Ejercicio. Aprendé a valorar tu producto y a vos misma

Tener en cuenta cada pequeño progreso te va a ayudar a valorarte como te merecés.
Tener en cuenta cada pequeño progreso te va a ayudar a valorarte como te merecés. Fuente: OHLALÁ! - Crédito: Soledad Pérez Mendoza.
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30 de agosto de 2019  • 15:33

Es normal que durante la gestión de tu emprendimiento alguna vez te sientas frustrada o perdida . Pero ¿qué pasa si eso responde a un patrón, a una secuencia de bloqueos que se repiten a lo largo del tiempo causando infelicidad? ¿Qué pasa si no te permiten avanzar con tu emprendimiento ? La respuesta se la pedimos a María Vicario, fundadora de @salidelsillon y consultora en decodificación y biocoach, que acompaña a emprendedoras a salir de lo que ella llama "el sillón de la frustración" y que en los talleres mensuales de decodificación aplicada a emprendimientos, acompaña para desbloquear conflictos, resetear emociones y manifestar la transformación.

Para la decodificación, terapia que aborda de manera integral los conflictos físicos y conductuales, los bloqueos nos están contando una historia que no fue sido sanada en el pasado. Hay una emoción trabada que está generando un código o un programa biológico, y que responde a una ley: "Si algo en el pasado dio como resultado vida o continuidad del clan familiar, el inconsciente biológico lo repetirá como código de supervivencia. Si por el contrario dio como resultado muerte o exclusión del clan, lo evitará."

Situaciones que pueden darte la pista que estás respondiendo a un programa biólogico:

- Por ejemplo, cuando sentís reiteradamente que no podés llevar adelante un negocio, o te sentis incapaz de ponerle precio a tus productos. Cuando te quedás boyando entre la duda y la procrastinación, sin actuar.

- Otro caso de bloqueo es el famoso síndrome del impostor, que nos lleva a sentir que nunca estamos demasiado aptos para lanzar un proyecto, para dictar talleres, para hacer los vivos de instagram, o lo que sea. Es un hecho muy común cuando estamos en permanente comparación con la competencia, porque conocemos todo lo que el otro hace y deja de hacer y en consecuencia nos sentimos incapaces de lograr algo similar.

Para esta terapia, el origen del programa puede estar en el "transgeneracional", que es cuando somos leales a algún ancestro, o en el "proyecto y sentido", que es la ventana de tiempo que comprende desde los 9 meses antes de la concepción hasta los 5 años de vida. En todos los casos nombrados, la mirada está afuera y la referencia es externa, alejándome de mi poder personal y ubicándome como víctima del contexto. Estos bloqueos responden a un programa biológico específico, la "desvalorización", que viene a mostrarnos nuestro rol creador, nuestro potencial, eso que venimos a trascender.

¿Cómo se manifiesta la desvalorización?

A nivel psique podemos encontrarnos en un parloteo incesante que repite todo aquello para lo que no nos consideramos aptos. En el plano conductual, se manifiesta con los ejemplos que planteamos anteriormente, y en el plano físico, la desvalorización puede afectar el sistema osteo articular con luxaciones, contracturas, quebraduras, crujidos, esguinces, artritis y osteoporosis, entre otras cosas.

¿Qué podemos hacer si estamos nos sentimos desvalorizados?

- Lo primero es identificar cuál es el bloqueo o síntoma conductual específico que impide que podamos desarrollar nuestro emprendimiento.

- El siguiente paso es comprender que ese bloqueo responde a una lógica que en el pasado dio saldo positivo para el clan y por lo tanto lo repetimos. Cuando entendemos esto es como si el inconsciente "se ordenara", lo que nos hace bajar los niveles de frustración.

- Finalmente, en consulta buscamos los códigos (psique-cerebro-biología) asociados a las emociones bloqueadas que activaron el programa, para liberarlas y reprogramar el inconsciente a nuestro favor.

Como herramienta diaria, te compartimos un diario de AUTOVALORACIÓN

Para salir de este círculo vicioso es importante celebrar nuestros éxitos. Cuando nos sentimos desvalorizados nos cuesta mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. Pero cada paso dado es de por sí un logro. Así que para darte una palmadita en la espalda te proponemos lo siguiente:

- Hacé una lista de cada pequeño paso que des, porque te acerca a donde querés llegar. Sin juzgarte, solo detallando el proceso cumplido. Si por ejemplo ofrecés servicios podés trabajar la autovaloración estableciendo un fee básico inamovible que contemple ese 20% de reserva que nos aconseja Leo Piccoli para manejar la incertidumbre. O diversificar la modalidad de tus servicios haciéndolos escalables.

- Reconocé los procesos y soluciones que funcionaron, anotándolos. Este ejercicio aumenta tu confianza y te a anima a más.

Ambos ejercicios podés completarlos descargándote la planilla que ilustra este contenido. La idea es que te des estrellas para cada uno de los pasos que diste en pos de cumplir los objetivos de tu proyecto, y que, según la cantidad de estrellas que le asignes a cada tarea puedas darte cuenta qué cosas vale la pena repetir, cuáles podés mejorar, y cuáles más vale cambiar radicalmente.

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