Ecología: por qué se están deteriorando los suelos y qué podemos hacer para cuidarlos

Es importante descalzarnos, hacer contacto directo con la tierra y empezar a cuidarla, en serio.
Es importante descalzarnos, hacer contacto directo con la tierra y empezar a cuidarla, en serio. Crédito: Gentileza
Nathalie Jarast
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20 de febrero de 2019  • 00:53

E l 75% de la superficie terrestre está dañado. Los suelos son uno de los recursos naturales principales, sin embargo, sin darnos cuenta, muchos de nuestros consumos de todos los días los afectan directamente. La degradación de los suelos no solo repercute en los habitantes de una zona, sino que amenaza la seguridad alimentaria, el agua potable y el aire de todo el planeta. 3200 millones de habitantes son perjudicados y muchos deben buscar otro lugar para vivir debido a su contaminación o degradación. Además, causa la extinción de especies e intensifica el cambio climático.

Los suelos son fundamentales para los ecosistemas terrestres: mantienen y mejoran la calidad del agua, constituyen un importante reservorio de carbono, son el principal soporte y fuente de nutrientes para los vegetales y albergan una enorme biodiversidad. Desde el punto de vista económico, sustentan todas las actividades agroproductivas y, en consecuencia, la seguridad alimentaria. El suelo es producto de miles de años de formación y hay muchos procesos bioquímicos que hacen que la tierra sea más o menos fértil.

Es importante descalzarnos, hacer contacto directo con la tierra y empezar a cuidarla, en serio.

¿Por qué se deterioran?

Como el petróleo se acaba, el suelo se degrada. Este proceso puede ser natural o debido a la acción del hombre. La causa principal es la erosión (por el viento o el agua), pero la rápida expansión y el manejo no sostenible de las tierras de cultivo y de pastoreo son los factores directos de degradación. El suelo pierde nutrientes con los cultivos, se deteriora químicamente y faltan calcio y magnesio, entre otros elementos. También hay pérdida física de materia orgánica, que deriva en menor capacidad para almacenar agua. Esto se evidencia en el abandono de tierras, la disminución de especies silvestres, la pérdida de fertilidad, forestación y agua dulce.

Los consumos más nocivos

• PALTA: tiene muchos beneficios (en nuestra nota de grasas buenas te los contamos) y se convirtió en un boom. Pero su producción masiva (no responsable) provoca que la región de Michoacán, en México, esté al borde del colapso ambiental. Cultivan el 80% de la palta del mundo. El "oro verde", causa la deforestación de entre 600 y 1000 hectáreas de bosque por año. También está el caso de Chile. El 30,5% de la palta se genera en la provincia de Petorca, a costa de secar los ríos.

• PALMA AFRICANA: a nivel mundial, la alerta roja está en este alimento, del que deriva el aceite de palma, presente en más de la mitad de los productos del supermercado. Aunque no lo sepas, lo consumís. Está en galletas, jabones, sopas, detergentes, cereales, champúes, frutos secos, comidas para bebés, helados y ¡hasta en el biodiésel! No solo daña el suelo, sino también el hábitat de especies en peligro de extinción, como los orangutanes, tigres, elefantes y rinocerontes.

• SOJA: en nuestro país, el principal problema es el monocultivo de soja. Si bien tenemos algunos de los suelos más fértiles del mundo, las prácticas agrícolas se centran en cómo aumentar los rendimientos en lugar de hacerlos más sustentables. La soja es una planta chica. Cuando se cosecha, sus residuos no llegan a cubrir el suelo. Además, al plantarse solo soja, sin rotación de cultivos, no hay raíces vivas en los períodos de barbecho de invierno, lo que acelera la degradación del suelo.

Cuidar el suelo, la prioridad

Cómo evitar el deterioro fue uno de los ejes centrales del S20, la cumbre de científicos de las Academias de Ciencias de los países que integran el G20, que se llevó a cabo en Rosario en 2018. Se plantearon recomendaciones centrales como limitar el crecimiento urbano, idear estrategias que se adapten al cambio climático, monitorear los suelos para evaluar programas de restauración, utilizar la ciencia como base para legislar la conservación y la protección de los suelos, promover la educación para concientizar sobre el rol esencial de este recurso y educar a los agricultores para manejar los suelos de manera sustentable, entre otros objetivos.

¿Qué podés hacer?

• No tires productos nocivos o tóxicos al suelo. Algunos químicos como los pesticidas o el plomo pueden contaminar las especies vegetales de la zona, así como las aguas subterráneas, lo que pone en peligro zonas más alejadas.

• Tampoco tires agua en mal estado. Esto facilita que los elementos químicos entren en el suelo de manera rápida.

• Sembrá árboles. Estos evitan que el agua arrastre los nutrientes y deje estéril el suelo.

• Informate sobre la procedencia de los alimentos antes de comprar. Optá por frutas y verduras orgánicas o agroecológicas. Si comés paltas, que provengan de cultivos sostenibles.

• Si tenés tu huerta, enriquecé el suelo con materia orgánica, con fertilizante natural hecho con residuos orgánicos. Esto le permite mejor oxigenación al suelo, evita la erosión y retiene mejor la humedad.

• Comprobá los ingredientes de los productos procesados. Si tienen más del 40% de grasas saturadas, casi con toda seguridad, usan aceite de palma o sus derivados.

• Elegí productos artesanales, no industrializados, libres de aceite de palma o con aceite de palma sostenible certificado (marcado con el logo CSPO).

• Difundí el mensaje en tu entorno. Si tus familiares y amigos están informados, podrán tomar decisiones responsables acerca de los productos que compran.

Para ver e interiorizarte más en el tema

El aguacate. El lado oscuro del superalimento, DW Documentary

"Orangutanes y consumo responsable", Charla TEDx de María Suárez .

Expertos y fuentes consultados:

Fernando Salvagiotti, investigador del INTA. Gerardo Rubio, director del INBA (Inst. de Investigaciones en Biociencias Agrícolas y Ambientales), CONICET.

www.ipbes.net.

www.worldwildlife.org.

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