¿Cuántos sexos hay?

No se agota en las elecciones sexuales de cada una, sino que evoluciona, desde la concepción hasta la adultez
No se agota en las elecciones sexuales de cada una, sino que evoluciona, desde la concepción hasta la adultez Crédito: Corbis
Marta Rajtman
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25 de noviembre de 2014  • 00:20

La sexualidad humana es más amplia y compleja de lo que creemos. No se agota en las elecciones sexuales de cada una, sino que evoluciona, desde la concepción hasta la adultez, y recibe distintos nombres. Cada una de estas etapas sienta las bases para el desarrollo de la siguiente. Conocelas.

-Sexo cromosómico: es el que se fija en la concepción, cuando un espermatozoide penetra en un óvulo. Cada célula de nuestro cuerpo posee 46 cromosomas, de los cuales dos determinan el sexo. De la unión de óvulo y espermatozoide surge una nueva célula llamada cigoto con sus 46 cromosomas, dos de los cuales son XX (cromosoma femenino) o XY (cromosoma masculino).

-Sexo gonadal: luego de cuatro semanas desde la concepción, el cigoto es ya un embrión y en la sexta semana aparecen las gónadas, que se transformarán en testículos u ovarios y que alrededor de la octava semana comienzan a producir hormonas femeninas o masculinas. Por eso, ya en esta instancia se puede llegar a definir el sexo de un bebé.

-Sexo de los órganos internos y externos: cuando el embrión tiene cromosomas XX (femenino), recibe las hormonas maternas y desarrolla las trompas de Falopio, el útero, la vagina, el clítoris y los labios. En cambio, si es XY (masculino), en la octava semana los nuevos testículos producen testosterona, la hormona responsable de desarrollar los testículos, el epidídimo, las vesículas seminales, la próstata y el pene.

-Sexo hormonal: la clase de hormona y su cantidad son cruciales para determinar caracteres en nuestros cuerpos, a lo largo de la vida. En la pubertad, por ejemplo, serán responsables de la formación de los pechos o la barba, así como también de la producción de espermatozoides y óvulos. Las hormonas sexuales nos acompañan siempre, ya que, una vez adultos, también influyen en el deseo y el funcionamiento sexuales.

-Sexo cerebral: l os estudios científicos sobre el tema demuestran que pareciera haber claras evidencias de diferencias estructurales entre los cerebros masculino y femenino, que serían inducidas por la cantidad de hormonas presentes en uno y otro. Aunque todavía queda mucho por investigar al respecto.

-Sexo asignado al nacer: durante los nueve meses antes del nacimiento, sucede un proceso biológico delicado y muy complejo que termina –la mayoría de las veces– en el nacimiento de un pequeño varón o mujer. Este es el momento en que comienza la influencia de los factores psicológicos, sociales, culturales y de la crianza, que determinan el desarrollo sexual de una persona. Todo empieza cuando se observan los genitales del bebé al momento del parto. Y luego los padres continúan ciertos detalles de crianza: ¿cómo vestirlo y peinarlo?, ¿qué colores queremos que use?, ¿con qué juguetes juega?, etc.

-La identidad de género: el poder decir "soy niña" o "soy niño" se adquiere entre los 18 meses y los tres años de edad, lo que no implica necesariamente a esa edad que la criatura entienda lo que quiere decir "femenino" o "masculino". La actuación de una persona en el papel del género abarca todo lo que dice o hace que sugiera a los demás que es un hombre o una mujer. Y eso incluye la expresión exterior de lo que la sociedad espera de la masculinidad o la feminidad en el aspecto (pelo, ropa), intereses, trabajos y demás áreas de la vida.

-Orientación sexual: por último, esto solo se refiere al tipo de persona al que cada individuo se siente atraído física, emocional, espiritual y románticamente. ¡Lo bueno es que acá todo vale!

¿Qué te pareció la columna de nuestra sexóloga? ¿Qué tema te gustaría que trate en futuras notas? Además, explorá tu orgasmo , ¿Por qué tenemos fantasías sexuales? y Sexo: retiros tántricos.

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