Cuatro recetas heredadas y con historias para un día de frío

Crédito: Ilustraciones de Lucila Piazza.
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29 de junio de 2020  • 21:16

¿Sos capaz de recordar el olor que había en la cocina de tus abuelos cuando llegabas a visitarlos? Y si cerrás los ojos, ¿podés imaginar cada detalle de ese plato favorito que alguien preparaba especialmente para vos?¿Qué tesoros gastronómicos guarda tu familia? Son esos que generalmente visten las largas y multitudinarias mesas de domingo o los cumpleaños, Navidades o celebraciones de cada clan. Cada una de nosotras sabe cuáles son. Son esos legados invisibles pero muy concretos que en estos tiempos de estar en casa y pasar más tiempo en familia -o incluso en soledad- sacamos a relucir. ¿Por qué? Porque nos conectan con todo eso que la comida tiene pero que no se mide en calorías o valores nutricionales. Porque hay recetas que fueron rituales íntimos, hay otras que son abrazos, otras que -quizás escritas en un papelito viejo, a puño y letra- nos hacen revivir personas o escenas que no queremos olvidar. Quisimos compartir las nuestras como un homenaje a los nuestros y como una invitación a que bucees en tus propias herencias culinarias y las repartas entre los tuyos.

Scones para el día de lluvia de Ita

Por Soledad Pérez Mendoza

Crédito: Ilustraciones de Lucila Piazza.

Este era el ritual de las tardes de lluvia en el campo con mi abuela Ita. Bastaba con que cayeran tan solo unas gotas para que, con miradas cómplices entre mis hermanos, ella entendiera la señal. Preparábamos los juegos de mesa en el living y esperábamos ansiosos ese olor a scon recién salido del horno. Su técnica era no amasar demasiado y apretar bien la manteca con los dedos hasta que se formaran miguitas. Sus pancitos de color dorado y de textura suave y esponjosa eran el maridaje perfecto para el té, su tradicional 5 o'clock tea, como decía ella por su origen inglés. En mi familia, siempre que llueve recordamos ese olor y nos transporta a esos veranos en familia y los mejores recuerdos de Ita, la abuela más generosa que pude tener.

  • ¿Qué llevan? 100 g de manteca / 1 cda. sopera de azúcar / 1 cda. de sal / 1 o 2 huevos / Leche / 4 tazas de harina leudante
  • ¿Cómo se hacen? Poner en un bowl la manteca fría cortada en trocitos. Agregar el azúcar y luego la harina y la sal. Trabajar con los dedos hasta que se formen miguitas y no se sienta más la manteca. Agregar los huevos y mezclar un poco, después sumar la leche hasta que quede una masa húmeda. Poner harina sobre la mesada, volcar la preparación, espolvorear con harina por encima hasta formar una masa suave, extender y cortar con el molde de scons. Hornear durante 30 minutos o hasta que estén doraditos.

Torta invertida de manzana de la abuela Lilia

Por Agustina Vissani

Crédito: Ilustraciones de Lucila Piazza.

La abuela Lilia hacía la torta los viernes a la noche para comerla el sábado a la mañana, o cuando fuera que llegáramos los porteños a su casa chorizo en Pergamino. Al final, estaba la cocina. Y en cuanto entrabas, la heladera. Arriba de la heladera y cubierta por un repasador, la torta de manzana. El sabor de la masa, como si fuera un gran scon dulce, mezclado con las manzanas acarameladas, era todo lo que está bien. La abuela Lilia no hablaba mucho, pero abrazaba fuerte y hacía la torta de manzana más amorosa que podía existir.

  • ¿Qué lleva? 5 manzanas medianas rojas / 500 g de azúcar / 200 g de manteca / 1 huevo / 3 yemas / Ralladura de naranja o limón / Esencia de vainilla / 1 cucharada de bicarbonato / 100 cc de agua / 500 g de harina leudante
  • ¿Cómo se hace? Precalentar el horno a 200 grados. Pelar las manzanas y cortarlas en gajos de 1 cm de ancho. En una fuente redonda, vaciar dos tazas de azúcar o lo necesario para cubrir toda la base (ella usaba una fuente negra y el secreto era que quedara completamente blanca). Acomodar los gajos cubriendo todo el azúcar y llevarlo al horno por 20 minutos. Mientras tanto, en un bowl, mezclar la harina leudante, la manteca (a temperatura ambiente) y 1 taza de azúcar. Agregar el huevo y las yemas, la ralladura de limón, la esencia de vainilla y el bicarbonato. Unir con las manos formando un arenado. Al principio, parece que no se une. Si es necesario, agregar un poquito de agua. Cuando la masa esté integrada, llevar a heladera por 10 o 15 minutos. Sacar las manzanas del horno, estirar la masa sobre las manzanas y llevar al horno por media hora más. Cuando esté lista, sacar del horno, tapar la fuente con otra más grande para que la contenga en el momento de invertir la torta (con cuidado porque puede escurrir el caramelo) y listo.

