De la ecología a la comida chatarra

Hablamos con Ron Mann, director de la recordada Grass. El cineasta vino a presentar Go further , su nuevo film, en el que continúa con la campaña ecologista
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23 de abril de 2004  

Con nostalgia del hipismo sesentista, el director Ron Mann hace culto a la filosofía de Greatful Dead. Cualquiera puede acceder a sus películas documentales, exhibirlas y recaudar plata para una "causa noble". Por Grass , un film de culto sobre la despenalización de la marihuana, varias organizaciones recaudaron cientos de miles de dólares que destinaron a ayudar a gente que está en la cárcel. Y lo mismo sucede con Go further sobre la gira ecológica del otrora actor de Asesinos por naturaleza , Woody Harrelson, que se acaba de ver en el Bafici. "Los Greatful Dead han permitido que su música se grabe a beneficio de otros. Porque no se trata de cuántos CD o DVD se venden, sino de cómo transformamos la cultura y el mundo juntos. En este sentido, mis películas son activistas", apunta Mann, canadiense, en un bar del Abasto, ante la mirada atenta de las mesas vecinas. Y entre otras cosas contará que después del festival estará en Washington en una reunión de la Norml (National Organization for Marihuana Laws), para reformar las leyes penalizadoras de la marihuana.

Ron Mann es un activista no agresivo. Se lamenta por estar nuevamente en Buenos Aires y no poder probar un bife de chorizo porque ya optó por la "vida sana". Y aunque un Big Mac no le quita el sueño, no tiene ningún prurito en fotografiarse abrazado a Ronald McDonald. Muestra una foto carnet que da cuenta de un detalle: 25 kilos arriba. Entonces dice que ahora se siente más liviano "para limpiar el medio ambiente".

No es un fanático, pero se ve que se tomó muy en serio las campañas ambientalistas de Woody Harrelson, que tiene varias plantaciones de cáñamo en Kentucky, que ya una vez se trepó al Golden Gate para protestar por la tala de árboles y que ahora salió de gira por las universidades estadounidenses a bordo de un ómnibus pintado con arco iris e imágenes alusivas al mundo en que vivimos. La ironía de Mann acompaña las locuras de Harrelson y sus amigos en Go further . Pero aunque lo parezca, no les toma el pelo. "Es que la ironía es muy poderosa -explica Mann a Vía libre-. El uso del humor sirve para ayudar a que surjan ideas nuevas. Yo crecí viendo películas ambientales muy aburridas, con imágenes de pescados muertos en el agua. Por eso pensé en hacer películas que lleven a los jóvenes al progresismo político. Me interesan los nuevos movimientos sociales. Y en todo caso, los freaks me parecen que son las corporaciones, las que crearon los alimentos transgénicos y un tipo de cultura homogénea donde todo el mundo come lo mismo."

No hay dudas de que el estilo de registro de Ron Mann tiene mucho de Michael Moore, el director de la ganadora del Oscar, Bowling for Columbine . "El creó un clima muy positivo para los documentalistas.Y representa un tipo de oposición política muy interesante." También Moore fue el inspirador del viaje cinematográfico de Mann. Después de ver The Big One , un diario de viaje de Moore sobre su recorrido por las grandes corporaciones estadounidenses, Mann decidió documentar el viaje de Harrelson. "Le dije que no quería plata y que, además, el corto final lo tendría yo." Para muchos espectadores, el viaje de Woody y sus amigos puede parecer el de una banda de freaks que, en el fondo, quieren pasarla bien. "Sí, él hace las cosas por placer. Pero en realidad es un tipo muy generoso, que armó una nueva banda de hippies."

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