Dirección y foco: las cualidades esenciales para planificar mejor

Dirección y foco, tus aliados en la planificación de tu emprendimiento.
Dirección y foco, tus aliados en la planificación de tu emprendimiento. Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Getty Images
(0)
8 de julio de 2020  • 21:33

Las preguntas son un clásico en el camino emprendedor: ¿cómo sigo? ¿Abro otra filial o no la abro? ¿Contrato más gente? ¿Vendo en el marketplace? ¿Me dedico solo a esto o abro el espectro?, la lista sigue. Muchas veces contestamos nuestras propias dudas desde el corazón y no desde la objetividad. Si queremos profesionalizar nuestro proyecto tenemos que plantearnos objetivos claros y concretos. Consultamos a Paula Molinari, autora del libro El Salto del Dueño, para que nos comparta el ABC de una buena planificación estratégica.

Ya decía Séneca, filósofo romano del primer siglo después de Cristo, que todo viento es favorable para quien no sabe a qué puerto va. Es decir, definir a qué puerto queremos llegar permite que podamos tomar decisiones sobre el camino crítico a recorrer.

Siguiendo con esta idea, los puertos son las metas que nos proponemos con nuestro emprendimiento, para alcanzarlas necesitamos de una buena planificación estratégica. Tomá nota de este paso a paso para armar la tuya.

Planeamiento estratégico: dirección y foco

Suelo usar la metáfora de un bote con dos remos y debemos tener ambos en el agua y en movimiento. Uno es la dirección, y otro es el foco. Debemos tener ambos para que el bote llegue a buen puerto. Si tenemos uno solo en actividad, estaremos moviéndonos en círculos.

¿Cómo lograrlo?

A través del proceso que llamamos Planeamiento Estratégico, que finalmente nos permite crear nuevas realidades. Para simplificar el proceso y que lo puedas llevar a cabo, te contamos cuáles son sus 3 momentos:

A. Analizar tu emprendimiento y el contexto

Esto implica comprender las interacciones entre las siguientes tres fuerzas:

1. El contexto de negocio y los cambios que están ocurriendo.

2. Las oportunidades y amenazas en el mercado externo.

3. Las fortalezas y debilidades de tu emprendimiento, o sea, el mercado interno.

Hoy estamos en un momento de transformación como nunca antes en la historia de la humanidad, que obliga a todos los emprendedores a analizar el gran cambio en la sociedad y su impacto en lo que hacemos: los patrones de consumo, los nuevos entrantes, la agilidad, el uso de la tecnología. Cambian las reglas del juego abruptamente, es fundamental frenar y repensar lo que hacemos y cómo lo hacemos.

El diagnóstico del entorno al que se llegue, tendrá un fuerte impacto sobre la estrategia que posteriormente podrás desarrollar con tu emprendimiento.

En esta etapa podés utilizar distintas herramientas: los estudios de tendencias, las 5 Fuerzas de Porter, el Análisis PESTEL. Para el mercado interno es siempre útil realizar un FODA

B. Identificar las oportunidades estratégicas

En la primera etapa relevamos los cambios y tendencias en el contexto y cómo se relacionan con las capacidades de la empresa. Ahora llega la instancia más creativa, y de mayor responsabilidad: la definición de la estrategia. Tendremos que definir sobre qué prioridades construiremos el futuro de nuestro negocio, los objetivos que nos proponemos alcanzar y los medios que utilizaremos para lograrlos. Las partes de una estrategia son: la misión, la estrategia y los valores, que son el marco para plantearnos, en la siguiente etapa, los objetivos.

1.Misión

La misión define el motivo de la existencia de la empresa, establece qué es lo que más nos importa lograr. Debe expresar en palabras, con una cuota de idealismo y pasión, el motivo de la existencia de la empresa. Define quiénes somos y por qué existimos.

2. Estrategia

La misión define adónde vamos (¡es la dirección!), pero no cómo llegaremos. La forma de cumplir con nuestra misión se llama estrategia. Esta define cuatro o cinco acciones de largo plazo que priorizaremos para alcanzar la misión. Son las rutas por las que vamos a transitar. Por ejemplo: duplicar la cantidad de sucursales, desarrollar productos más innovadores, profesionalizar el equipo de ventas, aliarnos con proveedores, etc.

3. Valores

Es muy probable que la nueva misión, las oportunidades que hemos decidido encarar y las amenazas que nos enfrentan, nos lleven a revisar los valores con los que nos hemos regido hasta hoy. Los cambios en el mundo requieren una evolución en cómo administramos nuestros emprendimientos.

C. Priorizar y desarrollar un plan de acción

En esta etapa, bajamos ya a un plan de acción concreto y medible. Establecemos los objetivos, los plazos, los responsables de los proyectos y los recursos necesarios.

Es el momento de generar foco. Nada más importante hoy que dedicar tiempo a repensarnos . El Planeamiento Estratégico permitirá priorizar y ordenar el negocio. Así ponemos en movimiento los dos remos: dirección y foco.

La recomendación para vos, Maker: no te dejes llevar por el día a día, es necesario que frenes y dediques tu tiempo y el de tu equipo a plantear una dirección clara y generar metas concretas que permitan poner foco. Con esto claro, solo resta ponerle ganas, ¡adelante!

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.