Diseño con sello de artista

Con el auge del interiorismo, muchos expertos en artes plásticas se dedican a la decoración
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8 de mayo de 2003  

Todo empezó cuando la modernidad fue impulsando nuevos modos de entender el mundo: las relaciones entre los seres humanos, la posición frente a la naturaleza, la reflexión sobre lo finito y lo infinito... En el terreno de la expresión, el arte se concibió como una esfera autónoma, necesariamente aislada del resto de las actividades humanas. Los artistas dejaban el territorio del anonimato y la artesanía para convertirse en autores. Las obras adquirían nuevo prestigio, abandonaban el espacio de lo utilitario y se legitimaban en los museos. Tuvieron que llegar las vanguardias históricas para reclamar, furiosa y apasionadamente, el retorno del arte a la vida... y al siglo XX le tocó vivir sus momentos de mayor vértigo.

Hoy, el diseño es el gran heredero de aquellos vanguardistas que buscaron superar la contradicción entre la bella forma y la utilidad. También son muchos los artistas plásticos que, en lugar de soñar con la creación de una obra única, optan por realizar objetos listos para ser producidos en serie. Esto se hizo notable entre nosotros cuando, a caballo del auge del diseño, numerosos profesionales formados en las bellas artes se incorporaron al circuito del interiorismo

Un buen ejemplo es el de Renata Schussheim. Conocida por sus exposiciones de óleos y dibujos en la Argentina, México, Venezuela e Italia, además de sus instalaciones y trabajos como diseñadora de vestuario, Renata decidió este año ingresar en el mundo de los objetos decorativos. Realizó una línea de cajas, cuadernos, posavasos, portalápices y almohadones de líneas armónicas en los que se reiteran motivos pictóricos trabajados en pluma. "Ha sido un agradable desafío llevar el valor artístico de las piezas únicas a una escala de producción que permita que estos objetos estén disponibles para quien quiera disfrutarlos", afirma. La artista también desarrolló una colección de piedras de río decoradas con rostros pintados en acrílico de diferentes colores.

Del taller al mercado

Así como Schussheim incursionó recientemente en este tipo de trabajos, otras artistas lo vienen haciendo desde los inicios mismos de su vida profesional.

Ese es el caso de Sylvia Fiedler, cuya temprana incorporación al trabajo en talleres de cerámica la ayudó a conocer desde un principio el valor de la palabra oficio . "Cuando estudié, no existía la carrera de Diseño Industrial. De haber existido, me habría anotado allí", comenta. Pero Sylvia se inscribió, siendo todavía una adolescente, en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Allí comenzó sus estudios, que luego profundizaría en talleres de dibujo, grabado, escultura y composición, al tiempo que se internaba en los secretos del trabajo de taller. "Es un proceso natural -comenta-. La formación plástica te convierte en un ob-servador más exigente en lo que a estética se refiere. Así, en la medida en que vas

creciendo en lo tuyo, también vas formando un gusto personal." Sylvia eligió especializarse en grabado y escultura, dos disciplinas que, como pocas, exigen un buen dominio de la técnica manual. "No estoy de acuerdo con esas posturas que mitifican al artista -comenta-. Hay trabajo concreto implicado en el proceso de plasmar una idea en un determinado material."

Mientras tanto, Sylvia notaba una carencia en la vida cotidiana: no encontraba productos de uso lo suficientemente atractivos. Así fue como, hace más de 20 años, comenzó a dedicarse a la realización de objetos utilitarios en los que podía dar cuenta tanto de su sensibilidad estética como de su espíritu práctico.

En la actualidad trabaja en una línea de productos de cuero realizados en bellas líneas puras y formas despojadas.

Vidrios en serie

En el caso de Alejandra Aspiazu, el encuentro entre bellas artes y funcionalidad se dio en un ámbito bastante alejado del romanticismo de un atelier: el departamento de estampado de una fábrica textil. "Fue una experiencia fascinante -asegura esta entusiasta egresada de la Prilidiano Pueyrredón-. Yo venía de trabajar en talleres de escultura y pintura; ingresar en la lógica industrial fue todo un descubrimiento."

Alejandra todavía recuerda con placer la emoción que le generaba descubrir, entre el tumulto de gente con la que se cruzaba todos los días, uno de sus diseños estampado en una remera o un pantalón. El entrenamiento en los rigores de la producción seriada formó parte de una etapa llena de estímulos... que culminó cuando la llegada de su primera hija trajo nuevos desafíos a su vida.

Cuando decidió retomar la actividad laboral, Azpiazu volvió a su primer amor, el taller de artista. Pero la experiencia como colorista textil seguía presente. Aunque no pretendía retornar a las exigencias de la fábrica, su objetivo era desarrollar objetos seriados, aptos para una comercialización medianamente masiva. "Uno de los materiales que desea-ba emplear era el vidrio -comenta-. Entre sus características, me interesaban la textura y el aspecto."

Alejandra recurrió a los saberes de Edgardo Vecchio y Mabel Menéndez, especialistas formados en la Escuela de Vidrio de Berazategui, y se especializó en vitrofusión (técnica que implica transformar y fundir piezas de vidrio por medio del calor). Dio forma a una línea de piezas de vidrio que, aunque se conciben para la producción en serie, preservan elementos propios de la realización artesanal. "Me gusta trabajar sabiendo que mis objetos van a ser utilizados -se entusiasma-; salir de esa concepción del elemento de arte como algo sagrado. Es decir, ser parte de una actividad plástica más integrada a la vida."

Fuentes consultadas: Morph: Buenos Aires Design Center, Avda. Pueyrredón 2501; 5777-6000. Sylvia Fiedler: (15) 4917-7135; www.huellaobjetos.com.ar Alejandra Azpiazu: 4543- 8385. Tienda PuroDiseño: Terrazas de Buenos Aires, Avda. Pueyrredón 2501; 5777-6104. Lud and Company, Julio Pérez Sanz: Posadas 1317; Perú 1758. Oda: Costa Rica 4670; 4831-7403.

Modelos y precios

  • Cajas pintadas a mano: diseño de Renata Schussheim, entre $ 120 y 160 (Morph).
  • Almohadones: diseño de R. Schussheim, forma cuadrada o rectangular, $ 39 (Morph).
  • Ceniceros de vidrio: diseño de Alejandra Azpiazu, 15 cm x 20 cm, con listones, $ 69 (Tienda PuroDiseño).
  • Plato: con mosaicos, 25 cm x 25 cm, $ 93 (Tienda PuroDiseño).
  • Perchero con pelo: diseño de Sylvia Fiedler, $ 240 (Tienda PuroDiseño).
  • Perchero oval: en cuero, diseño de Sylvia Fiedler, $ 146,50 (Tienda PuroDiseño).
  • Sillas en madera y acero: $ 1200 (Lud and Company by Pérez Sanz).
  • Cajas de madera: $ 400 (Lud and Company by Pérez Sanz).
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