue un alivio. Y son chicas que si bien trabajan desde sus casas, son monotributistas y está todo blanqueado".

Fue todo un desafío poder armar un diseño, hacer las muestras, elegir las telas, las puntillas. Y pudo comprender cuánto esfuerzo hay detrás de lo que parece una simple prenda. Poco a poco las clientas se fueron animando a comprar. Muchas siguen comprando todos los meses y algunas empezaron a revender desde sus casas y luego se pusieron locales propios en sus provincias. Belén también tiene como clientas muchas revendedoras que son estudiantes universitarias, y quieren hacerse unos pesos extras. Hoy cuenta con 156 puntos de venta en todo el país. "Todavía no puedo ni cambiar mi auto, ni irme de viaje. Pero lo dejo todo por gusto, porque quiero que la marca crezca y mis clientas puedan crecer junto a ella. Desde Luján, desde una habitación de 2x2, que es mi oficina y lugar de trabajo, sé por experiencia propia que hay que animarse y nunca rendirse".

Los 5 consejos de Belén

  • Dale un nombre a tu marca, servicio o emprendimiento. Hacé de cuenta que es un hijo, dale personalidad, y pensá qué querés transmitir.
  • Tené paciencia y mucha constancia. A veces pueden pasar varios días que no hagas ninguna venta. No depende todo de uno, hay que seguir para adelante, e intentar buscarle la vuelta (por ejemplo, armando estrategias nuevas de ventas, descuentos o promociones).
  • Si necesitás ayuda, pedila. No quieras hacer todo sola. Al principio es complicado pagarle a un fotógrafo o un diseñador. Pero siempre recordá que están nuestros seres queridos (alguna amiga copada, tu mamá) para darte una mano.
  • Buscá precios bajos, ¡siempre! Caminar mucho, agarra la bici, el auto o el bondi. A veces no todo está en internet y al alcance de nuestras manos.
  • Amá tu trabajo, y por más pequeño que sea, tenés que estar orgullosa de él y de tu esfuerzo.

En números

  • $800 fue su inversión inicial.
  • 12 conjuntos y 6 bombachas fueron su primera compra para revender.
  • $210 costaban los primeros conjuntos que revendió.
  • $750 es el valor actual de un conjunto de ropa interior a precio minorista.
  • 1080 conjuntos, en promedio, son los que vende mensualmente.
  • 156 son los puntos de venta que tiene Rock & Rose en todo el país.

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