Deco para chicos. 4 habitaciones infantiles con estilos bien diferentes

Crédito: Catalina Angelinetti.
Ayelén Di Leva
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13 de julio de 2020  • 14:44

Los nenes están más tiempo en casa y, quizás, te hayas dado cuenta de que su habitación es mucho más que eso. De repente, ese espacio que refleja su personalidad se convirtió, además, en su refugio, en su escuela y en su lugar de intimidad, donde pueden encerrarse para conseguir cierta independencia y jugar online con sus amigos. Vos también estás más tiempo en casa y quizás sea un buen momento para invertir algo de energía en organizar y decorar los rincones de ellos. Cada chico tiene su mundo y poder reflejarlo en su habitación puede que sea uno de los mayores desafíos. Es momento de darle lugar a su huella y que puedan conectarse y encontrarse en sus muebles y juguetes. Parece estresante, pero no lo es. Quizás cambiando algunas cosas de lugar, sumando un acolchado nuevo o pintando las ventanas descubrís que el cuarto de los chicos se puede reconvertir con poco esfuerzo y tiempo. Chequeá estos cuatro estilos bien diferentes: uno rodeado de fantasía, otro inclinado hacia un estilo más nórdico (con mucha madera), una opción repleta de muebles vintage y el último menos cargado pero salpicado con color. ¿Cuál te gusta más?

Fantasía

Crédito: Catalina Angelinetti.

El cuarto de Fermín se organizó tomando como base al mural mapamundi autoadhesivo, con una paleta que respetara esos colores. En esta habitación sobran los libros y las referencias de películas. En las paredes, afiches enmarcados con ilustraciones del siglo XIX decoran un ambiente cargado de líneas y fantasía, que se complementa con muñecos y objetos referentes de distintos clásicos.

Crédito: Catalina Angelinetti.

El dragón en la pared es simplemente un rompecabezas pegado a un cartón y el tigre que está sobre el cuadro de Tintín es un juguete inflado. Para sumar astronomía, sobre la cama cuelgan planetas que brillan en la oscuridad. Se pegan en el techo por separado y podés jugar con su ubicación.

Nórdico

Crédito: Inés Tanoira / Archivo Ohlalá!

En la casa de la escenógrafa Coty Larguía, su hijo Lennon tiene un cuarto soñado. Con un sillón empotrado repleto de muñecos, banderín que indica el nombre de su dueño, muebles, almohadones y peluches, domina el estilo nórdico, que tanto le gusta a la diseñadora. La madera clara es la protagonista, pisos y paredes en gama parten de este material, además de la mayoría de los muebles y los juguetes. Es un espacio muy luminoso donde predomina el blanco y algunos paneles en verde agua. Las paredes son grises y las cortinas son de un lino de color muy similar a la pintura.

Los libros están ubicados en repisas finas y terminan cumpliendo una función más parecida a la de un cuadro decorativo. Para poder desarrollar sus actividades, Lennon tiene, también, un escritorio de líneas rectas que respeta el estilo escandinavo, en madera y blanco. Lo acompaña una silla tolix, con un diseño más industrial y de chapa, pintada con los colores de la habitación.

Vintage

Todos los muebles de la habitación fueron comprados usados. Cada uno representa distintos estilos antiguos de decoración.
Todos los muebles de la habitación fueron comprados usados. Cada uno representa distintos estilos antiguos de decoración. Crédito: Catalina Angelinetti.

Entrar en la habitación de Adita es como abrir la puerta de Alicia en el país de las maravillas. Colores pastel, miles de peluches, libros y guirnaldas son los protagonistas de este espacio. Partiendo del empapelado con el que cubrió las puertas del placard (fondo verde agua, jaulas negras y pajaritos en rosa y en naranja), todo el cuarto se pensó con esos colores.

El escritorio tiene varios cajoncitos y persiana. A la silla le sumaron un almohadón en rosa.
El escritorio tiene varios cajoncitos y persiana. A la silla le sumaron un almohadón en rosa. Crédito: Catalina Angelinetti.

Arriba de la cama, una araña vintage se lleva todas las miradas. Era de la casa de los abuelos de Cata (dueña de casa, mamá de Adita) y tiene mucha carga emocional. Se aggiornó al cuarto y le colgaron unas princesas con polleras de tul que provocan un efecto muy lindo de luz (se vendían en Disney, como adornos para el arbolito de navidad). Sobre el cabezal, armaron una guirnalda con su nombre: son letras de cartón laminado que se compran por separado y forman parte de un plantado de láminas antiguas enmarcadas que decoran las paredes junto a algunas guirnaldas y abanicos plisados en la misma gama.

La mesita de luz, el escritorio, la silla y el sillón son muebles antiguos recuperados que te permiten viajar en el tiempo con solo mirarlos. Muchos de los libros son de 1945, vienen pasando de generación en generación y son el adorno perfecto para estos rincones antiguos. Sobre el escritorio, además, hay algunos cuadros más, un reloj de péndulo Kit-Cat y un cucú que restauraron ellas mismas, pintándolo con los colores de la habitación.

Muñeca articulada de la película Oz: el poderoso. Es de plástico y la van cambiando de pose y lugar.
Muñeca articulada de la película Oz: el poderoso. Es de plástico y la van cambiando de pose y lugar. Crédito: Catalina Angelinetti.

El sillón también tiene sus años. Cata lo compró usado en Internet y lo mandó a tapizar en un naranja colorado para que fuera el lugar de los muñecos de trapo que colecciona Adita. Tiene muchísimos, varios son tejidos (los compró en Blabla Kids) y hacen juego con los almohadones que están sobre la cama.

En este cuarto nada está pensado a nivel decorativo, los objetos están ahí solamente porque les gustan a los dueños y cuentan su historia. Sobra la creatividad y el armado de un espacio de fantasía con muchos objetos chiquitos y figuras.

Minimalista

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig / Archivo Ohlalá!

Anahí Bangueses armó estos cuartos minimalistas para sus hijas Eloísa y Olivia. Duermen en habitaciones diferentes, pero comparten el estilo y la decoración. Las dos camas fueron fabricadas a medida por un ebanista en madera lenga y ambas tienen acolchados de lunares y almohadones con diferentes estampados llenos de colores.

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig / Archivo Ohlalá!

En el cuarto de Elo, unos mandalas de papel cuidan sus sueños y, a su lado, se ubica uno de los objetos más amados: la casa de muñecas. Las dos (las tres, muchas veces, porque se suma mamá) disfrutan jugando con las Barbies y pasan horas divirtiéndose ahí.

Crédito: Anahí Bangueses Tomsig / Archivo Ohlalá!

La carpa, por otro lado, es el gran refugio, que hoy funciona como escondite para ganar intimidad (no tiene lugar fijo, la van moviendo). Las dos habitaciones son súper luminosas, con paredes blancas y grandes ventanas de hierro pintadas en verde agua. El perchero, por su parte, aporta una buena cuota de color y alegría..

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