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Historias para conocer

Cuarentena. Sin ver el glaciar, dos ingleses quedaron confinados con su anfitriona Airbnb

Daniela Chueke Perles
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6 de julio de 2020  • 15:57

Aunque nacida en provincia de Buenos Aires, María Elena Müller es una patagónica de alma. Por eso le encanta recibir turistas, mostrarles las maravillas de la naturaleza que cautivan a los viajeros del mundo: el glaciar Perito Moreno, la ciudad en la que reside desde hace más de cuarenta años, El Calafate, en la provincia de Santa Cruz.

También la motiva hacerlos sentir bien recibidos, algo que, como viajera siempre le pareció un ingrediente vital para quien emprende la aventura de dejar el confort de su hogar y salir a conocer el planeta. Ese era su objetivo cuando se convirtió en una anfitriona de Airbnb, el sistema de alojamiento que permite hospedarse en casas de familia, habitaciones o departamentos temporales, en lugar de hoteles.

Una forma de seguir viajando

En el glaciar que los ingleses no llegaron a disfrutar, Elena y su compañero, Fabio Oyarzún, dueño de las cabañas Oasis Patagónico.
En el glaciar que los ingleses no llegaron a disfrutar, Elena y su compañero, Fabio Oyarzún, dueño de las cabañas Oasis Patagónico. Crédito: Gentileza

Se define a sí misma como una buena anfitriona. A ella le gusta viajar desde siempre, conocer muchísimos países y suele visitar muy seguido la ciudad de París, adonde vive su hija mayor.

"Desde que me jubilé de maestra de nivel inicial y cuando empecé a recorrer el mundo más seguido, descubrí esta modalidad de alojamiento y se me ocurrió hacerlo acá, como una forma de seguir viajando al recibir gente de distintas nacionalidades. En mi casa Oma Laurencia se han alojado franceses, alemanes, holandeses, israelíes y siempre es una linda experiencia", cuenta.

Lo que no esperaba fue lo que le pasó con Becca y Tom, dos pasajeros ingleses de 29 años que habían hecho una reserva por dos noches ya que iban a Calafate para conocer el Glaciar.

El confinamiento obligatorio comenzó justo cuando ellos llegaron y al poco tiempo se suspendieron los vuelos internacionales. De ese modo se terminaron quedando 51 días en aislamiento sin poder conocer ni el glaciar ni siquiera la ciudad.

"Solo el día antes de irse pudieron ir a caminar a la ribera del lago y me pidieron que los acompañe", cuenta Elena. "A esa altura ya teníamos una relación muy linda, eran como mis hijos adoptivos"

Recibir en tiempos de coronavirus

Oma Laurencia es el nombre de la casa que Elena Mullero ofrece en Airbnb: acá pasaron el confinamiento Tom y Becca.
Oma Laurencia es el nombre de la casa que Elena Mullero ofrece en Airbnb: acá pasaron el confinamiento Tom y Becca. Crédito: Gentileza

Planes suspendidios

La aventura que habían emprendido Tom y Becca incluía viajar durante un año por Sudamérica, pero quedó suspendida en lo de Elena. Antes de llegar a la Patagonia pudieron conocer Río de Janeiro en Brasil, las cataratas en Foz de Iguazú y de allí habían viajado directo a Calafate, con el plan de seguir viaje después de un recorrido por la región más extrema del globo.

Quedar varados como tantos viajeros en medio de la pandemia hubiera resultado una experiencia amarga de no ser por los dulces caseros y los alfajores de maicena, pero principalmente, por el trato cálido y cuidadoso de su anfitriona argentina.

Ella les proveyó de alcohol en gel, les ofreció quedarse sin preocuparse por el pago, los ayudó a conectarse con la embajada de Gran Bretaña y cada día se mantuvo en contacto con las autoridades de turismo para saber cuándo podrían repatriarse a su país.

