Desempeño sexual: "Los hombres están muy exigidos"

Crédito: Latinstock
Nuestra sexóloga analiza cuáles son los mitos más difundidos sobre cómo “debería” ser el sexo de un varón y nos ayuda a modificar nuestra mirada
Marta Rajtman
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9 de mayo de 2017  • 00:26

A veces, lo que se espera de los varones entre las sábanas termina siendo demasiado, y ellos lo viven como un agobio y una presión interna, que surge de lo que la cultura les viene machacando desde hace siglos y que instaló muchas creencias exageradas y mentirosas.

Los mitos sobre cómo “debería” ser el sexo de un varón

1) Muchas veces, se los vuelve “responsables” del placer de la mujer: y bajo esta idea, de sus eventuales orgasmos. Se suele esperar que asuman un rol “activo”, de iniciativa y de potencia sin límites, sin saber que gran parte de la problemática sexual se origina y/o alimenta de, al menos en parte, esta realidad culturalmente heredada. Pero nada de esto es así; resulta que cada vez son más los hombres que se entregan a vivenciar la sexualidad desde su costado femenino, asumiendo un rol más receptivo, porque ellos también necesitan mucha ternura, protección y cuidado.

2) Ellos deben ir siempre al frente y estar disponibles para el sexo: esto no pasa ni siquiera en los hombres más jóvenes. ¡Pareciera que cuantos más encuentros concretando un coito y un orgasmo, mejor! ¡Esa es otra gran mentira sobre los hombres! Hay sexo intensamente placentero sin coito. La creatividad en el momento del encuentro de dos cuerpos es infinita, solo hay que darse la oportunidad de saber explorarla.

3) Si eyaculan rápido, son inútiles para dar placer: en estos casos, el varón se siente muy frustrado. Pasa lo mismo en los casos en que la dificultad está en lograr la erección, en los que tiene mucho que ver el clima adverso en el seno de la pareja, las exigencias, la falta de comunicación y las alteraciones de la autoimagen, que pueden ser incluso perpetuadores de este problema.

4) Si ellos no logran la erección y/o la penetración, no hay disfrute posible: la mejor forma de impedir una erección es proponerse conseguirla a toda costa. Si bien ser penetrada puede resultar muy placentero, podemos disfrutar con abrazos, caricias, usando no solo el tacto, sino el resto de los sentidos, que nos provocan sensaciones muy intensas, además de exacerbar la pasión. Y recién ahí, la penetración pasará a ser un ingrediente más, alternando con ella los múltiples recursos y juegos eróticos. Quizá nosotras no nos demos cuenta, pero esto les saca a los varones muchísima presión en torno a este tema. Hay tantas falsas creencias de las que ellos son víctimas, como la de suponer que la erección es la condición inicial del encuentro sexual, cuando es totalmente a la inversa. Se produce luego de un rato de estar en una escena adecuada, con un buen estímulo para ambas partes. Los varones no son robots, y mucho menos máquinas de erectar.

5) Tienen que “avanzar sexualmente”: si no, son tildados de lentos, de quedados, de poco viriles. Me pregunto, entonces: ¿dónde quedan la conquista, el misterio, la seducción y el sabor del cortejo? Cuando nos ponemos exigentes y/o ansiosas en este aspecto, nos perdemos de todo el condimento de los inicios de un vínculo.

¿qué podemos hacer nosotras?

Muchos varones siguen, aún hoy, sosteniendo que no tienen nada que aprender sobre sexualidad. Pero se olvidan de que, sintiéndose tan “superados”, se apuran, se desoyen, no dicen lo que les pasa, etc. Así que mi propuesta es que nosotras ayudemos: abramos un diálogo sincero con ellos y abracemos todas sus dimensiones, también las más vulnerables. Así seguimos construyendo un nuevo modo de vincularnos, más real y nutritivo. •

¿Qué te parecieron estos mitos? ¿Sostenés alguno? También leé: Sexo: todos somos cancheros en el chat y Horóscopo de mayo para él: qué energías lo van a motivar

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