El apagón del cigarrillo tradicional: antes eran fumadores, y ahora se habla de consumidores

Los cigarrillos usan un líquido (con o sin nicotina) que se vaporiza y le da al usuario la sensación clásica de fumar
Los cigarrillos usan un líquido (con o sin nicotina) que se vaporiza y le da al usuario la sensación clásica de fumar Crédito: Shutterstock
Irina Sternik
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22 de agosto de 2018  • 15:39

La industria del tabaco está cambiando y, como en la televisión analógica, ya se piensa en un apagón del cigarrillo tradicional. Las tabacaleras encontraron un salvavidas en el desarrollo de la tecnología aplicada al fumar: cigarrillos electrónicos, vapeadores y otros dispositivos de consumo están tomando la delantera en el futuro de este mercado.

No por nada el Segundo Simposio Internacional sobre tecnología de Nicotina en Polonia ISoNTech 2018 se tituló "Repensar la nicotina". Allí se celebró el Quinto Foro Mundial de Nicotina, donde los cigarrillos electrónicos en todas sus formas se dieron a conocer. Todos tienen diferentes estructuras, componentes, análisis científicos que los respaldan -o no- y generan efectos distintos en sus usuarios.

El telón de fondo del congreso eran los pasillos del hotel, con stands con dispositivos y cascos de realidad aumentada para mostrar cómo son nuevas formas de "consumir" tabaco a través de la tecnología: vapeadores, eCig (cigarrillos electrónicos) y productos libre de humo son algunos de los desarrollos que están empezando a sustituir al paquete tradicional en muchos países del mundo.

En una marca de época (y de concepto) ya no se habla de fumadores sino de consumidores: los usuarios de estos dispositivos ya no están envueltos en humo ni hay combustión de tabaco. Fue ilustrativa la terraza del segundo piso del Marriot, donde se desarrollaba el congreso, con un espacio para el humo en sus múltiples formatos. Allí, pocos se animaban al tabaco. Periodistas e integrantes de la industria de diferentes países vapeaban con cigarrillos nunca vistos en ningún comercio argentino. No se trata de típico eCig sino de dispositivos mixtos, que incluyen o no tabaco compactado y que apuntan a ofrecer una alternativa sin humo y con un 95% menos de riesgo de generar cáncer, afirman.

El cigarrillo electrónico no está autorizado en la Argentina

Mientras tanto, la industria del cigarrillo electrónico ya tiene varios modelos de dispositivos en su ajuar. Por un lado, el eCig tradicional que podemos ver en el mercado negro local, porque su venta está prohibida en la Argentina. Consiste en un dispositivo con una boquilla, un tanque para líquido -con o sin nicotina-, un vaporizador, un botón para activar el sistema y una batería recargable.

iQos es el nuevo sistema de Philip Morris para consumir tabaco; se calienta sin llegar a quemarse
iQos es el nuevo sistema de Philip Morris para consumir tabaco; se calienta sin llegar a quemarse

Por el otro, dispositivos tipo IQOS (I Quit Ordinary Smoking) de Philips Morris, que mantiene la experiencia de fumar un cigarrillo, pero no genera combustión ya que calienta el pequeños cigarrillos Heets a 350 grados en vez de a 800. Esto evita la pirólisis, que es el cambio en la composición química del tabaco por el calentamiento a altas temperaturas, y el humo que se libera tiene, según la compañía, menos sustancias tóxicas para el fumador.

Después está el vaporizador, un dispositivo más grande con batería de mayor autonomía y un tanque que vaporiza el liquido de su interior. La diferencia es que libera nicotina en forma constante pero no hay humo, sólo vapor.

Cada una de las tabacaleras desarrolla su propio producto que ofrece la posibilidad de consumir nicotina pero sin los riesgos de un cigarrillo tradicional. A esta "nueva" industria la llaman productos de riesgo reducido porque el daño no es el mismo, sino menor.

El cardiólogo Konstantinos Farsalinos es integrante del Centro Onassis de Cirugía Cardíaca en Atenas, Grecia, y se dedica a investigar desde el 2010 los efectos del tabaco sobre la disfunción cardíaca subclínica utilizando nuevas técnicas de imagen. Lo acompaña adonde vaya un cigarrillo electrónico. Lo muestra y cuenta a LA NACION cómo él mismo dejó de fumar: "En el 2011 decidí probar el cigarrillo electrónico. Nunca había logrado dejar de fumar y desde ese momento, dejé el paquete de cigarrillos en mi casa", indica. "El problema es que la gente es adicta al tabaco. Todos los remedios fallan para dejar de fumar. Esta es una opción adicional -de tercera línea- para fumadores que no pueden dejarlo por ellos mismos y que no pueden dejarlos con medicación. Una cosa es dejar de fumar y otra dejar de consumir nicotina. No voy a decir que no hay riesgo, pero es mucho menor". El resto de los sistemas para abandonar tienen menos tasas de éxito: un 3% por la voluntad, un 7% con terapias de reemplazo de nicotina y un 30% con medicina, indica Farsalinos.

