De cepas y amores

Los Benmarco
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25 de mayo de 2003  

Pedro Marchevsky y Susana Balbo se conocieron en 1994, ambos mendocinos, profesionales del vino de distintas empresas, encontraron que unir sus vidas en pareja y reunir a sus hijos en familia era la mejor manera de fortalecer ese gran amor por el vino donde coincidían con un ideal óptimo.

Ambos tienen antecedentes familiares en la vitivinicultura y carreras exitosas en enología. Marchevsky es, además, ingeniero agrónomo y creador de lo que llama Viticultura de Precisión; ella es asesora de bodegas europeas.

Trabajaron juntos en Bodegas Catena y en 1999 decidieron dedicarse exclusivamente a la bodega propia, Vintage SA en Agrelo, Luján de Cuyo, donde además habitan y trabajan los hijos de ambos.

El hace los BenMarco, en homenaje a su padre; ella los Críos, por sus hijos, y Anubis, y pronto lanzará los Susana B. Aunque son para exportación, dejan una parte en el país para los argentinos que gustan de los vinos internacionales y reconocen sus precios altos. En la bella vinoteca Terroir –se recomienda una visita–, Marchevsky presentó sus dos BenMarco, el Malbec 2001 ($ 65) y el V.M.S (Vineyard Master Selection) 2001 (95), un assemblage con más de la mitad de malbec, cuarta parte de bonarda, y pequeñas proporciones de syrah, cabernet sauvignon y tannat, propiamente, un vino de autor.

Del malbec argentino Marchevsky destaca la expresión de la fruta, el color violeta intenso, el aroma muy amplio, los taninos dulces.

El V.M.S 2001 es más complejo, sobrio, fresco, elegante, gracias a la amalgama de uvas distintas, cada una con la expresividad de sus zonas de origen: especial para platos de gran cocina. La revista The Wine Advocate lo calificó con 92 puntos –"un vino estalla en la boca"–; el malbec obtuvo 90, mu-chos para lo que suelen reconocer los extranjeros.

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