Pudieron sí, disfrutar de los jardines de la casa, el paisaje de las montañas y el cielo límpido del sur, entrenar en plena naturaleza y tener larguísimas conversaciones con Elena y su pareja, en las que hablaban de los lugares que habían visitado, las costumbres, escuchar música y esperar.

Quedar varados como tantos viajeros en medio de la pandemia hubiera resultado una experiencia amarga de no ser por los dulces caseros y los alfajores de maicena

Finalmente el 6 de mayo, más de un mes y medio después, cuando ya eran prácticamente una familia, partieron en un largo viaje en micro a Buenos Aires, para tomar al día siguiente el avión que los llevó a Londres. Ya se encuentran en su ciudad y están buscando trabajo.

De despedida le dejaron una emotiva carta en la que la llaman "nuestra mamá argentina", y que, además escribieron en un perfecto castellano, que apenas manejaban antes de llegar y mejoraron notoriamente gracias a un forzado e inesperado laboratorio intensivo de idioma.

"Cuando llegaron no hablaban casi nada en español. A mí el inglés británico me costaba, pero usábamos el traductor y al final se fueron sabiendo un montón", se ríe.

Saludos desde Londres

Crédito: Gentileza

El 6 de julio, desde Londres, Becca Peachey escribió para LA NACION.

"No puedo creer que ya pasaron más de dos meses desde nuestra experiencia de encierro en Argentina: el tiempo pasó volando y el mundo se fue adaptando rápidamente a un nuevo tipo de normalidad. Fue un tiempo turbulento; la gente sufrió la pérdida de sus seres queridos, se produjeron movimientos políticos en todo el mundo, una recesión económica inminente vio sufrir muchas empresas y crecieron las tasas de desempleo.

Desde la última vez que escribí, nos pasaron muchísimas cosas: soportamos 38 horas en un autobús del que no se nos permitió bajar ni una sola vez, pasamos la noche en Buenos Aires, un vuelo desagradable de 16 horas y finalmente un viaje en metro y en tren de 2 horas a las afueras de Londres, en el campo del Reino Unido.

El viaje fue desesperadamente incómodo y lleno de ansiedad y temor, pero, a pesar de todo, finalmente logramos regresar de forma segura y libre de coronavirus. Fue maravilloso estar de nuevo en nuestro país y con nuestras familias.

"Soportamos 38 horas en un autobús del que no se nos permitió bajar ni una sola vez, pasamos la noche en Buenos Aires"

Pasamos 2 meses en una parte bastante remota del Reino Unido, disfrutando de la libertad de caminar y correr al aire libre (algo que no habíamos podido hacer en Argentina) y poder hablar el idioma de quienes nos rodean, reconectando con nuestros seres queridos por video. llamadas.

El Reino Unido está volviendo lentamente a la "normalidad", con permisos limitados para encontrarse con algunas personas y con otras familias, con los bares y los restaurantes reabriendo sus puertas. Sigue habiendo distanciamiento social, lavado frecuente de manos y las máscaras obligatorias en el transporte público.

Huéspedes y anfitriona se eligieron como familia adoptiva.
Huéspedes y anfitriona se eligieron como familia adoptiva. Crédito: Gentileza

Tom y yo estamos tratando de encontrar trabajo pero, dentro de una industria como la del marketing, que sufrió muchos despidos y recortes de empleos, vemos que es un momento difícil. Nos mantenemos positivos, agradecidos de que nuestros seres queridos estén bien y disfrutamos de nuestro tiempo juntos ¡en un clima más templado que el invierno de El Calafate!.

No sabemos cuándo tendremos la oportunidad de viajar nuevamente, pero estamos decididos a hacerlo en algún momento. Regresaremos a Argentina y a El Calafate, especialmente para volver a visitar a María Elena, a quien todavía estamos tan agradecidos.

Enviamos amor y mejores deseos a Argentina, un país y personas que siempre tendrán un lugar especial en nuestros corazones".

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