Desenchufe

Flor de barrio
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27 de octubre de 2000  

La literatura, el tango y la historia de Buenos Aires juegan a las escondidas en las calles de Flores Más vale que nunca/pegara el regreso/si al verlo de nuevo/me puse a llorar/Mis labios dijeron/temblando en un rezo/ mi barrio no es éste/cambió de lugar. Al menos así dice San José de Flores , el tango de Armando Acquarone y Enrique Gaudino, que cantaba Alberto Morán.

Este fin de semana, los guías de Buenos Aires de Ayer y de Hoy saldrán con un grupo de curiosos a caminar el barrio para desempolvar viejas historias.

Según cuentan, todo comenzó a fines de 1700, cuando Juan Diego Flores era propietario de una chacra que se extendía desde el actual cementerio hasta la avenida Alvarez Jonte. Sin herederos propios, este hombre adoptó a Ramón Francisco, el mismo que fundó el pueblo en mayo de 1806.

Establecida la iglesia, la plaza y el camposanto, los pueblerinos se reunían en el Camino Real del Oeste -hoy, avenida Rivadavia- para ver las carretas cargadas de frutos que llegaban de Luján hacia el centro.

Entonces, Flores era sólo una posta y lugar de recreo. Sin embargo, en 1857 llegó al barrio La Porteña, el primer ferrocarril, que lo integraría definitivamente a la ciudad de Buenos Aires (lo sucedieron el tranway a caballo, el eléctrico y hasta el subte). El barrio empezaba a bailar otro baile; época de corsos y kermeses, se transformó en una zona de quintas y mansiones afrancesadas de familias ricas.

Estas y otras curiosidades, también literarias -Roberto Arlt, Oliverio Girondo y Baldomero Fernández Moreno transitaron esas callecitas-, se podrán conocer en la visita guiada que partirá el domingo, a las 15, desde el atrio de la iglesia situada en Rivadavia al 6900.

El precio del paseo es $ 2. Informes por el 4903-3103.

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