Tarta de acelga de la abuela Asunta

Por Ayelén Di Leva

Crédito: Ilustraciones de Lucila Piazza.

Somos una familia numerosa y nos encanta festejar, y en todas las reuniones no podía faltar la tarta de mi abuela Asunta. La recuerdo a ella con su vestido y su delantal de cocinera, parada frente a la mesada cortando y amasando, con las manos llenas de harina. Además del libro de Doña Petroña, con hojas amarillas y rasgadas, tenía una radio antigua, que la acompañaba mientras cocinaba. Cuando yo era chiquita me pasaba horas a su lado, trepada en una banqueta, pegada a su hombro, mirando cómo transformaba esas verduras en un objeto de deseo. Por suerte, mis tías y mi mamá se ocuparon de continuar el legado. ¡Y en breve me toca a mí!

  • ¿Qué lleva?Para la masa: ½ kg de harina leudante / 100 g de manteca / 2 huevos (dejar un poquito para pintar) / Leche. Para el relleno: 1 cebolla grande o 2 chicas / 1 morrón / 1 o 2 dientes de ajo / 1 atado de acelga / 3 huevos duros / 1/2 taza de queso rallado / Sal y pimienta
  • ¿Cómo se hace?Para la masa, poner harina y manteca y unir hasta conseguir un granulado. Después, echar los dos huevos batidos (dejando un poco para pintar la tapa arriba). Una vez unida, agregar leche hasta que la masa tome punto y se pueda amasar. Hacer un bollo, dejarla reposar unos 30 minutos y, por último, dividir en 2 partes, una un poco más grande que la otra (la más grande es para la parte de abajo), y estirar ambas. Para el relleno, rehogar la cebolla con el morrón y el ajo y revolver. Por otro lado, hervir la acelga y picarla. Mezclar las preparaciones junto con el queso rallado y esperar. Una vez que la mezcla esté fría, tirarle los huevos cortados chiquitos. Condimentar con sal y pimienta. Para el armado, volcar la preparación sobre la masa base y cubrir con la otra tapa. Unir con el repulgue que más guste y pintar con huevo antes de hornear durante unos 30 minutos. Dejar reposar unos 15 minutos antes de servirla.

Spätzle de finde de papá Alberto

Por Belén Ardila

Crédito: Ilustraciones de Lucila Piazza.

Cuando era chica, con mi papá, Alberto, teníamos el plan de cocina los sábados. Hacíamos spätzle para almorzar en familia. Era un momento súper esperado por mí y con mucha preparación: teníamos el ritual de vestirnos de cocineros, ambos con delantal y gorro, nos sentíamos chefs del mejor restaurante. Recuerdo que yo me sentaba en la mesada y hacíamos la preparación juntos, entre risas y mucha harina. Mi parte favorita era la cocción, porque poníamos el aparato sobre la olla, pasábamos la preparación por la máquina para spätzle, la tirábamos al agua hirviendo y veía cómo se iban cocinando. Sentía que hacíamos magia. Gracias a ese ritual de mi infancia, se convirtió, hoy, en una de mis recetas favoritas.

  • ¿Qué llevan? 4 huevos / 100 cc de leche / 400 g de harina / 100 cc de soda / 50 g de manteca / Nuez moscada, sal y pimienta
  • ¿Cómo se hacen? Batir los huevos con la leche y la soda. Agregar la nuez moscada, salpimentar y batir nuevamente. Ir incorporando la harina de a poco intentando que no queden grumos. Se debe obtener una masa homogénea y pegajosa. Reservar con film en la heladera por 20 minutos. Preparar un bowl con agua fría y una olla con agua hirviendo. Para la cocción, pasar la pasta por una máquina para spätzle (o por la parte gruesa del rallador), directamente sobre el agua hirviendo. Cocinarlos hasta que floten, retirar con espumadera y pasarlos por agua fría para cortar la cocción. Para servir, saltear los spätzle en manteca y salpimentar. También se pueden acompañar con goulash o cualquier salsa que guste, quedan riquísimos.

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