Hay mucha información y desinformación al respecto. Las redes sociales alimentan aún más la dicotomía "hace mal" versus "no hace mal" y sus puntos medios. Por ejemplo, este estudio de investigadores de Reino Unido y EE.UU. publicado en la Revista Thorax indica que el vapor de los vapeadores afecta a la actividad de los macrófagos alveolares en los pulmones. Los irritan. Si bien afirman que se necesitan más estudios para comprender los efectos a largo plazo, indican que algunos de los perjuicios observados en su investigación por el uso de vapeadores fueron similares a los de los fumadores regulares y personas con enfermedad pulmonar crónica (EPOC), que en la Argentina afecta a más de dos millones de personas. "No creo que los cigarrillos electrónicos sean más dañinos que los cigarrillos comunes. Pero debemos ser cautelosos sobre si son tan seguros como se nos hace creer. Son más seguros en términos de riesgo de cáncer, pero si se utilizan durante 20 o 30 años y pueden causar EPOC, es algo que debemos saber", dice David Thickett, coautor del estudio.

Hay múltiples variantes de vapeadores y cigarrillos electrónicos; todos tienen el mismo fin, que es reemplazar el cigarillo y su humo
Hay múltiples variantes de vapeadores y cigarrillos electrónicos; todos tienen el mismo fin, que es reemplazar el cigarillo y su humo Crédito: Shutterstock

Otra de las discusiones intercambiadas durante el congreso se relacionó a la cantidad de no fumadores que ingresaron al mundo del vapeo sin haber pasado por el tabaco tradicional: la estadística indica que sólo un 0,2% hicieron ese camino. Ya no hay fumadores secundarios, pero ahora aparecen los "never smokers" adolescentes.

Falta investigar mucho más

Desde el 2011 que la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) prohíbe en la Argentina la importación, distribución, comercialización y la publicidad o cualquier modalidad de promoción del cigarrillo electrónico en territorio nacional.

"Desde el Ministerio seguimos con la visión sobre el cigarrillo electrónico que la ANMAT ratificó en el comunicado", explica Alejandro Videla, Coordinador del Programa Nacional de Control del Tabaco del Ministerio de Salud. El médico afirma que no hay buena evidencia y que aún está siendo analizada en varios lugares, pues la literatura muestra que no es efectivo comparado con otros tratamientos para dejar de fumar.

Si bien dice que es real que la cantidad de sustancias dañinas que tiene el cigarrillo electrónico son menores a las del convencional, no hay evidencia terminante de que no produzca daños en la salud. La postura del Ministerio de Salud es clara: "Estamos haciendo esfuerzos en que los fumadores no fumen nada".

Son más de 30 los países que no aceptan la venta de cigarrillos electrónicos o la restringen. Sin embargo, el otro sistema aún está siendo analizado. Videla se refiere a los dispositivos que usan tabaco compacto: "Es una tecnología mucho más reciente, conformada dos elementos: uno que calienta el tabaco y otro formado por tabaco conglomerado. Desde el Ministerio de Salud estamos evaluando la evidencia. Los fabricantes de este tipo de dispositivos indican que serian menos tóxicos para la salud y efectivos para dejar de fumar, pero todavía no tenemos una opinión formada sobre este tipo de dispositivos" afirma; y resalta que cualquier dispositivo que tenga nicotina y que pueda generar adicción no es bienvenido.

En Estados Unidos, la FDA (Food & Drug Administration) está en proceso de revisión tanto el producto de tabaco de riesgo modificado de Philip Morris como sus aplicaciones de tabaco previas a la comercialización, y aún no se ha llegado a la conclusión. Por su parte, la Sociedad Estadounidense del Cáncer cambió su marco de políticas para reconocer que el daño causado por el tabaco es casi por completo el resultado de la combustión. También reconocieron la falsedad de la creencia generalizada de que vapear es tan peligroso como fumar.

En muchos países de América latina, como la Argentina y Uruguay, los impuestos altos son algunas de las estrategias para reducir el número de fumadores. El doctor David Levy, investigador y desarrollador de modelos de tabaco sin humo, indica a este medio que el cigarrillo debe ser el centro de la política de control de tabaco: "Si realmente quieren que el consumo de cigarrillos disminuya, los eCig pueden jugar un rol importante. Si le proporcionás a la gente un buen sustituto del cigarrillo, las políticas de control de tabaco, que la Argentina y Uruguay han hecho de modo tan exitoso, pueden ser potencialmente más efectivas".

Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaco mata casi 6 millones de personas cada año en el mundo, un millón de ellas en América. En Argentina existen tratamientos efectivos evaluados y aprobados por la ANMAT para dejar de fumar. Se puede obtener asesoramiento integral al respecto a través del 0800-999-3040 del Programa Nacional de Control del Tabaco del Ministerio de Salud de la Nación.

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